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«La mayor parte de los proyectos no van a prosperar». Así de contundente se pronunció el diputado general de Álava, Ramiro González, hace ocho días cuando se le preguntó por los distintos parques eólicos y fotovoltaicos que están planteándose en el territorio. La Diputación ... no se ha quedado en las palabras y ha pasado a los hechos. Cuatro informes forales, a los que ha tenido acceso EL CORREO, dan un portazo a los tres primeros proyectos de Solaria ligados a la línea de alta tensión que plantea la cotizada madrileña para cruzar Álava y Bizkaia desde Ribera Baja hasta el Puerto de Bilbao.
Las plantas a las que se refiere la Diputación alavesa (Zierbena Solar 2, 3 y 4) son las primeras de una serie de 27 proyectos vinculados al tendido eléctrico, de unos 100 kilómetros, para que las instalaciones alavesas viertan su energía en el entorno del Puerto de Bilbao. Cada una de ellas ocupará más de 100 hectáreas. Juntas suman el equivalente a más de 500 campos de fútbol. Los planes de Solaria, desvelados por este periódico, prendieron una mecha política a pesar de los 150 millones de inversión que acarreaban de entrada.
Desde entonces, decenas de ayuntamientos en Bizkaia y Álava se han posicionado en contra de estas centrales. Lo han hecho, además, equipos de gobierno de todos los colores: desde decenas de alcaldes del PNV en Bizkaia hasta los independientes de Ribera Baja pasando por las alegaciones de municipios de EH Bildu como Ayala o las alternativas que ha pedido Iruña de Oca, gobernada por los socialistas.
Ahora el Ejecutivo foral alavés, a través de sus departamentos, advierte de las afecciones que tendrían estos proyectos. Uno de sus informes, el de los servicios de Sostenibilidad Ambiental y Patrimonio Natural, habla sin cortapisas de «una transformación del medio en el territorio histórico sin precedentes en tan corto intervalo de tiempo».
Aunque la última palabra la tendrá el Gobierno vasco, los informes alaveses -que deben presentarse por ley- son contundentes y detallan unas afecciones que no serían «compatibles» con los planes de Solaria. Especialmente rotunda resulta la Dirección de Agricultura, que tilda a las tres centrales de «no admisibles». Este servicio sí ve viable la línea de alta tensión, aunque los técnicos forales proponen a Solaria «encontrar ubicaciones de vertido de la energía próximas a su lugar de generación». En otras palabras, no ir hasta Zierbena con esa autopista aérea de 100 kilómetros.
Más dura aún es la evaluación conjunta de Sostenibilidad Ambiental y Patrimonio Natural. Afean a Solaria su estudio de impacto ambiental, «de baja calidad» y que presenta «unas carencias y errores muy relevantes» y «déficits inadmisibles». «Es evidente que en este proyecto no se han considerado alternativas de producción cercanas al punto de conexión y acceso concedido», reza el documento en referencia a Bizkaia.
150 millones de euros. Es el importe que acarrean los tres primeros proyectos para Solaria. La línea de alta tensión entre Álava y Bizkaia supone por sí sola un 30% del desembolso que debería hacer la cotizada para que el proyecto se haga realidad.
Informes «de baja calidad». Patrimonio Natural y Sostenibilidad Ambiental hablan de unos informes de Solaria con «déficits inadmisibles» y «carencias y errores muy relevantes». De hecho, ni estudian el detalle de los planes de la firma por sus «indefiniciones».
310.000 paneles instalaría Solaria en los tres huertos fotovoltaicos que plantea, con una potencia total de 150 megavatios. Estos tres proyectos son la punta de lanza de otros 24 más y ocuparían 374 hectáreas.
Evaluación conjunta. La Diputación cree que lo lógico sería hacer una evaluación al mismo tiempo de todos los proyectos que usen la controvertida línea de alta tensión.
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