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Fachada de la antigua fábrica Ormaza de Bermeo, catalogada como monumento. Maika salguero
La conservera Ormaza se convierte en monumento industrial de Bermeo

La conservera Ormaza se convierte en monumento industrial de Bermeo

El Gobierno vasco aprueba la declaración del edificio, construido por Pedro Ispizua en 1942, como Bien Cultural de Protección Especial

iratxe astui

Bermeo

Martes, 15 de diciembre 2020, 22:37

La singularidad del edificio que alberga la antigua fábrica de Conservas Ormaza de Bermeo le ha llevado a ganarse el título de Bien Cultural de Protección Especial, en la Categoría de Monumento. El Consejo de Gobierno, de hecho, aprobó ayer el decreto que otorga esa declaración a la construcción, diseñada por el arquitecto local, Pedro Ispizua, en 1942.

Catalogada también con anterioridad como 'Elemento de carácter ambiental', la conservera situada en el número 34 de la calle Askatasun Bidea de la villa marinera, que se mantuvo en activo hasta hace doce años, representa el estilo expresionista racionalista vasco y supuso «un punto de inflexión con respecto a las fábricas de pescado construidas hasta el momento, pasando del aspecto tradicional a un nuevo estilo moderno», subrayan desde el Gobierno vasco.

De hecho, la reciente declaración como Bien Cultural de Protección Especial reconocerá a partir de ahora los valores que atesora, «desde el punto de vista histórico, tecnológico, económico, antropológico e industrial», pero también desde la óptica de su «valor artístico, técnico y arquitectónico», matizaron las mismas fuentes. La fábrica Ormaza significó, por tanto, «una revolución» para el pueblo de Bermeo.

«La incorporación de nuevas tecnologías y avances técnicos ligados al desarrollo de la industria conservera cambió por completo el proceso de transformación y conservación del pescado», subrayan. Su tipología arquitectónica supuso también un gran cambio para la época, frente al aspecto tradicional de las fábricas del sector.

«Con él, la industria conservera bermeotarra entraba en la etapa del Movimiento Moderno», detallan. Las líneas arquitectónicas racionalistas y funcionales del edificio combinan elementos iconográficos y cierto grado de monumentalidad. «Su sencillez y conexión funcional responde al esquema de empresa tradicional familiar, con un programa mixto residencial-industrial y la configuración en esquina, le dota de gran expresividad y dinamismo, adecuándose y potenciando la morfología de la calle», recalcan.

Futuro uso

El ingreso de Conservas Ormaza en el registro del Patrimonio Cultural Vasco obligará a ajustarse a sus criterios generales por lo que el uso al que se destine el bien protegido deberá ser «compatible con los valores objeto de protección, garantizando en todo caso su conservación y puesta en valor».

Asimismo, el texto señala que las intervenciones que se puedan ejecutar en el edificio serán «las mínimas indispensables para asegurar la transmisión de los valores culturales de los que es portador el bien». La declaración establece también cuáles serán las actuaciones constructivas permitidas, además de enumerar los elementos generadores de contaminación visual y acústica.

La empresa Conservas Ormaza fue fundada por Ruperto Ormaza en 1923, aunque fue su hijo, Antón, quien se encargó de tirar de las riendas de la empresa desde 1941. Un año después se construyó el edificio, de la mano de Pedro Ispizua, que firmó también los diseños del Mercado de la Ribera y el quiosco del Arenal bilbaínos.

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