Alfredo Sanz, en Bartolomé Ertzilla, que ha dirigido durante 21 años. Y. R.
«Los beneficios de escuchar música son tremendos»
Alfredo Sanz, Coordinador de la Quincena Musical de Durango ·
La trigésimo segunda edición arranca esta tarde con Swing Bones, concierto en el que se visibilizará el trombón, que desde hace dos cursos se imparte en Bartolomé Ertzilla
MANUELA Díaz
Viernes, 19 de noviembre 2021, 21:53
spués de más de dos décadas al frente de la Escuela de Música y el Conservatorio Bartolomé Ertzilla, el sestaotarra Alfredo Sanz, dice adiós a la dirección y se centra en la enseñanza de flauta. Estos 21 años han sido «tiempo de evolución y asentamiento». No en vano, el centro ha duplicado el número de especialidades y profesorado, se mantiene en los 650 alumnos, y dio paso a la enseñanza profesional con la puesta en marcha del Conservatorio en 2006. Un 'boom' que ha puesto a Durango en el mapa musical vasco y que cada otoño vuelve a latir con fuerza con la Quincena Musical, que cumple 32 años.
– ¿Qué ha supuesto este evento para Durango?
– Tener una plataforma musical que permite acercar hasta la villa a gente de primera fila y que actúa en grandes teatros a nivel nacional y europeo, a precios simbólicos. Y eso es de agradecer para la gente que le gusta la música clásica, que hay mucha más de la que se cree.
– En las 32 ediciones ¿se han cambiado muchas cosas?
– Antes se programaba mucho piano y violín, pero eso era lo que abundaba en aquella época. Algo que ya no hacemos. También incluían coros de vez en cuando, que no hemos descuidado porque en Durango hay una afición a la música coral tremenda. Era entonces una quincena miscelánea, un tanto ecléptica, no se centraba en un tipo de música como la de Zenarruza en la barroca o el festival de coros de Tolosa. Y esa filosofía se ha ido manteniendo aunque con programas más variados y que incluimos pequeños coqueteos con el mundo del jazz. En los últimos años también intentamos traer música que esté muy cerca de la escuela. Hoy acercamos a Swing Bones a San Agustín, porque en la escuela hemos incorporado el trombón hace dos cursos. Queremos visibilizar este instrumento, que la gente vea que tiene cabida en cualquier tipo de música.
– Diferentes estilos, diferentes públicos. Incluso se animan con los más pequeños de la casa el 27 de noviembre con 'Mozart, Nannerl eta lagunak', apto para mayores de cuatro años.
– Además de público nuevo entre los adultos, buscamos crear cantera. Traemos oferta de calidad para que se acerquen los padres con los niños y en este caso traemos a un sexteto de cámara de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Es una gran oportunidad, porque no hay tanta oferta.
– ¿Qué beneficios aporta la música?
– Desde el punto de vista de la escucha, es un pozo de emociones. Algo que te activa, te genera sosiego o más alegría y dinamismo, melancolía… Además en la sociedad en la que vivimos, en la que todo es rapidez, inmediatez y pantallas, sentarse una hora a escuchar música es una forma de ir conformando los cerebros de los jóvenes hacia la escucha, la sensibilidad y estar quieto. Los beneficios son tremendos.
– Pero no es lo mismo escuchar heavy que clásica.
– Son dos mundos diferentes. El heavy es en todo momento intensa, con mucho volumen y te trasmite emociones muy únicas. Energía y poder. La música clásica en cambio, busca matices, timbres diferentes, según lo que se quiera transmitir y eso con otros estilos como el heavy, el pop o el rock, no existe.
– ¿Por qué los jóvenes se resisten a la clásica?
– Por hábitos. Para que un niño acuda a ver un espectáculo de clásica hay que llevarlo, y la oferta es limitada. Sin embargo, la oferta de rock o pop es infinita. Se puede escuchar en cualquier momento. Sin ir más lejos, se ha estrenado una nueva temporada de Goazen y la inmensa mayoría de niños y niñas la vieron. Por eso es tan importante la Quincena, porque les acerca este otro mundo. Y lo cierto es que muchos jóvenes vienen a los conciertos que ofrecemos, tal vez por la labor didáctica y de difusión que llevamos desde la escuela.
Orefeoi Gazte de Donostia
– Los jóvenes también serán protagonistas gracias al concierto que ofrecerá Orfeoi Gazte de Donostia el 12 de diciembre en la basílica.
– Son chavales de entre 13 y 16 años, que ensayan todas las semanas. Jóvenes normales, con sus historias y sus otras aficiones. Este año vendrán algo subidos por el tema de La Real. Son un ejemplo para ir a ver.
– En Bartolomé Ertzilla hay una formación vocal, 7 instrumentales, más otros 7 combos. ¿Son imprescindibles este tipo de formaciones para completar la enseñanza musical?
– Son básicas. Si no lo haces, te quedas sin alumnos. Además de tocar en un escenario solos, que es importante, cuando los integras en una agrupación, es cuando empiezan a hacer allí cuadrilla, establecer redes y encuentran el verdadero sentido de la música. Tiene el mismo efecto que cuando empiezan a jugar al básquet o al fútbol. Se sienten identificados dentro de ese grupo. Y si la propuesta que les haces es interesante y les mueves en conciertos, sin marearles mucho, los chavales se enganchan durante muchos años. Es el caso del ensamble de saxos Bart...Sax que se han hecho adultos tocando juntos, o el de chelos Gehi Zazpi en el que veteranas y niñas comparten espacios.
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