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Mirari Artime
Martes, 25 de marzo 2025, 16:10
La localización de los primeros grandes bancos de verdel, muy cerca de la costa de Bermeo, ha dado un ligero respiro a parte de la flota de bajura del Cantábrico que ha descargó en la lonja de Ondarroa alrededor de 80.000 kilos, la cantidad más destacada que se ha registrado desde el inicio de la temporada el pasado mes de febrero. «Ha sido un poco de suerte», han reconocido desde el 'Kalamua', de Lekeitio que ha capturado 55.000 kilos, lo que prácticamente le ha dejado sin cajas ni espacio en su bodega.
«Hemos detectado que el pescado empezaba a subir y nos hemos quedado, pero ha habido embarcaciones que no han visto ni una sola pieza porque para cuando han llegado el verdel ya había bajado de nuevo», han añadido desde uno de los pocos cerqueros que aún operan en Bizkaia.
El precio medio de venta en lonja también ha resultado satisfactorio al cotizarse entre 2,8 y 2,30 euros el kilo. En los mostradores de las pescaderías, por su parte, los consumidores han pagado entre 3 y 5 euros, aunque ha superado los seis en caso de llevarlo ya limpio. «Es sorprendente cómo ha cambiado el valor de esta pesquería», han señalado los arrantzales. «No hace muchos años, prácticamente nadie quería el verdel y ahora tiene mejor precio que la anchoa», recalcan.
En su migración anual desde el norte europeo para reproducirse y criar, los bancos de este pescado azul de temporada acostumbran a aparecer por el Cantábrico en primavera. En los últimos años, sin embargo, tarda más de lo habitual en llegar y ser localizado. Uno de los estudios científicos más recientes llevados a cabo por Azti ha comprobado que el verdel que captura la flota vasca es el mismo que habita en el mar del Norte.
De ahí, que desde el sector denuncian de manera constante la enorme presión que los grandes pesqueros de Noruega, Islandia, Gran Bretaña y las Islas Feroe ejercen sobre esta especie. La flota del Cantábrico, que incluye a la artesanal, cerco y arrastre, tiene una cuota total de 21.000 toneladas. «Sólo Noruega pesca más de 300.000 anuales de la misma especie y es lamentable que desde Bruselas no se controle a estos países para que respeten los límites de captura establecidos por los científicos», indican.
El malestar y la preocupación son máximas en Bermeo donde operan una veintena de unidades de artes menores. «De momento, nada, algunas muestras, pero poco más, cero», se quejan desde el muelle de la villa marinera. «En otros años para el día San José ya habíamos gastado una parte considerable de la cuota mientras que esta primavera las capturas son muy bajas», coinciden en señalar desde la federación de cofradías de Gipuzkoa.
Todo el sector está ahora a la espera de los datos definitivos de la campaña oceanográfica 'Careva 0325' que acaba de finalizar, para descifrar las razones por las que una especie tan abundante resulta ahora tan escurridiza.
Los investigadores han recorrido el mar Cantábrico armados con redes de plancton para capturar huevos de verdel. La tarea no es sencilla por la condición migratoria de este pez. De ahí que se coordina con otras 16 misiones internacionales, formando un gran equipo de siete países que trabajan juntos para desentrañar las rutas y la salud de esta especie.
Los máximos valores encontrados se sitúan en torno a los 200 huevos de caballa cuando otros años se superaba la barrera de los 1.000. En la primera parte de la campaña, que arrancó el pasado 6 de marzo, los científicos no lograron capturar ningún ejemplar adulto para analizar la fecundidad. Lo mismo sucede en la campaña en aguas de Irlanda, al norte del paralelo 52ºN, donde se han localizado pequeñas partidas de huevos y cero de adultos.
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