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Unai Rementeria ha escrito dos capítulos muy diferentes de su historia al frente de la Diputación. El último de ellos ha quedado editado esta misma ... semana, cuando el diputado general ha sorprendido a propios y extraños abriendo una crisis en un gobierno que se suponía cohesionado con el pretexto de afrontar «con frescura» el relanzamiento de Bizkaia cuando la pandemia quede atrás. No sólo es un cambio de nombres al frente de dos carteras -hay voces internas que apuntan a que su primera intención era plantear el relevo de cuatro, y que incluso habría sondeado al PSE sobre la posibilidad de sustituir a alguno de sus dos diputados-. Este sorpresivo movimiento tiene unas derivadas que van mucho más allá. Es un golpe de timón en toda regla con el que, según fuentes forales, pretende reforzar su liderazgo dentro de la institución con un equipo de confianza, el más extenso de la historia de la Diputación, compuesto por dos jefes de gabinete, cinco directores y 18 asesores.
De la alcaldía de Mundaka al Palacio foral de la Gran Vía de Bilbao en enero de 2013, como responsable de Presidencia y portavoz del entonces diputado general José Luis Bilbao. Apenas año y medio después ya era candidato a hacerse con la autoridad en el territorio. Rementeria se lanzó a ello con la promesa de perseguir «el progreso, el reconocimiento internacional, la actividad económica y el empleo» para Bizkaia. Así lo quería también Juan Mari Aburto, que aspiraba a regir el Ayuntamiento de Bilbao, y ambos prometieron recuperar el espíritu del 'pacto de titanio' que dio lugar al Guggenheim gracias a la colaboración interinstitucional. «Lo que es bueno para Bilbao es bueno para Bizkaia. Juntos no sumamos, multiplicamos», defendió entonces.
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Rodeado de un equipo de peso político y profesional, el máximo responsable foral inició su andadura dispuesto a acoger «todo lo bueno que vaya a suceder en Europa y en el mundo en los próximos años» e inició la carrera para «atraer inversiones y talento» con una nueva fiscalidad. Quiso convertir la transparencia en seña de identidad y tendió puentes con la ciudadanía con reuniones para rendirle cuentas.
Mientras, Bizkaia se asomaba al mundo. Miraba a los nodos internacionales de emprendimiento y firmaba alianzas con ellos decidida a poner en marcha un centro propio en el que reunir a jóvenes con ideas innovadoras, empresas e inversores, la futura Torre Bizkaia. Y llegaron los eventos, los «fuegos artificiales» como los llamó el entonces director de Turismo, Asier Alea, que pusieron al territorio en el mapa. Premios MTV, finales europeas de rugby, los 'Óscar' de la gastronomía...
La de 2015-2019 fue también la legislatura de los grandes proyectos. La ampliación de la Supersur, la elección del subfluvial como alternativa al puente de Rontegi, el Nagusi Intelligence Center (NIC) para hacer del envejecimiento un nicho de negocio...
concentración de poder
Tras cuatro años fecundos, el PNV mantuvo a Rementeria como candidato a la Diputación, y ya eran muchos quienes le auguraban un futuro en Ajuria Enea. Pero su discurso cambió. Ya era otro, más localista. De la Bizkaia abierta al mundo a la Bizkaia de las comarcas. Lo dejó claro en su primer acto de campaña, cuando se subió a un autobús para recorrer el territorio y presentar su nuevo proyecto, basado en los tres ejes «que definen la identidad vizcaína: la costa, la ría y el verde de la naturaleza». Y tras imponerse en las urnas empezó a hablar de la bicicleta, la banda ancha, el comercio local...
El cambio se trasladó también a su equipo y los miembros procedentes de comarcas alejadas del Gran Bilbao comenzaron a ganar peso. El durangarra Sergio Murillo pasó a ocupar el puesto de Isabel Sánchez Robles al frente de Acción Social, y el departamento que dirigía Imanol Pradales quedó partido en dos para dejar Promoción Económica en manos de la ondarresa Ainara Basurko. La incorporación este mismo miércoles de las nuevas diputadas, Elixabete Etxanobe, de Otxandio, y la lekeitiarra Amaia Intxaustegi, va en la misma línea. Mujeres de su completa confianza, con un perfil político más bajo que sus antecesoras, Elena Unzueta y, especialmente, Ibone Bengoetxea, con una larga trayectoria política, sobre todo junto a Iñaki Azkuna, y con buenas relaciones en Sabin Etxea.
cuestionado
En agosto de 2019 Rementeria sufrió un patinazo en toda regla y el PNV se quedó solo en la Diputación de Bizkaia tras la aprobación de una normativa que eliminaba los límites de muchas rentas irregulares y que, en la práctica, beneficiaría de forma muy importante al Athletic al reducir la presión fiscal sobre sus jugadores. Aquella medida provocó fuertes recelos en Sabin Etxea y un malestar indisimulado en las administraciones de Álava y Gipuzkoa, por lo que no tuvo más remedio que dar marcha atrás.
Y llegó la pandemia. La crisis sanitaria ha pasado factura pública a Rementeria, sobre todo por permanecer «desaparecido», en palabras de la oposición, en los meses más duros, y su polémica e inaudita decisión de no informar de la cifra de fallecidos por covid en las residencias de mayores -fue el único gobierno regional que lo hizo-.
El proyecto estrella de la legislatura, el del centro internacional de emprendimiento, también se ha convertido en un quebradero de cabeza para él por la polémica elección como gestor de un agente local, Price Waterhouse Coopers Bilbao, entre otros pretendientes de reconocido prestigio a nivel mundial. Una decisión que en septiembre pasado desencadenó la marcha al ámbito privado de Alea, el alma mater del CIEB, a quien apenas un año antes Rementeria había dado carta blanca al frente de un nuevo área de proyectos estratégicos con Koldo Atxutegi.
La Torre también abrió algunas fisuras con el Ayuntamiento de Bilbao, contrario a destinar al proyecto más dinero del previsto inicialmente, que se han hecho más grandes hace apenas dos meses. Aquel cacareado 'pacto de titanio' entre Rementeria y el alcalde Aburto también ha hecho aguas por el traslado del NIC a Urduliz en vez de a Zorrozaurre, como estaba previsto. No es un secreto que el regidor se sintió en cierto modo traicionado, ni la tirantez de las relaciones entre ambas instituciones. También lo fueron antes, en 2018, cuando la Vuelta a España, con 500.000 euros de inversión foral, pasó de largo por Bilbao en su etapa por Bizkaia. Y esta misma semana se ha producido el fichaje de Jordán Guardo, la joven promesa municipal, por parte de la multinacional PwC con la vista puesta en el arranque del centro de emprendimiento.
El Consistorio bilbaíno, de la mano con el Gobierno vasco, acaba de anunciar la creación del primer centro de servicios avanzados de economía circular del Sur de Europa. Falta la Diputación. Mientras en Sabin Etxea guardan silencio, el político de Mundaka, que dijo llegar para dos legislaturas, parece dispuesto a escribir la historia de una tercera.
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