

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Jarro de agua fría para el Guggenheim de Urdaibai. A las puertas de la precampaña, un proyecto que parecía lanzado sufre un frenazo muy considerable. ... Tanto que su futuro no parece ahora garantizado. El lehendakari y la diputada general desvelaron este lunes en una comparecencia conjunta en Ajuria Enea que el Patronato del museo se ha dado un plazo de dos años para decidir si la expansión anunciada a Gernika y Murueta es «viable». Iñigo Urkullu y Elixabete Etxanobe comprometieron un plan de revitalización económica para la comarca de Busturialdea, pero aseguraron que «merece la pena darse un tiempo» antes de decidir si se ejecuta una pinacoteca que genera una importante contestación social en la zona.
Una de las razones esgrimidas por Urkullu y Etxanobe para aplazar la decisión es el proceso de cambio que se está realizando en la dirección de la Fundación Guggenheim en Nueva York. Será previsiblemente a partir de junio cuando los nuevos gestores tomen las riendas de la entidad que conforma el patronato del Guggenheim Bilbao junto al Gobierno vasco, la Diputación y el Ayuntamiento de la capital vizcaína. Es en el seno de ese órgano en el que se debe decidir si se sigue adelante con la idea de Urdaibai. De momento, en su última reunión, en diciembre, sus integrantes aprobaron una actualización del plan estratégico en el que se otorga el plazo de dos años, 2024 y 2025, para concretar si el proyecto es «factible» o si «hay que buscar otras alternativas».
Noticia relacionada
Aunque la Diputación ha asegurado que seguirá realizando las labores administrativas previas -tiene en marcha, entre otros asuntos, trabajos para descontaminar los terrenos de la Reserva de la Biosfera- hasta «que se sepa la decisión última», el nuevo escenario que se abre choca abiertamente con la firme voluntad que la diputada general, igual que su predecesor, habían mostrado por hacer el museo. «Se va a hacer sí o sí», dijo Etxanobe el pasado mayo, durante un acto electoral en Gernika. Este lunes apostó por «abrir un periodo de reflexión». Portavoces forales insisten en que el plan no se ha paralizado y que se seguirá avanzando en procesos urbanísticos y en la tramitación de las licencias, que «requieren un tiempo». Más o menos, aseguran, estos dos años de impás anunciados.
El Gobierno vasco ha mantenido en este tiempo una actitud más renuente. El consejero de Cultura, Bingen Zupiria, sorprendió el mismo día en el que el Guggenheim Bilbao cumplía 25 años asegurando que no tenía claro que la expansión a Urdaibai «se fuera a hacer». La postura se ha ido suavizando durante los meses posteriores, aunque el Gabinete autonómico siempre ha evitado comprometerse económicamente. Cuestionado directamente sobre el proyecto, Urkullu evitó posicionarse a favor. «No es fácil hacerlo sin que haya un proyecto concreto y sin saber cómo se va a gestionar... hay mucho trabajo por delante», zanjó.
La postura del Ejecutivo autonómico, cuya participación es imprescindible para que el Guggenheim Urdaibai sea una realidad, igual que pasó con el de Bilbao, venía generando extrañeza y cierto malestar al otro lado del Atlántico. Los actuales gestores de la Fundación Guggenheim, favorables a la expansión, habían solicitado en recientes encuentros del patronato al propio Urkullu, que preside el organismo, una mayor implicación. Tal y como adelantó EL CORREO el pasado noviembre, y se ha confirmado ahora, no la habrá hasta 2025... o al menos hasta que pasen las elecciones autonómicas, que se celebrarán previsiblemente en abril.
El enfriamiento, que Urkullu atribuye sobre todo al cambio de gestores en Nueva York, tiene otras razones. La primera es el temor a que la apuesta por el museo genere tensiones territoriales a las puertas de unos comicios autonómicos en los que la diferencia entre PNV y EH Bildu se ha estrechado como nunca. La apuesta por invertir en otro gran proyecto cultural para Bizkaia podría generar recelos entre los votantes alaveses y guipuzcoanos... pero también entre los vizcaínos.
Durante los últimos meses, en los que el Guggenheim de Urdaibai ha ido cogiendo carrerilla de verdad, ha surgido un movimiento de rechazo en la propia comarca. En noviembre una manifestación convocada por varias asociaciones congregó en Gernika a varios miles de personas. El 'no' al nuevo museo también está siendo capitalizado por EH Bildu. Sus alcaldes de Busturialdea reclamaron en una comparecencia conjunta que se realizara una consulta popular antes de decidir si se seguía adelante con un plan al que le encuentran numerosas pegas, sobre todo ambientales y económicas.
A la espera de una decisión final, sea cuando sea, quedan ahora varias cuestiones sobre la mesa. La primera es artística, el estudio redactado por un equipo de arquitectos de Nueva York, de la máxima confianza de la Fundación Guggenheim, en el que se define qué necesidades y qué espíritu tiene el proyecto. Es una guía remitida a la Diputación el pasado verano que se iba a entregar a los diseñadores que aspiraran a dar forma al museo de Urdaibai en el concurso internacional de ideas que se debe convocar. No parece ahora que esto vaya a ocurrir a corto plazo.
El lehendakari y la diputada general se citaron en Ajuria Enea para «compartir diagnóstico» y planes de actuación para Bizkaia. No es una cita que cuente con excesivos precedentes, por ir a lo más cercano Iñigo Urkullu nunca mantuvo un encuentro bilateral con el predecesor de Elixabete Etxanobe, Unai Rementeria, durante sus ocho años de mandato.
Etxanobe, en cambio, ya ha acudido a la Lehendakaritza en dos ocasiones. La anterior, el pasado verano nada más tomar posesión, junto a los diputados generales de Álava y Gipuzkoa, todos del PNV. En aquel encuentro se ratificó la voluntad de colaborar de todas las instituciones, y ayer se fue a lo concreto.
El principal anuncio fue sobre la zona en la que se quiere ejecutar el nuevo Guggenheim. El aún lehendakari, que volvió a resistirse a desvelar la fecha de unas elecciones a las que no va a concurrir como candidato del PNV, anunció un acuerdo para ampliar el plan 'Berpiztu', que se aplica en zonas degradadas, a la comarca de Busturialdea. Era la queja del movimiento social anti-museo: que existen otras prioridades en la zona. En todo caso, según reconoció Urkullu, la iniciativa no está en su mano. No se aprobará durante lo que queda de legislatura así que deberá ser ratificada por el siguiente Gobierno autonómico.
«No a dos velocidades»
En Bizkaia, las llamadas ZAP (Zonas de Actuación Preferente) a las que se dirige 'Berpiztu' (reanimar, en castellano) son actualmente tres: Las Encartaciones, Zona Minera y la Margen Izquierda. A ellas se suman las de las comarcas de Aiaraldea y Debagoiena, que aunque impactan principalmente en municipios de Álava y Gipuzkoa también incluyen localidades vizcaínas limítrofes. El lehendakari cifró ayer en 221 millones el dinero que las instituciones han inyectado en los ZAP vizcaínos desde que se activaran en 2021, y la diputada general consideró que estos acuerdos son clave para que en Bizkaia las diferentes zonas «no avancen a dos velocidades».
En el caso de Busturialdea, los responsables institucionales nombraron no menos de una decena de ámbitos a mejorar. Entre ellas, fomentar nuevas oportunidades económicas y el empleo juvenil, las conexiones para el transporte y los problemas de abastecimiento de agua. Todo plan que se ejecute, se subrayó, tendrá como eje «la sostenibilidad ambiental» en una zona tan vinculada a la Reserva de la Biosfera.
La segunda es económica. Según las primeras estimaciones el Guggenheim de Urdaibai costará al menos 127 millones. La Diputación tiene reservados 40 «para cuando sean necesarios» y se ha mostrado dispuesta a aportar más. Pero hay otros 40 que ya ha entregado el Gobierno central a través del Ministerio de Transición Ecológica para iniciar el proceso de transformación de las parcelas de Gernika y Murueta en las que se aspira a crear las nuevas sedes. Según el convenio firmado, el Gobierno foral tiene un plazo de seis años para gastarlos.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Una moto de competición 'made in UC'
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Noticias recomendadas
Seis bilbaínos denuncian a un inversor local por estafarles más de un millón de euros
Ainhoa de las Heras y Josu García
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.