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Mikel Rico (Arrigorriaga, 1984) confiesa que mañana se sentirá «raro» en San Mamés. «Fueron muchos años, muchos partidos», comenta en una entrevista en la que ... regresa al pasado para explicar el presente y también el futuro. Dice que empezó a dar patadas al balón con la ilusión de jugar algún día en el Athletic, un deseo que se hizo realidad en el verano de 2013. A partir de ahí, seis temporadas, 176 partidos y 14 goles con la camiseta rojiblanca, de la que se despojó definitivamente un día en Lezama. Lo hizo solo. Vació su taquilla, se dio una vuelta por las instalaciones y se despidió de su casa. Luego encontró otra, la del Huesca, donde volvió para seguir disfrutando de una profesión a la que llegó a odiar.
- Acaban de conseguir su primera victoria de la temporada ante el Alavés, en la jornada 13. ¿El Huesca es más de lo que dicen sus números?
- No sé si es más o menos. Es lo que es porque los números están ahí, y son los te dan los objetivos. Pero si hablamos de sensaciones, las tenemos mejores que las matemáticas. Tenemos más sensaciones que puntos.
- Regresa por primera vez desde que se marchó a la que fue su casa durante seis años. ¿Se le hará raro jugar en San Mamés con una camiseta distinta?
- Claro que sí. Han sido muchos años. Ya había jugado allí -con el Granada-, pero sin haber vestido antes la camiseta del Athletic. Volver con el Huesca a la que ha sido mi casa durante tanto tiempo va a ser raro. Tengo muchas ganas. Es un partido muy especial para mí y ya veré qué sensaciones tendré una vez en San Mamés.
Su adiós rojiblanco
- ¿Cómo vivió su salida del Athletic? ¿Le afectó?
- Me afectó anímicamente la última temporada. Se me hizo dura. Jugué cuatro partidos, pasé por una lesión complicada, sobre todo a nivel mental, no acababa de recuperarme y no sabía qué me pasaba. Me costó mentalmente, hasta que se rompió el tendón. Las etapas acaban. Había participado muy poco aquella temporada. Estaba Gaizka (Garitano). Sé que me tiene mucho aprecio y estima, pero no había contado conmigo. Era el momento de cambiar. No fue ningún trauma. Conservo un buen recuerdo de la salida tanto de mis compañeros como de la afición.
- ¿No sintió un pequeño nudo en la garganta cuando fue a Lezama a vaciar su taquilla?
- Eso sí. Había asumido que salir era lo mejor para el Athletic y para mí porque no estaba participando, pero ese momento de la taquilla fue lo más duro. Fui a Lezama solo, vacié la taquilla y miré las de mis compañeros. Pensé en los buenos y los malos momentos que vivimos juntos. Me di un paseo por las instalaciones y entonces dije: 'Muchas gracias por todo. Hasta la próxima'.
- No tuvo ningún problema en comprometerse con un equipo de Segunda, con el que además ascendió.
- He jugado al fútbol toda mi vida con la ilusión de vestir la camiseta del Athletic. Está claro que jugamos por dinero, pero lo que me mueve es la ilusión. Una vez que estaba fuera del Athletic me dije: '¿Y ahora qué? ¿Con qué me ilusiono yo ahora?'. Pues lo único que me ilusionaba era volver al Huesca. Me hubiera dado igual hacerlo en Segunda B. Quería pasar mis últimos días aquí y tenía claro que era mi sitio. Encima salió un buen año y ascendimos.
los inicios en tercera
- A sus 36 años, ¿qué relación mantiene con el fútbol?
- Ahora mismo nos queremos. Ha habido momentos en los que nos hemos odiado. No quiero engañar a nadie. Cuando no juegas y no sales de las lesiones, cuando sobra gente hasta en los entrenamientos, te apartan y no puedes entrenar con el grupo, llegas a casa y dices: 'Hostia, para qué hago todo esto'. ¿Merece la pena? Pero a todo se le da la vuelta. Si no hubiera venido al Huesca hubiese dejado el fútbol. Y lo hubiera dejado casi odiandolo. Pero he vuelto a sentir el amor por el fútbol.
- Cuando era joven y trabajaba en una serrería de Arrigorriaga, ¿pensaba que su pasión llegaría a convertirse en su profesión? ¿Que haría lo que ha hecho?
- ¡Nunca! Yo ganaba un dinero trabajando cerca de mi casa, estaba cómodo y me salió un equipo de Tercera. Tenía 18 años y el club estaba a 550 kilómetros de mi casa. Iba a ganar la mitad de lo que ganaba en mi trabajo.
- En el Conquense B.
- Me fui dejándome la puerta abierta en el trabajo. Me dijeron: 'Si no te sale bien, puedes volver'. Tenía miedo de dejar un trabajo para ganar la mitad y... ¿y luego qué? Jamás pensé que podía llegar a vivir del fútbol.
rival mañana
- Hubo momentos en los que quiso dejarlo todo, pero su padre le sostuvo.
- Sí. Tienes 18 años, sales de casa, vuelves en verano y pasas mes y medio con los tuyos. Disfrutas. Entonces toca regresar. Las dos primeras semanas de pretemporada sin tu familia y amigos se hacen duras. Llamé llorando a mi padre y le dije que no quería jugar más, que quería dejarlo y que quería ir a casa. Me dijo: 'Aguanta dos semanas más. Si sigues igual, te prometo que iré a buscarte'. Pues pasaron esas dos semanas... y seguí. No me ha ido mal.
- ¿Cómo de feliz fue en el Athletic?
- He sido feliz de 10, menos el último año. Fue muy duro. No por no jugar, sino por una lesión que me hacía estar peor cada semana. Te rompes algo y te dicen: 'Dos meses'. Pues ya está, en tu cabeza son dos meses. En mi caso fueron 10 días que se convirtieron en tres meses. Con Berizzo no jugué prácticamente nada y cuando jugué dos partidos seguidos le destituyeron. Vino Gaizka y yo estaba lesionado. Tenía el equipo hecho, nos sacó de abajo. Me costó entrar. Solo participé en un partido, los 90 minutos. Nunca más fui convocado. Tengo un recuerdo feo del último año, pero lo bonito fue la despedida. Lo borra todo. A nivel general, fui muy feliz en el Athletic.
- Con 36 años, ¿cuánto fútbol le queda?
- Voy día a día. No es algo que me planteo ahora mismo. Me quiero retirar en el Huesca. Poder elegir donde retirarme es la leche. Si el club quiere que siga y yo me encuentro bien para seguir, pues seguiremos; si alguna de las dos partes dice 'hasta aquí', sin problemas.
- ¿Y luego qué? ¿Entrenador o menos fútbol?
- Menos fútbol. El curso ni me lo he sacado porque es lo último que quiero hacer. Ir de ciudad en ciudad, mover a mi familia, cambiar de vida cada dos años, de amigos... Mi hijo tiene nueve años y ha hecho su cuadrilla aquí. Quiero asentarme en Huesca y hacer vida fuera del fútbol. Tengo muchas inquietudes a nivel empresarial.
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