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Primero se agotó el papel higiénico y ahora ya no hay rodillos ciclistas en las tiendas de venta 'on-line'. Para el que desconozca de qué hablamos, el rodillo es una especie de caballete de metal y plástico que permite convertir una mountain bike o una bicicleta de carretera en una bici estática. Antes de la tediosa cuarentena en la que nos ha sumido el coronavirus, el rodillo era un artículo que no tenía apenas aceptación entre los deportistas. Casi todos los fanáticos del ciclismo guardábamos uno en nuestro trastero, pero sólo lo usábamos en esas mañanas tenebrosas en las que llueve a mares y no puedes salir con los amigos de grupeta a dar pedales. Un consuelo menor para sudar un poco y no perder la forma.
Hoy, enjaulados en casa por el Covid-19 y con las tiendas de ciclismo cerradas, el rodillo se ha convertido en un bien de primera necesidad para los deportistas. Ha pasado de ser un trasto casi abandonado en el desván a un objeto de culto. Y, ojo, que quien tiene un rodillo tiene un tesoro, ya que se han agotado en las tiendas de venta 'on-line' de este país. Como el papel higiénico. Al menos, los de gama media y baja, los que cuestan entre 100 y 200 euros. Un fenómeno que se está trasladando también a todas esas máquinas que permiten hacer deporte dentro de casa: bancos de remo, cintas de correr, bicis estáticas...
Así lo afirma Deporvillage, una de las grandes empresas de comercio 'on-line' de productos deportivos de este país. «La venta de artículos indoor ha alcanzado volúmenes muy elevados en los últimos días y sigue creciendo exponencialmente». Los tres países más importantes para nuestra compañía (España, Francia e Italia) han seguido el mismo patrón: al estallar la emergencia sanitaria, la plataforma notó una leve caída en las ventas, pero luego se recuperaron con un gran aumento en la venta de artículos indoor.
Deporvillage aclara que no tiene stock actualmente de rodillos, por ejemplo, pero «estamos hablando directamente con las fábricas para volver a tener próximamente» afirma Alex Reina, director de desarrollo de negocio de la compañía.
Los distribuidores 'on-line' con sede en Bizkaia también se han quedado sin este tipo de material en su web. Es el caso de Maestre Bikes, la empresa con sede en Bilbao y sucursales en Vitoria y Santander. «Estamos notando mucha demanda y estamos recibiendo poco a poco algo de material después de invertir mucho trabajo en buscarlo», asegura su fundador, Pedro Maestre.
¿Y por qué esa obsesión repentina con el rodillo? El comerciante bilbaíno lo tiene claro: «Ya sabes cómo somos los ciclistas, nos cuesta mucho esfuerzo coger la forma y se pierde muy rápido, así que esta herramienta es útil y, además, pues te permite cubrir, de otra manera, esa necesidad de hacer deporte y pedalear«.
Con todo, Maestre no recomienda excederse con el rodillo. «Una hora es suficiente. No es bueno hacer sesiones muy largas«, precisa. Además de que la refrigeración no es la adecuada al estar en un sitio cerrado (salvo en una terraza, por ejemplo), las articulaciones se pueden resentir y el aburrimiento puede ser simplemente diabólico.
David Grijalba es un ingeniero de 42 años de Barakaldo. Busca rodillo desde que empezó el encierro por el Covid-19. «Soy aficionado a la bicicleta y la cuarentena me ha cogido desprevenido en este tema», afirma. «El gran problema es que he pasado de 6.000 pasos diarios, una clase de spinning semanal y una salida en bicicleta de montaña el fin de semana a menos de 800 pasos diarios dentro de mi casa», cuenta. «Es cuestión de tiempo que esto se refleje en la báscula», advierte.
El ingeniero de Barakaldo relata que el camino para encontrar un rodillo está siendo infructuoso. «Allí donde no están agotados, los plazos de entrega son de más de 15 días con la incertidumbre que hay con el sector del reparto, donde parece que podría haber recortes de personal», lamenta. «También he pensado en comprar una bicicleta estática, pero sería terrible recibirla, con todo lo que vale, cuando ya haya pasado esta crisis«.
Grijalba también se planteó en un inicio buscar en el mercado de segunda mano. Pero lo ha descartado porque «nuestra obligación es permanecer en casa». Quedar con un desconocido para adquirir el producto sería una acción irresponsable e insolidaria. «No le encuentro encaje por más vueltas que le doy». El ciclista de Barakaldo sigue atento a las webs por si pudiera salir nuevo stock.
Aún siendo ilegal, en el mercado de segunda mano, tampoco hay mucha opción. La gente ha arrasado con este producto. «Yo tenía puesto a la venta un rodillo de la marca Élite en el Wallapop desde hace tres años. Nunca nadie se había interesado y ahora tengo ocho ofertas», comenta Mikel Conde, ciclista de Portugalete. «No lo voy a vender, me lo voy a quedar por si se rompe el otro que tengo, que esto va para largo y nunca sabes lo que puede pasar».
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