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Lourdes Gómez
Southampton
Sábado, 22 de octubre 2022, 19:51
Partieron desde Santurtzi al exilio el 21 de mayo de 1937 huyendo de la Guerra Civil. Dos días después, 3.862 menores, dos médicos y 230 cuidadores, profesores y religiosos desembarcaron en la ciudad inglesa de Southampton. Esos niños y los voluntarios británicos que les arroparon han sido recordados en la mañana de este sábado con motivo del 85º aniversario de aquella histórica travesía. «Eran niños vulnerables. Mi padre tenía 10 años y mi tía 6 cuando vinieron a Inglaterra. Sufrieron. Forman parte de una generación de exiliados invisibles y siento la responsabilidad de recordar y de mantener viva su memoria», señala María Delgado, profesora, programadora y crítica de teatro y cine.
Su padre, Alfonso, murió hace veinte años sin poder beneficiarse de la apertura legislativa de 2007, que ofreció acceso a la ciudadanía española a los niños exiliados y sus descendientes directos. «Nunca quiso recuperar su nacionalidad española hasta que no hubiera algún reconocimiento de los crímenes y abusos de derechos humanos cometidos por el régimen de Franco», puntualiza la mujer londinense.
Manuel Moreno contribuyó a que aquella tragedia jamás cayera en el olvido. En 2002 cofundó la Asociación del Reino Unido de Niños Vascos del 37 (BCA'37UK, en sus siglas en inglés), que gestiona un archivo documental en constante actualización y un programa de actividades educativas, reivindicativas y artísticas.
«La memoria es parte de la civilización y es importante mantenerla viva tanto sociológica como históricamente», ha manifestado Moreno, recordando su formación en sociología y las horas dedicadas a la docencia antes de tomar las riendas del negocio de importación de vinos que montó su padre, Juan, oriundo de Jaén. Su madre, Salomé, subió al 'Habana' con dos hermanas y décadas después se asentaron en los alrededores de Portobello, foco de arraigo hispano de Londres.
Simón Martínez se refiere a su herencia familiar como un «mosaico alocado» reconstruido con piezas vasco-españolas (su padre y abuelos de Bilbao) e inglesas (su madre y el matrimonio del Comité de Niños Vascos que les amparó a lo largo de los años). En casa prevalecían las tradiciones españolas, pero el «sentimiento de pérdida» amenazaba cada comida, cumpleaños o Nochebuena. «Pérdida de la niñez, del hogar, la cultura… y la rabia que esa pérdida provocada bullía bajo la superficie a punto de estallar en cada momento», cuenta.
María Delgado advierte, a su vez, cómo la condición de exiliados, de crecer separados de la familia biológica, marcó a su padre y a su tía, además de impactarle personalmente. «No aprendí inglés hasta los 5 años y me sentía diferente a los vecinos. En el colegio se reían de mi nombre y nos señalaban como 'extranjeros'», comenta con pesar. El exilio ha guiado su trabajo académico, incluidas varias biografías publicadas de las actrices Margarita Xirgu y María Casares, también víctimas de la guerra.
Estos tres descendientes de niños vascos del 37 se desenvuelven con naturalidad entre ambas culturas y afrontan el dilema de la doble o la triple identidad. «Me identifiqué como europea durante muchos años, pero eso resulta más difícil desde el Brexit. Muchas veces tengo la sensación de estar observando desde fuera, tanto en España como en Inglaterra». Martínez ha inculcado a sus hijas y sus nietos el interés por las costumbres, la comida, el fútbol, el idioma y otras idiosincrasias vascas y españolas. El testigo pasa así a la siguiente generación porque, según resalta, «nosotros heredamos el sentimiento y las emociones de nuestros padres, pero esta es una historia de niños de clase obrera que se quedaron en Inglaterra y tuvieron buenas oportunidades».
Miembro de la junta del BCA'37UK, el ahora jubilado asistente social considera el programa británico en ayuda de los refugiados vascos del alzamiento fascista como un «legado satisfactorio» que debería servir de «ejemplo y referencia» para las políticas de integración de migrantes en Euskadi y de acogida los que arriban en Inglaterra en pateras a través del Canal de la Mancha.
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