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Raúl López, muy emocionado, en su adiós.
«Estoy preparado para no volver a jugar a baloncesto»

«Estoy preparado para no volver a jugar a baloncesto»

Raúl López se despide de los hombres de negro con una emotiva carta y ha agradecido el trato recibido en Bilbao: «Sigo pensando por qué la gente me quiere tanto»

Juanma Mallo

Martes, 24 de mayo 2016, 11:00

Se acabó. «Lo dejo». Raúl López se ha despedido esta mañana del Bilbao Basket, después del emotivo adiós que le tributó Miribilla el pasado domingo. El base de Vic, un mago del baloncesto, ha leído esta mañana una emotiva carta en la sala de prensa del Bilbao Arena -luego ha respondido a las preguntas de los periodistas-, en la que recordado a los múltiples compañeros que ha tenido a lo largo de su carrera, a sus entrenadores y, por supuesto, a su familia, a sus padres y sus hermanos. Ha confesado que si por él hubiera sido, se hubiera limitado a: «Lo dejo, buenos días y buena suerte». Sin embargo, «en una carta consensuada con un amigo», ha hecho un repaso de sus pasos, arropado sus compañeros, el cuerpo técnico, y los directivos del Dominion.

Minutos después de las 12 de la mañana, ha aparecido con una botella de agua en la sala de prensa del pabellón vizcaíno. Ha dado un trago, y se ha puesto a leer. Se le notaba nervioso en su adiós. Una decisión que, ha deslizado, tomó al principio de la campaña, a sus 36 años. «Desde que empecé esta temporada sabía que era la última. Era consciente de que iba a ser mi último año. Estoy contento de cómo ha ido. Estoy preparado para no volver a jugar al baloncesto», ha aceptado el jugador catalán, un hombre tímido, que ha confesado que no quería que «el foco» se centrara en él en este último tramo del curso. «Mi voluntad era conseguir el objetivo», ha dicho.

«Privilegiado» por la despedida vida el domingo en la cancha de Miribilla, «muy agradecido», ha afirmado que no se siente «mayor» para dejarlo, pero que se tiene que dejar paso a las nuevas generaciones. Se ha acordado de muchas compañeros, de los hermanos de Gasol, de Ricky Rubio, Rudy, en especial de Mumbrú y Hervelle, de los que ha dicho que sin su presencia en la capital vizcaína «nada hubiera sido lo mismo», de los médicos, de los fisios, de sus técnicos, desde el primero «en Vic». Y ha afirmado que no sabe la razón por la que la afición le adora. «Sigo pensado, por qué la gente en Bilbao me quiere tanto. No lo entiendo. Porque el que tenía que dar las gracias tengo que ser yo, por haber vivido todo esto. Siempre pensará que no he hecho tanto como para recibir tanto», ha indicado.

Se va del baloncesto, ese deporte que le ha dado tanto. «El baloncesto me deja, he tenido una relación de amor-odio, momentos con gente maravillosa. Si no hubiera tenido reconocimiento tampoco hubiera pasado nada. Me deja cansancio, angustias y cierta presión, y una popularidad no buscada». Y se va.

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