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Es el entrenador que más ascensos ha conseguido a Primera, tres. Un hito que consiguió en apenas cinco temporadas, pero ahora las aspiraciones de Miguel ... Ángel Sánchez Muñoz, 'Míchel' (30 de octubre de 1975), son distintas. Con un tercio de curso completado, tiene líder al Girona, rival este lunes (21 horas) del Athletic. Prudente, «queda mucho trabajo por hacer», no renuncia a Europa, palabra que se atreve a pronunciar: «Nuestro reto es hacer historia». El entrenador de moda habla de sus referentes, de su lucha contra sí mismo y del aprendizaje para relativizar los malos momentos.
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– Si uno escribe en Google 'Míchel' aparece usted por delante del exjugador del Real Madrid y su compañero de profesión.
– Ja ja ja bueno... Ahora mismo porque vamos líderes. Tengo una gran relacion con Míchel, me cae genial. No hay ningún tipo de rivalidad en eso.
– Es el centro de atención del fútbol europeo. ¿Cómo lo lleva?
– Estamos en un proyecto muy bonito, interesante, y las cosas están saliendo muy bien. Somos un equipo que hace las cosas bien. Llevamos tres años en una buena dinámica de trabajo y se están viendo ahora los resultados. Están muy por encima de las expectativas que teníamos, pero son bastante merecidos. Solo llevamos trece jornadas y queda mucho trabajo por hacer.
– ¿En Vallecas y Huesca echó en falta más confianza?
– No sé si es confianza, la realidad es que uno va mejorando y creo que como entrenador he dado plasos hacia delante. Cada proyecto es distinto. El primero en Vallecas me pilló con poca experiencia. Conseguimos un ascenso muy bonito pero en Primera tuvimos dificultades. Aquí en Girona han tenido paciencia con el proyecto y nuestra idea. Quique (Cárcel, director deportivo) me dijo que hacíamos un trabajazo y los resultados llegarían, que todo iba a salir bien. No digo que en Huesca y Vallecas no la tuviese, pero aquí han tenido confianza y continuidad en nuestro trabajo.
– El director de la ciudad deportiva del Rayo, su amigo José Luis Martín, se deshizo en elogios hace unos días en este periódico y le definió como un tipo humilde. ¿El elogio debilita?
– Personalmente no, estoy en una etapa de mi vida donde tengo muy claro lo que me gusta, lo que puedo hacer y hacia dónde quiero ir. Las expectativas que generan los demás y los elogios no se me suben a la cabeza. El momento es muy bonito, hay mucha gente que está sorprendida por nuestro liderato. Estoy feliz por el trabajo que estoy haciendo y lo estaría igual siendo sextos porque el día a día es muy bueno. Hacemos las cosas muy bien, el rendimiento de cada jugador está a una altura muy grande. Tengo la sensación de no bajar de ahí, nos puede llevar a hacer un año histórico.
– Siempre ha hecho hincapié en los valores que recibió en su casa. ¿Le ayuda a tener los pies en el suelo?
– Vallecas es un barrio obrero. Mis padres eran fruteros, yo he vivido sin ningún tipo de problema. A nivel económico teníamos un día a día normal, sin ningún lujo, pero con la sensacion de que había que trabajar para seguir estando bien. Y Vallecas es muy reivindicativa, de no conformarse con lo que nos dan. Somos capaces de demostrar que es un barrio que merece la pena. De esta mezcla de no sé si humildad o naturalidad a la hora de afrontar los problemas tenemos la sensacion de que todo lo que hacemos es porque nos cuesta mucho, y a veces el trabajo trae recompensas muy bonitas como la que estamos viviendo ahora.
– En una charla con Valdano aseguró que el equipo no se le caería. ¿Tiene plena confianza en que va a aguantar?
– No nos podemos caer del día a día tan bueno que yo veo, del rendimiento individual donde el jugador tiene que seguir trabajando al 200%. Me tengo que poner el mono de trabajo para que los jugadores no se caigan. Estamos haciendo muy bien las cosas, podemos ganar a cualquier rival, pero hay tanta igualdad en la competición que como tengas el ego un poco subido te vienen enseguida las derrotas. Como cuerpo técnico tenemos claro que hay que mantener la exigencia. Somos un equipo que puede hacer historia.
– ¿Ya se habla de Europa en el vestuario?
– Sí, son 34 puntos en 13 jornadas. La permanencia caerá por su propio peso. Era un objetivo muy ambicioso estar tres temporadas seguidas en Primera, pero si nos planteamos ahora que el objetivo es la salvación estaríamos mirando muy por debajo de las posibilidades del equipo. No queremos renunciar a nada, pero también sabemos que cada victoria nos va a costar y que una derrota no puede generar angustia o incertidumbre.
– Le gusta el trabajo de base.
– Estuve cinco años de director de Metodología en el Rayo y aluciné con la progresión de un niño entre los diez y quince años. La capacidad de sentirse bien mejorando a ese chico, viendo su progresión y estar en el camino de su madurez, acompañarle, me apasionó. Creo que con el futbolista profesional también se puede hacer. Para mejorar a los jugadores tienes que conocerles en profundidad y trato de estar cercano a ellos. Es la única forma de poder generar un vínculo donde sienta que le estás exigiendo y a la vez acompañándole en este proceso. Todos quieren jugar, pero si tú estás en el día a día con cada uno de ellos por lo menos nadie te puede echar en cara que no has hecho nada para que mejore. Ese es mi reto, ser capaz de que todos mis jugadores vean que tienen una persona que les quiere ayudar y acompañar en el proceso de mejora individual.
– ¿Qué es ser un buen entrenador?
– Yo me hice entrenador porque creo en la capacidad del entrenador de mejorar al jugador. Esa mejora 360 como digo yo parte de una cultura deportiva en la que le puedes ayudar en las 5 o 6 horas diarias para que sea buen profesional y a la vez buena persona, y que en las otras 18 entienda el proceso de un futbolista. Muchos dicen que en el fútbol profesional los resultados mandan, pero yo parto de la base de que si me dejan trabajar voy a conseguir que los jugadores den rendimiento el fin de semana. Es el reto que me planteo cada año con la plantilla que tengo. Pero un buen entrenador también es aquel que consigue buenos resultados, que saca rendimiento a su plantilla, que forma a sus jugadores... Hay muchas respuestas. Los buenos entrenadores también están en la cantera, los que son capaces de formar a un niño para acercarle al futbol profesional. En el Athletic es clave el trabajo en Lezama porque es la única vía para llegar al primer equipo. Si el Athletic lo puede hacer lo puede hacer cualquiera.
– ¿Quiénes han sido sus referentes?
– Todos los entrenadores tienen sus cosas buenas. Empecé a los 13 años en la cantera del Rayo y ahora tengo 48. En todo este proceso he conocido a muchísimos entrenadores, todos te dejan su granito de arena. Zambrano me hizo debutar, a Iriondo le tuve poco tiempo pero me empapó del futbol, Lopetegui es muy amigo y me ha ayudado mucho, con Guardiola he tenido la oportunidad de charlar personalmente y te abre los ojos en muchos sentidos. Ves ideas, entrenadores de fuera, y a nivel personal los que me han entrenado me han ayudado mucho. Tienes que saber que o bien por la gestión, por lo táctico, por la capacidad de motivación, porque es un tío super legal, porque ha sido capaz de lidiar con la prensa... Hay tantas facetas que tienes que manejar que todos los que he tenido eran buenos en muchas de ellas.
– Para restarle mérito, se suele relacionar el buen momento del Girona con el poderío económico del City Football Group, con el Manchester a la cabeza. ¿Le molesta?
– A día de hoy está cedido por el City Yan Couto y Savio pertenece al grupo, no al Manchester. Es del Troyes francés. Yangel Herrera pasó por el City y le hemos comprado, Aleix (García) también pero pasó por un momento en el que nadie le quería y vino para levantar su trayectoria, que parecía que estaba cayendo. Nuestro presupuesto creo que está entre el 12 y el 14 de la Liga. Si te quedas con que el Girona pertenece al City te estás equivocando. Aquí hay una dependencia del grupo City, Quique tiene muy buena relacion con los jefes, sabe lo que necesita para el Girona y el grupo deja maniobrar a la dirección deportiva. Hemos acertado muy bien con los jugadores que han venido con respecto a nuestra idea. Sé que tengo una gran plantilla porque se ha trabajado muy bien, buscando muchos años una idea de juego y trayendo jugadores en base a esa idea.
– La gente ve en usted el líder de la rebelión de los modestos. ¿El Girona puede ser el próximo Leicester?
– Está tan lejos eso... Hemos conseguido un nivel altísimo en el primer tercio de temporada. Hasta la jornada 26, el siguiente tercio, tenemos que mantenernos en el grupo de cabeza. Si somos capaces de estar ahí entre los siete primeros seremos capaces de pelear por todo y con muchas expectativas. No somos candidatos a nada todavía, tenemos que seguir currando.
– ¿Qué se mete en la batidora para conseguir un equipo líder?
– Cuando vi la plantilla estábamos seguros de que la baja de Oriol Romeu (Barcelona) era importante. Teníamos a Riquelme, Taty Castellanos, Santi Bueno... Jugadores con una media de 35 partidos el año pasado. Esa continuidad que ellos te daban era el miedo que teníamos, pero viendo la plantilla en pretemporada les dije que nuestro reto era hacer historia, mejorar el décimo puesto de la última temporada. Hemos construido una idea que los jugadores que se quedan tienen interiorizada y los que han llegado se han adaptado muy pronto porque en sus otros equipos tenían una idea parecida. Todo este cóctel ha hecho que los jugadores hayan conectado muy rápido, que el juego fluya y los resultados lleguen. Pero nos ha costado mucho, como contra el Celta, también hay que tener suerte en determinados momentos.
– ¿Está preparado para cuando venga una mala racha?
– Ese es mi objetivo, pero no puedo perder ni un minuto más alla del siguiente entrenamiento y partido. Hasta hora ningún jugador me ha dado la sensación de que esté distraído y eso da mucha tranquilidad.
– Tuvo problemas de ansiedad, incluso en los mejores momentos, como el ascenso del Rayo. ¿Siente que vive con una espada de Damocles?
– Estuve con un psicólogo y tuve que ir al psiquiatra, pero llevo cuatro años con herramientas que me dan mucha tranquilidad, he mejorado mucho. El proceso de un entrenador con esos altibajos te genera ansiedad, pero no he vuelto a tener esa sensación de descontrol. Cuando me pasó Lopetegui me dijo: 'Bienvenido al mundo del entrenador'. Y yo le dije: 'No me jodas que va a ser siempre así que lo dejo'. Y él me dijo que no, que hay que saber controlar. A partir de ahí con esas herramientas supe controlar mis emociones, mis pensamientos. No todo es negro y blanco por ganar o perder. Esa presión que te metes, sobre todo en el Rayo que fue donde me pasó. He sabido relativizar, estoy en un momento donde no noto ningún acercamiento a ese mal momento. Al revés, tengo la sensación de que controlo muy bien el estado de ánimo y sé relativizar las victorias y las derrotas, un mal momento mío o del equipo. Tengo un control bastante grande.
– ¿Qué diría el Míchel jugador del entrenador? ¿Y al revés?
– Yo estaría feliz de tener un entrenador como yo (ríe). Creo que soy muy cercano al jugador, yo era un poco rebelde, tenía situaciones de no entender a los entrenadores. A veces chocaba con algunos que tienen la capacidad de ayudar, con los años me he dado cuenta. Creo que estaría contento de tener un entrenador como yo. Al jugador... Le corregiría muchas cosas, sobre todo el nivel del día a día. Había ciertos aspectos que como jugador no controlaba tanto, como la alimentación, prepararme para un partido sabiendo que no soy el foco... A veces vas con el ego tan subido que dices 'hoy me voy a salir', piensas más en lo individual que en el colectivo...
– ¿Mantiene ese espíritu rebelde?
– En ciertos momentos sí, en los rondos con jugadores, en charlas de café... Si hablas con jugadores te dirán que Míchel es muy cercano pero a veces te mete pullitas muy desagradables. Es el tío que menos entra al rondo aunque cometa el fallo... Soy un poco rebelde en ese sentido, me gusta porque creo que el jugador tiene esa complicidad y luego tienes que saber muy bien que esa cercanía no te impide ser exigente. Los jugadores son muy inteligentes, saben cuándo les estás ayudando, si estás de broma...
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