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«Las mujeres tenemos que estar en los puestos de poder; si no, no hay transformación»

La VI Asamblea de Electas de Bizkaia premia el recorrido de cinco artistas para poner en valor la aportación de las mujeres a la cultura

Viernes, 4 de marzo 2022, 14:42

El 1 de octubre de 1931 Clara Campoamor logró que se reconociera la igualdad de las personas con independencia de su género y el derecho al voto de la mujer. Aún así, costó que las mujeres se abrieran camino. Ahora, son el 46% de los cargos electos en los ayuntamientos de Euskadi. En las 251 corporaciones locales hay 76 alcaldesas. Es decir, 3 de cada 10 regidores son féminas. La VI Asamblea Extraordinaria de Mujeres Electas de Bizkaia se ha reunido esta mañana en la Casa de Juntas de Gernika, bajo la presidencia de Ana Otadui, para homenajear a cinco vizcaínas referentes de la cultura en el territorio.

En la Cámara se han reunido representantes de todos los partidos. Y las políticas de Bizkaia, en representación de todas las mujeres, han homenajeado a la actriz Gurutze Beitia, la ilustradora Josune Urrutia, la cantante África Bibang, la novelista Edurne Portela y la bertsolari Nerea Ibarzabal como representantes de diferentes disciplinas culturales. Porque en la Cultura, han recordado, las mujeres también deben lidiar con la discriminación y con la precariedad.

Después de relatar las dificultades a las que se han enfrentado durante sus carreras profesionales, las premiadas han recogido una copia de la pintura de Francisco de Mendieta, que preside la Casa de Juntas. Es del siglo XVII y se trata del primer retrato colectivo de mujeres en la historia del arte de Europa. La imagen, pintada en 1609, representa la Jura de los Fueros del Señorío de Vizcaya por Fernando V de Castilla junto al árbol el 30 de julio de 1476.

En un acto donde la presencia de hombres ha sido testimonial, la presidenta ha recordado también a la última víctima de una agresión sexual en Barakaldo y también ha invitado a guardar un minuto de silencio por las víctimas de la invasión rusa «y especialmente por las ucranianas».

Otadui también se ha referido durante su discurso a la modificación de la Ley de Igualdad que se aprobó ayer en el Parlamento vasco, que será una herramienta para fomentar las políticas de empoderamiento femenino. Después, la alcaldesa de Fruiz, Ane Legarretaetxebarria Aurtenetxe, del PNV; la alcaldesa de Orduña, Itziar Biguri, de EH Bildu; María José Blanco Gaveiro, teniente de alcalde socialista de Portugalete; Soraya Pereira Freire, concejala de Sestao de Elkarrekin Podemos; y Natalia Aranduy, concejal popular en Getxo, han leído la declaración institucional suscrita por Eudel, la Asociación de Municipios Vascos, por el 8 de marzo.

En la declaración, las políticas han puesto en valor la modificación de la Ley de Igualdad de 2005 como herramienta para luchar contra la discriminación de la mujeres y se han comprometido a reforzar los recursos económicos, técnicos y personales para seguir fomentado las políticas de igualdad, impulsar la formación en igualdad en las administraciones, mejorar los protocolos de atención a las víctimas y seguir sensibilizando a la ciudadanía. Después, han llamado a verse en las calles el 8 de marzo.

Igualdad en los puestos de mando

La presidenta del Bizkai Buru Batzar, Itxaso Atutxa, estaba en la dirección de Emakunde hace 17 años, cuando se impulsó una Ley de Igualdad pionera, la de 2005, que ayer fue modificada en el Parlamento con un gran consenso para «adaptarse a las necesidades». «Tengo 55 años y sería injusto no poner en valor los avances conseguidos, decir que no hemos avanzado no sería bueno por todo lo que se ha conseguido por el trabajo de las mujeres. Sí hemos podido notar que las instituciones han echo un esfuerzo especial, pero nos queda mucho porque venimos de muchos siglos de haber estado infravaloradas e invisibilizadas. Hace falta equidad para que la aplicación de la Ley nos lleve a la igualdad», ha explicado.

Atutxa ha recordado la ausencia de mujeres en cargos directivos de la empresa privada. «Yo vengo de los medios de comunicación y somos mayoría, por ejemplo, en las redacciones, pero pocas dirigen un equipo, son jefas de sección... Casi nadie está en los consejos, y en los ámbitos donde se decide, donde hay poder, casi nunca hay mujeres. Antes hablábamos de reivindicar nuestra presencia en puestos de responsabilidad, ahora tenemos que hablar de ejercer el poder, de estar en los puestos de poder, porque sin poder no hay transformación. No hay cambio», ha apuntado Atutxa.

Eneritz de Madariaga, de Elkarrekin Podemos, ha explicado que «seguimos necesitando que tanto desde las instituciones como desde la sociedad se den pasos para que las mujeres podamos vivir con igualdad de oportunidades. Cuando hablamos de reducir las brechas y de erradicar las brechas, o la desigualdad, hablamos de cómo afecta, por ejemplo, en los largometrajes, en los que solo estamos representadas en un 40%, un porcentaje que baja al 19% en las labores de dirección. Nos quedan muchos pasos que dar».

Un mundo dominado por ellos

Durante su discurso, la actriz Gurutze Beitia recordó que el movimiento 'me too' que en 2017 convulsionó a todo el planeta comenzó en el mundo del cine. Fueron las actrices las primeras que denunciaron abusos, vejaciones y violaciones. De ahí, el movimiento saltó a muchos países y a profesiones. El cine, dijo es un mundo dominado por ellos, por los hombres. «A las mujeres se nos castiga por envejecer y en mi profesión mucho más. Los hombres siguen siendo galanes con canas y con arrugas. Nos han enseñado que la diferencia de edad entre una pareja, si el hombre es el mayor, está bien, si es al revés, una vieja depravada abusa de un jovencito. A partir de los 40 empezamos a ser invisibles», reivindicó. La ilustradora y dibujante Josune Urrutia explicó que el arte tiene un enorme potencial transformador y que son necesarios otro tipo de medidas y apoyos, como el estatuto del artista, «que nos ayuden a garantizar que las personas que trabajamos en el mundo de la cultura podamos hacerlo en unas condiciones dignas. La situación de precariedad es lamentable. Y debemos atender este aspecto fundamental si queremos una cultura viva y palpitante». La artista también pidió «reivindicar el papel de las mujeres en la historia para hacerla visible y accesible. Siempre hemos estado ahí creando y apoyando la cultura, mucho tiempo invisibilizadas, utilizando pseudónimos, en la sombra o desde los márgenes».

La cantante bilbaína África Bibang, la primera de origen guineano en cantar en euskera, deseó que la sociedad pueda llegar algún dia a la «igualdad plena». «Mi padre me dijo desde pequeña que me tenía que sentir orgullosa de mi color, de mi cultura y de ser mujer, que era capaz de cualquier cosa. En los proyectos musicales siempre fui la única mujer. Me llamaban la faraona, pero cada vez hay más, no solo encima del escenario, también detrás», se congratuló. La escritora Edurne Portelo, mientras, dedicó el premio a todas las mujeres del mundo del libro que hacen posible el trabajo de escritora y también a otras autoras «porque juntas sumamos y exigimos el lugar que merecemos en un mundo hasta ahora dominado por la voz y la mirada masculinas».

Portela también puso en valor a todas esas madres y abuelas que fueron educadas en «la represión del deseo, la sumisión como forma de relación con el varón, la heterosexualidad compulsiva, la maternidad como meta de vida y la culpa como sentimiento natural, que han vivido en una situación de minoría de edad perpetua que cortaba su libertad e independencia. Y a pesar de ello, nos auparon para que hiciéramos pedazos el techo de cristal. Y nos dijeron que podíamos tenerlo todo, cosas que ellas no se atravieron a soñar: educación, una carrera universitaria, un trabajo cualificado y la posibilidad de elegir sobre nuestro propio cuerpo, si ser madres o no, interrumpir un embarazo o un matrimonio». La escritora reivindicó, además, que «el número de libros publicados por mujeres no llega al 40%, porque muchas escritoras se quedan por el camino: la mayoría escriben cuando pueden y si tienen hijos el cuando pueden nunca llegan. Y a partir de cierta edad es muy difícil hacerse un hueco en el mundo editorial. Cuanto talento quedará entre pañales, en horarios interminables de oficina y en vagones de metro entre trabajo y trabajo», se lamentó. Nerea Ibarzabal, mientras, cerró su discurso con un precioso bertso en el que explicaba que muchas mujeres se alejan del foco más de lo que les gustaría.

«Hay mucho que hacer en la precariedad de los trabajadores del mundo de la cultura. Yo llegué al feminismo desde el bertsolarismo. Las ideas de mujeres referentes en el mundo del bertso me abrieron los ojos. Las alianzas construidas, las diferentes formas de ser bertsolari me han llevado a querer aún más el bertsolarismo y a creer aún más en el potencial revolucionario del feminismo. La cultura puede empoderar a las personas y concienciarlas. Y cuando las mujeres concienciadas se suben al escenario las cosas empiezan a cambiar«, lanzó.

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