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El lehendakari José Antonio Ardanza descubre en Moyua una placa conmemorativa del metro.
Regreso al metro de 1995

Regreso al metro de 1995

La única línea del suburbano cubre el servicio entre Bilbao y Plentzia, con parada en 23 estaciones y 13 unidades en la red

Mikel Iturralde

Miércoles, 11 de noviembre 2015, 02:32

El museo Guggenheim es el gran icono de Bilbao, una ciudad que en las dos últimas décadas se ha convertido en un referente internacional y uno de los mejores ejemplos de reconversión urbanística del mundo. Sin embargo, el eje central de esta renovación tiene como pilar fundamental la mejora en las infraestructuras. La transformación del aeropuerto, con el sello inconfundible de Santiago Calatrava, y la puesta en marcha del Metro, que lleva la firma de Norman Foster, son las bases de esta gran mutación. Lejos de concebirse como un acto decorativo, el cambio revoluciona la vida de sus habitantes, que experimentan una notable mejora. Bilbao renace al mismo tiempo que las galerías del suburbano se pueblan de viajeros gracias a un proyecto sumamente original, sencillo y eficaz. Sin duda alguna, el principal motor de la renovación urbanística.

El 11 de noviembre de 1995 la villa de Don Diego se reinventa. Todo por culpa del metro. La inauguración del metro tuvo puntualidad británica, organización alemana y precisión suiza. Cerca de 1.200 invitados y 200 periodistas ocupaban los andenes cuando a las 11.00 horas el primer convoy hacía su entrada en las galerías del suburbano. El trayecto, de ida y vuelta, discurrió entre Moyua y Sarriko, esta última una estación que no se contemplaba en el proyecto original -fue incorporada posteriormente con los mismos trazos de Foster-, pero que se ha convertido en la más emblemática de la Línea 1. Causó el éxtasis. De regreso al centro de la capital, la comitiva abandonó el metro en Abando y recorrió a pie el puente de El Arenal hasta alcanzar el Teatro Arriaga, sede del acto oficial y de los discursos.

Exactamente a las 13.33 horas, el lehendakari José Antonio Ardanza apretó el botón que ponía en marcha el nuevo servicio metropolitano y activaba la primera unidad cargada de pasajeros en la línea Bilbao-Plentzia. A partir de ese momento, el metro comenzó a funcionar con normalidad y el subsuelo de Bilbao pasó a ser de dominio público.

Han pasado exactamente 20 años. En este tiempo el metro ha crecido. La línea 1 se ha extendido; ahora llega hasta Basauri. Se han añadido seis estaciones más desde el Casco Viejo hasta el nuevo final del trayecto. Incluso cuenta con una segunda línea; las unidades se desvían en San Ignacio hacia Kabieces (otras doce estaciones). No acaba ahí la proyección. Ya se construye un tercer trazado, entre Etxebarri y Matiko, cuyas obras avanzan a muy buen ritmo; hay planteada un cuarto, de Matiko a Rekalde; y se proyecta un quinto, entre Etxebarri y Usansolo.

En estas dos décadas la ciudad ha cambiado, pero el metro también. Para descubrir las variaciones que se han producido, regresemos a noviembre de 1995 para ver cómo era aquel suburbano que sorprendía a propios y extraños. Y que revolucionó nuestras vidas.

Inauguración

La expectación supera todas las previsiones. Alrededor de medio millón de personas invade en masa las estaciones y convoyes del metro bilbaíno durante sus dos primeros días de funcionamiento. La inauguración de la Línea 1 se convierte en una fiesta, en la que es posible encontrar incluso a matrimonios portando tarteras. La marea humana liquida en pocas horas los 250.000 billetes gratuitos editados para la ocasión y colapsa varias veces el servicio al ser imposible cerrar las puertas de las unidades. Todas las previsiones de Metro Bilbao se desbordan a las pocas horas de que abra el servicio al público. La misma tarde de la inauguración, los trabajadores empiezan a dosificar la entrega de los 250.000 billetes gratuitos que la compañía piensa repartir a lo largo del fin de semana entre los usuarios. Luego, llega el momento de dejar pasar al gentío con o sin billete.

Líneas

Sólo existe una línea cuando se inaugura el metro en noviembre de 1995. Cubre el servicio entre Casco Viejo y Plentzia. El metro de Bilbao recorre una distancia de 26 kilómetros entre El Arenal y la villa marinera. La duración del trayecto es de 40 minutos, y se puede cruzar la ciudad desde San Nicolás a San Ignacio en 10 minutos. El trazado tiene 23 estaciones; 17 se corresponden en su mayor parte con el servicio de EuskoTren de la margen derecha que se ha remozado y adaptado a las servidumbres del metro y que transcurre en superficie (salvo Areeta). Desde San Ignacio hacia final del trayecto, el recorrido se hace en subterráneo. El 5 de julio de 1997, la línea de metro se amplía en el extremo de Bilbao con tres estaciones más: Santutxu, Basarrate y Bolueta. A 20 metros de profundidad, es superficial en comparación con otros metros. La línea está dividida en tres zonas: Casco Viejo-Axpe (A), Leioa-Berango (B) y Larrabasterra-Plentzia (C), que marcan la validez de los billetes. En 2015, cuenta ya con 43,31 km (desde 2013), tiene 40 estaciones (24 subterráneas y 16 de superficie) y 78 accesos (excluidos ascensores) repartidos en 68 vestíbulos, y 9 subestaciones de suministro eléctrico

Precios

El billete ocasional, para un solo viaje en la zona A, cuesta en esta primera época 125 pesetas (0.82 euros al cambio actual); ahora el precio es de 1,50 euros. Para cada una de las otras zonas se establecen cantidades de 150 pesetas (1,45 euros por 1,70 actuales) y 180 pesetas (1,73 euros por 1,75 ahora). El metrobono que da derecho a diez viajes tiene de precio 759 pesetas (7,33 euros), 900 (8,69) y 1.075 (10,38), dependiendo de las zonas. En estos momentos, lo más parecido sería la 'barik' de 5 euros (máximo 90 euros) que permite viajar hasta un máximo de 10 personas juntas. El mensual, sin limitación de viajes, vale 3.000 (28,98 euros), 3.600 (34,77) o 4.300 pesetas (41,53), para cada una de las tres zonas (ahora el precio se sitúa en 34,60; 41,50 y 47,80 euros, respectivamente). El bono-joven, para un año, cuesta entre 21.000 (202,86 euros), 25.200 o 30.100 pesetas; mientras en 2015 el precio es 216,80; 253 y 292 euros.

Personal

La plantilla está compuesta al inicio del servicio por 442 personas, de las que 302 proceden de Eusko Trenbideak. Para la selección de los 140 nuevos empleados se organiza una oposiciòn a la que optan 39.000 candidatos. El personal de conducción que se forma para llevar las nuevas unidades construidas por CAF está compuesto por 69 personas (175 en la actualidad). De la supervisión de las estaciones se ocupan 70 empleados (223 ahora). En estos momentos, la plantilla de metro está compuesta por 726 personas, de las que 200 son mujeres y 526 hombres. La edad media de las mujeres es de 40 años y la de los hombres 44.

Decenas de personas esperan en Abando a que llegue la primera unidad que inicia el servicio para viajeros. (1995)

Estaciones

La línea tiene 23 estaciones (el 24 de junio de 1996, entró en funcionamiento la de Gobela, entre Areeta y Neguri, en el municipio de GetxoI). Las siete radicadas de Bilbao están bajo tierra. También hay dos nuevas en Getxo (Bidezabal y Gobela) respecto al antiguo servicio de EuskoTren, cuyas instalaciones sufrieron una importante remodelación. Todas guardan el mismo estilo. Al descender de la calle, los usuarios llegan a un vestíbulo, la mezzanina. Desde este recinto, que alberga la cabina del taquillero, las máquinas expendedoras y las validadoras, se accede al andén. El diseño de Norman Foster permitió construir unas estaciones amplias y unos accesos sencillos y sin recovecos que reducen las sensaciones de agobio y claustrofobia. En atención a su diseñador, las estructuras acristaladas que cubren los accesos a las paradas subterráneas son bautizadas con el nombre de fosterito. Salvo el descomunal de Sarriko, y otros seis más las estructuras no desentonan demasiado con el entorno urbano. No hay wáteres ni quioscos, aunque se prevé que en un futuro haya locales de venta de prensa y chucherías (veinte años después siguen siendo un futurible).

Unidades

Las 13 (se compran 24) unidades de tren del metro de Bilbao (UT-500) disponen de los más modernos sistemas tecnológicos existentes en el ámbito del transporte por ferrocarril. Todos los coches son motores, lo que les confiere unas prestaciones técnicas extraordinariamente eficaces, especialmente en potencia, aceleración y frenado. Cada vehículo de tracción resulta autónomo. Las unidades del metro asemejan a una gran serpiente como la boa o la ñacaniná argentina, ya que la ausencia de divisiones internas entre los coches permite observar el culebreo de los vehículos. Los cuatro coches que forman la unidad de tren están acoplados entre sí, sin puertas ni separación alguna. La caja de los vehículos es una estructura autoportante construida de acero inoxidable soldado. Entre sus virtudes destaca su velocidad, el aire acondicionado y su capacidad, ya que puede transportar a 800 viajeros, de ellos 160 sentados. Sus defectos conocidos son que carece de papeleras y baldas para paquetes y carpetas. Algunas personas que sufren claustrofobia tienen problemas para viajar en este transporte que, como ya se temía, padece la incomodidad de los asientos. Con la llegada de la línea 2 en 2002, el metro adquirió 13 unidades (UT-550) y otras nueve en 2009 (UT-600). A partir de esa fecha se incorporan veintidós 'quintos' coches, que se acoplan a otros tantos convoyes para aumentar la capacidad del metro un 25%. La longitud de cada unidad es de 72,12 metros y su anchura de 2,8 metros.

Símbolos

El logotipo del metro de Bilbao es diferente al símbolo que representa a todos los metros del mundo. Fue diseñado por el equipo de Norman Foster y se compone de tres aros rojos de diferente grosor entrelazados, que muestran los tres elementos del servicio: el túnel, el movimiento y la rueda. Su grosor creciente en el sentido de lectura (de izquierda a derecha) crea una sensación de movimiento que expresa a la perfección el carácter dinámico de este medio de transporte. Es uno de los elementos tradicionales del metropolitano y ya forma parte del ideario bilbaíno junto a las mezzaninas y los famosos fosteritos.

La entrada a la estación del Casco Viejo por el acceso a Unamuno casi se colapsa por ávidos usuarios.(1995)

Viajeros

Los dos primeros meses de funcionamiento propician 3.086.251 viajes que se multiplican por diez durante el primer año de servicio, con 31.660.119. El impacto del nuevo transporte en la ciudad es brutal. El suburbano evita la entrada a la villa de 9.000 vehículos diarios y tiene una fuerte repercusión sobre el transporte urbano. En la primera década, los datos confirman las mejores expectativas. Un total de 580 millones de personas viajan en el metro de Bilbao; casi tanto como la población de Estados Unidos e Indonesia juntas, tercer y cuarto países más poblados del mundo. En esta segunda década, el metro obtiene cifras estratosféricas con 1.352.756.501 (la prevision en 2015 es de 90 millones), cifra que coincide con los habitantes que tiene China, el país con más habitantes de la tierra. En 2011 se produce la cifra récord con 89.616.398 viajes.

Récord

Metro Bilbao bate el lunes 22 de diciembre de 2014 su récord histórico de viajeros situando el listón en 386.228 viajes. El record anterior se registra en 2012 (386.089), también en un día de Santo Tomás, si bien en aquella ocasión la celebración tuvo lugar en viernes y el servicio de metro contó con horario continuado nocturno, además de ser día lectivo para los escolares, al contrario que en esta ocasión. En este 2014 Metro Bilbao reforzó el servicio durante toda la jornada y se remató con varios trenes especiales al final del día para tratar de dar servicio a los últimos clientes que se acercaban a las estaciones con intención de volver a sus domicilios. Las estaciones más transitadas son las de Casco Viejo y Abando, seguidas por Moyua, San Mamés e Indautxu. En la margen derecha, destaca la estación de Areeta y en la izquierda la de Barakaldo. Por horas, la franja horaria más transitada es la comprendida entre las 12.00 horas y las 15.00 horas, donde se registran más de 92.700 viajes diarios. Otro segundo momento de gran afluencia es el comprendido entre las 17.00 y las 20.00, con 84.000 viajes.

Incidentes

El diario del metro tiene algunas páginas escritas en negro. El servicio ha estado salpicado por incidentes, que llegaron a alcanzar tintes de alarma o se quedaron en simples sustos. A veces, ni los propios pasajeros se enteraron de lo que se cocía. Uno de los momentos más dramáticos ocurrió a las 20.15 horas del 14 de noviembre, cerca de la antigua estación de Getxo. El metro se topó con una torreta cruzada en las vías y un cable colgado de la catenaria. Estaban colocados de forma intencionada en una curva próxima a un barranco. El incidente se tradujo en una gran frenada, un fuerte choque y múltiples fogonazos. «Fueron los de siempre», aseguró el Consorcio de Transportes. HB advirtió de que el metro «no es intocable». Otro de los episodios que se recuerda es menos dramático. Un personaje que se identifica como Ismael Navarro Garcés se dedica a cortar trozos de tapicería de los coches para luego mandarlos por carta a las oficinas del metro. Llegó a enviar más de 30 para criticar el servicio. Su protesta se centra en las carreras que se dan los usuarios para llegar a las canceladoras, algo que compara «con las películas de los hermanos Marx». Llega a identificarse como Navarro Garcés y que lo suyo "no es el capricho de un chiflado". Nunca le cogieron.

Kilómetros

El metro realiza unos 4,6 millones de kilómetros anuales lo que representa 100 vueltas al mundo. A lo largo de estas dos décadas, la distancia recorrida (92 millones) equivaldría a 230 viajes entre la tierra y la luna. Si la clientela de Metro hubiera utilizado vehículo privado para sus desplazamientos, hoy 154.424 coches más al día circularían por nuestras carreteras. Todos ellos hubiesen expulsado anualmente 45.000 toneladas de CO2. Un viaje en Metro Bilbao contamina 4,5 veces menos que uno en autobús y 6 veces menos que uno en automóvil.

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