
Monseñor Uriarte recupera su anillo
En desagravio ·
La diócesis regala la joya al exobispo auxiliar de Bilbao después de que una mujer le sustrajera la suya cuando se le acercó a pedir limosna en una calle de BilbaoSecciones
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En desagravio ·
La diócesis regala la joya al exobispo auxiliar de Bilbao después de que una mujer le sustrajera la suya cuando se le acercó a pedir limosna en una calle de BilbaoEl 6 de noviembre de 2014 Juan María Uriarte se llevó un gran disgusto. Cuando el obispo emérito de San Sebastián paseaba por una ... calle de Bilbao se le acercó una mujer para besarle la mano, un gesto supuestamente de afecto y reconocimiento por su cargo, que ya había recibido en otras ocasiones. Esta vez, sin embargo, con pericia profesional, la joven le arrebató en cuestión de segundos el anillo de plata que acreditaba su dignidad episcopal. Un avezado observador habría distinguido, además, el pectoral (la cruz en el pecho) que lucen los prelados.
El obispo puso una denuncia ante la Ertzaintza, pero del anillo no se supo nada nunca jamás. Recientemente, con motivo de sus noventa años, la diócesis vizcaína le ha tributado un cariñoso reconocimiento. Uriarte fue obispo de San Sebastián y de Zamora, pero antes fue auxiliar en Bilbao y con mando en plaza. Fue un auxiliar muy especial y muy querido, y por eso se vivió como un desgarro que lo trasladaran a Castilla y León, una España que se estaba ya vaciando. En cualquier caso, fue una figura muy importante, tanto en lo eclesial como en lo político, en unos años muy turbulentos y convulsos.
Uno de los regalos que recibió en su reciente homenaje le ha llegado al corazón. Un nuevo anillo en desagravio por el que le robaron. Es signo del desposorio del obispo con la Iglesia particular, a la cual sirve. Monseñor Uriarte continúa sirviendo desde los cuarteles de invierno. El anillo es el símbolo más visible y tiene un valor sentimental, porque suele ser un regalo de la gente más cercana. Luego están el solideo (gorrito morado) y la mitra (sombrero en forma de punta con dos tiras que salen del costado). Y por supuesto, el báculo, el cayado, signo del pastor que guía a sus ovejas.
El nuevo anillo, una pieza diseñada por Lucas Viar Basterra, tampoco está ayuno de significados. En su parte superior le han grabado un capitel de la iglesia de San Salvador, de Fruiz, el pueblo en el que nació el obispo emérito. A Uriarte le gustaba regresar a su localidad natal, asistir a misa y pasear por las apacibles calles de este enclave de la comarca de Uribe, regada por el río Butrón. La visita menos desde que murió su hermana, aunque de vez en cuando se reúne allí con sus sobrinos. Para ser un pueblo de poco más de 500 habitantes, ha dado dos obispos ilustres. También procede de allí Iñaki Mallona, religioso pasionista, que fue prelado de la diócesis de Arecibo (Puerto Rico) después de haber sido párroco en San Felicísimo. Ambos solían coincidir en el verano.
Llama la atención la escena grabada en el anillo, sacada de un capitel de una columna externa del templo fruiztarra, un edificio barroco con piezas renacentistas y romanas. La figura central, vestida con un hábito largo, una túnica, detiene el combate entre dos jinetes. Se trata de dos caballeros, uno armado con una lanza corta y el otro con espada y escudo. ¿Es Cristo? ¿Es un clérigo? En cualquier caso, un señor de la paz que se interpone en un duelo. ¿Es la figura de un mediador? Monseñor Uriarte lo fue en 1989, cuando participó en un encuentro secreto entre representantes del Gobierno del PP y de ETA en Suiza y facilitó los contactos entre ambas partes. La pacificación, en efecto, ha sido un eje central en su magisterio.
El actual obispo, Joseba Segura, que tuvo un papel muy destacado en la 'cocina' de aquellos contactos, explica así el simbolismo del anillo: «En Fruiz hay un capitel con una persona que mira de frente en medio de dos caballeros armados. Esto tiene muchas interpretaciones. Juan Mari mediador sería una, pero no creo que sea la más relevante. Hay otras, como por ejemplo, Cristo Príncipe de la Paz y haciendo que el adversario pueda dejar las armas y puedan construir algo juntos… O el trabajo que ha realizado de acompañamiento a muchas personas, esto es, la fuerza de la gracia del Evangelio de Jesús que pone dentro de cada uno esas fuerzas, una buena y otra no tanto, y que intenta articularlas».
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