![«Tenemos miedo a que les pase algo a nuestras hijas»](https://s1.ppllstatics.com/elcorreo/www/multimedia/2023/04/17/20230417_111137-kzGF-U20083967083u9D-1200x840@El%20Correo.jpg)
![«Tenemos miedo a que les pase algo a nuestras hijas»](https://s1.ppllstatics.com/elcorreo/www/multimedia/2023/04/17/20230417_111137-kzGF-U20083967083u9D-1200x840@El%20Correo.jpg)
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Maite Arandia, de 45 años, cruzaba el túnel peatonal que conecta los barrios leiotarras de Las Vegas y Santi Mami por debajo de La Avanzada cuando dos hombres le insultaron e increparon. El pánico le empujó a correr hacia el mismo lado por el que había entrado y llamar a su marido para que fuese a por ella. Se sintió «insegura y vulnerable», y desde entonces, evita andar por el subterráneo, aunque «la mayoría de veces sea imposible». Los residentes de travesía Iparragirre, los más cercanos al pasadizo, aseguran que es la «única alternativa» que tienen para poder coger el autobús público que va hacia Uribe Kosta. «Si no pasas por esta galería tienes que ir hasta el centro de Leioa para cruzar y tenemos miedo a que algún día les pase algo a nuestras hijas», añade esta vecina.
Otras tantas mujeres también han sentido el miedo de Maite en alguna ocasión. A Nieves Ramos hace un par de años le sacaron incluso una navaja. «Tuve que salir corriendo y ahora intento ir acompañada siempre que puedo. La sociedad cada vez va a peor y lo malo no es que no haya luz, sino que es un pasadizo tan largo que no sabes qué te vas a encontrar al otro lado. ¡Te metes en la boca del lobo!», exclama. La asociación vecinal de Las Vegas declara llevar años «pidiendo soluciones a las instituciones para que hagan algo antes de que pase una desgracia».
Denuncian que el túnel es oscuro y que se convierte en «un punto negro de posibles agresiones sobre todo en invierno». La presidenta de la agrupación, Leire Rey, lamenta que el Consistorio no incluyese en su plan para eliminar los puntos negros de 2018 este enclave. «La falta de luz nos hace más vulnerables, cuando no puedes identificar a la persona que te agrede, éste consigue la impunidad y provocan que las situaciones se perpetúen en el tiempo», recalca Rey.
Ella también se espantó hace unos meses cuando tres hombres se cruzaron en su camino y no le dejaron avanzar. «Pasé muy mal rato. Desde lejos no sabes si son críos o mayores y me niego a que mi hija, de 12 años, sufra cada día. Tenemos que acompañarla siempre al autobús». Pese a que la competencia es de la Diputación, que no ha hecho declaraciones, el Ayuntamiento es el encargado de realizar la vigilancia de la infraestructura. En este sentido, la Administración confirma que la Policía local «no tiene constancia de denuncias o incidencias en dicho punto».
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