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Luis Calabor
'Vendetta' a tiros desde una moto en la alhóndiga de Rekalde

'Vendetta' a tiros desde una moto en la alhóndiga de Rekalde

La memoria negra ·

Dos pistoleros ejecutaron a un conocido 'narco' junto a la lonja donde vivía en octubre de 2000

Miércoles, 20 de marzo 2019

Sabino Urgoitia Camiruaga, de 52 años y natural de Algorta aunque vivía en Bilbao, había sido detenido varias veces acusado de tráfico de drogas, según informó entonces la Ertzaintza. La primera vez, con 20 años. Estaba casado y tenía tres hijos. Siete meses antes de ser asesinado había salido por última vez de la cárcel. Según su familia, en ese momento estaba intentando corregir errores del pasado y había comenzado una relación sentimental con una mujer. Pero le mataron justo cuando quería empezar una nueva vida. Dormía a veces en una lonja donde tenía aparcados tres viejos coches, en la alhóndiga Gazteluondo de Rekalde. Allí tenía su cama y algún que otro mobiliario, un espacio que compartía con su perro de raza 'rottweiler'.

El 9 de octubre del año 2000, cuando se encontraba con el can en la primera planta de la alhóndiga, fue ejecutado de dos tiros en la cabeza por dos pistoleros que huyeron en un motocicleta, según los testigos. Los asesinos le descerrajaron un primer balazo y le remataron cuando estaba en el suelo. Los ertzainas que acudieron al lugar tuvieron que abatir al animal para que los sanitarios pudieran acercarse a asistir al herido. Su instinto le llevaba a defender a su dueño de las personas equivocadas, justo de quienes intentaban auxiliarle. Pese a los intentos por reanimarle, las lesiones que presentaba eran incompatibles con la vida y sólo pudieron confirmar el fallecimiento. «El crimen fue frío, rápido y certero. No obedecía a un impulso del momento, sino que más bien parecía algo preparado y muestra de una gran destreza», explicaba entonces un criminólogo.

Luis Calabor

Caso abierto

El caso sigue aún sin esclarecer, aunque la Unidad Central de Investigación (UIC) de la Ertzaintza barajó desde un primer momento que se trataba de un homicidio por encargo, probablemente relacionado con un ajuste de cuentas por un asunto de drogas. Según esta versión, los 'matones' habían sido enviados para saldar con sangre una deuda impagada.

Una llamada anónima al domicilio familiar de la víctima aportó algunos datos sobre las identidades de los supuestos autores y sus motivos. La Ertzaintza siguió una primera pista que les llevó a un grupo de atracadores con los que al parecer Urgoitia había tenido problemas tras la comisión de un robo en el Banco Atlántico en Logroño, de donde se llevaron un botín de casi 16 millones de pesetas, según informaciones policiales.

Los tres delincuentes llegaron a ser detenidos en Bilbao cuando se dirigían a Pamplona a cometer otro asalto. Se les ocuparon disfraces y tres armas de fuego cargadas, un revólver y dos pistolas. Sin embargo, no se les pudo imputar el homicidio, ya que el estudio balístico realizado a las armas dio resultado negativo y contaban con una coartada contrastada para justificar su paradero el día de los hechos. Cerrada esta línea de investigación, los agentes retomaron la hipótesis inicial que apuntaba a una 'vendetta' por drogas, aunque nunca hasta el momento se ha llegado a dar con los autores.

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