s. eguía
Viernes, 19 de junio 2020, 21:00
Es raro ver perder al baloncesto al equipo que jugó mejor el partido, pero le pasó al Unicaja. Bueno, le pasó durante 30 minutos, que al final hizo méritos más que sobrados para perder por más de los once puntos que lo hizo (73- ... 84).
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Empezó muy bien en lo físico, y mejor en lo mental, el equipo de Casimiro. Dominaron el primer cuarto –y el segundo– gracias a las segundas opciones en el tiro, una magnífica defensa y una sobresaliente circulación de balón. Llegaron a escaparse 13-4, pero no fue suficiente.
A poco que apretó en defensa el Barcelona se equilibró el duelo. El orden en la retaguardia de los de Pesic frenó el alto ritmo anotador de los andaluces y el descomunal talento de sus estrellas les hizo sumar canastas que, por bien defendidas, no debían haber entrado. No vencían al descanso, 41-38, pero podía intuirse que la segunda parte cambiaría la historia.
Unicaja
Mekel (6), Adams (6), Bouteille (5), Thompson (12) y Gerun (8) –quinteto inicial–; Brizuela (5), Díez (2), Elegar (7), Simonovic, Waczynski (13), Guerrero (2) y Suárez (7)
73
-
84
Barcelona
Hanga (11), Higgins (7), Claver (7), Mirotic (19) y Davies (10) –quinteto inicial–; Smits, Heurtel, Oriola (2), Abrines (2), Kuric (10) y Tomic (16)
Parciales 20-14, 21-24 (41-38), 15-23 (56-61) y 17-23.
Y tanto que cambió. Con el primer triple del partido –sí en los 20 primeros minutos fallaron los siete intentados– empataban a 52. Partido nuevo, nuevas normas. Penetrar, penetrar y penetrar hasta que los grandes del Unicaja flojearan. Primero fue Davies, que cansado del dominio de Gerum lo encaró hasta descentrarlo.
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Segundo Mirotic, pico y pala, se fue trabajando a Thompson, que lo superó de inicio, a Elegar, a Simonovic y a lo que se pusiera por delante. Que no entraban los triples, pues voy a la línea de libres. En ella cimentó el Barcelona la victoria que le pone camino de las semifinales. No es fácil que pierda dos de los tres encuentros que le quedan. Y si quedaban dudas de la superioridad, porque los cajistas le mantenían la cara al duelo, emergió imperial Ante Tomic.
El croata se reclamó su trono en la zona. Anotó, pasó, reboteo. Fulminó la oposición de un Unicaja que se chocaba una y otra vez con el muro defensivo del aro contrario, que perdió la puntería (4 de 27 en triples al final) y hasta la fe. Con una desventaja que llegó a ser de 16, sus caras en el banquillo lo decían todo.
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