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Un grupo de jóvenes en la plaza José Mari Olabarri, situada en la parte de atrás de la estación de Abando. L. Á. Gómez
«Estamos en el centro de Bilbao y pasamos miedo»

«Estamos en el centro de Bilbao y pasamos miedo»

Los vecinos de la calle José María Olabarri denuncian peleas, asaltos y la degradación de la zona por parte de grupos de jóvenes que se concentran en la plaza

Jueves, 30 de agosto 2018, 01:06

Hace unas pocas semanas, un maquinista jubilado de Bilbao sufrió un robo a pocos metros de su domicilio. Un grupo de jóvenes captó su atención hasta que, en un descuido, uno de ellos se llevó su móvil. Le hicieron una variante lo que se denomina el 'regate de Ronaldinho'. Un día después, este hombre cogió una especie de pistola de fogueo que tenía guardada y volvió a la calle. Con el arma en la mano. Ni sus vecinos saben muy bien qué pretendía. Un trabajador de un negocio cercano le vio y llamó a la Policía. Hubo momentos de tensión hasta que los agentes supieron que no se trataba de un arma real. Pero finalmente el incidente se saldó sin graves consecuencias.

Los hechos sucedieron en la plaza José María Olabarri, situada en la parte trasera de la estación de Abando. En pleno centro de Bilbao, aunque lo cierto es que no se trata de una zona especialmente transitada a pesar de encontrarse a apenas cien metros de la plaza Circular. Aquí conviven los vecinos de unas 80 viviendas construidas en la década de los 70 para los trabajadores de los ferrocarriles con las sedes de la Cruz Roja y La Bolsa y un bingo. Se trata de un espacio singular: un recinto privado, propiedad de Adif, pero de uso público. Y los vecinos –«muchos de ellos ya bastante mayores»– junto con los trabajadores de la zona llevan tiempo alertando de la degradación que está sufriendo la plaza. Pero no –afirman– comparado con lo que están viviendo en el último año y medio.

Muchos de ellos aseguran que el incidente de la pistola de fogueo fue, en parte, consecuencia del «hastío» que sufren muchos vecinos, aunque pocos se atreven a dar sus nombres reales «por miedo». Javier lleva 14 años viviendo en José María Olabarri. Tiene unos 50 años y mide 1,85. Es un hombre de complexión fuerte, pero desde hace unos meses no sale de casa sin un silbato. Javier suele llegar a casa bastante tarde del trabajo. Y tomó esta medida de autoprotección después de que tratase de mediar en una pelea entre dos menores y otros jóvenes comenzasen a increparle y a lanzarle latas de cerveza.

EN SU CONTEXTO

  • 1972 fue el año en el que se construyeron los bloques de viviendas de la calle José Mari Olabarri para los trabajadores de los ferrocarriles. Hoy esta plaza es propiedad de Adif pero de uso público.

  • Vecindario «mayor» Gran parte de los vecinos de esta calle, situada a 100 metros de la Plaza Circular, son ya «bastante mayores».

A. E., otro vecino de la zona, asegura que el problema de esta calle es que se ha convertido en una «isla» dentro de Bilbao; en un espacio de encuentro en el que, sobre todo a las tardes y los fines de semana, se reúnen menores que vienen en tren desde distintos puntos de Bizkaia y jóvenes que bajan de la calle San Francisco.«Pueden llegar a juntarse cincuenta», dice. Las peleas entre ellos –explica– son frecuentes, sobre todo cuando «inhalan pegamento». También se registran robos y hurtos. Y suele haber mucha suciedad. «Muchas veces se pueden ver durmiendo en los bancos a chicos tutelados por la Diputación que han pasado la noche en la calle», denuncia este vecino, que lleva tiempo pidiendo soluciones al Ayuntamiento de Bilbao que «no son atendidas».

De hecho, dice que su último escrito en nombre de los residentes ni siquiera fue contestado. El Consistorio bilbaíno –que en esta pasada Aste Nagusia decidió vallar el acceso a la plaza para prevenir incidentes por la noche– ha rechazado realizar comentarios sobre las quejas de los vecinos.

Hurtos y robos

Los trabajadores del bingo La Concordia reconocen que en los últimos meses ha aumentado la presencia policial. Pero afirman que es insuficiente. Este negocio también ha visto cómo alguna de sus clientas era asaltada y, de hecho, ha tenido que aumentar las horas contratadas a un vigilante de seguridad.

LAS FRASES

  • A. E. - VECINO «La plaza se ha convertido en una isla; en un punto de encuentro de menores que vienen de toda Bizkaia»

  • MAITE - VECINA «Si llego a saber lo que pasaba aquí no hubiese comprado la casa hace un año»

Los trabajadores de la estación de Abando también conocen bien este «problema». En la planta superior hay un supermercado que ha sufrido numerosos hurtos. Jonathan, uno de sus cajeros, afirma que seis jóvenes le esperaron una vez al terminar su turno después de que reprendiese a uno de ellos por robar. «Yo no puedo ir con miedo a trabajar», señala.

Maite es una vecina que lleva menos de un año viviendo en la plaza. Afirma, sin dudar, que si llega a saber antes lo que pasaba no hubiese comprado el piso. «Algunos se meten con la gente. Hay menores de continuo sin hacer nada en horas de clase. Y todos los días que mi hija de 21 años sale con sus amigas tenemos que ir a buscarla porque no se atreve a volver sola a casa. Estamos en el centro de Bilbao y pasamos miedo», denuncia.

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