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Ander Godoy señala el escudo delante de Chichén Itzá (México).
Una final sobrevolando Bolivia
Rojiblancos por el mundo

Una final sobrevolando Bolivia

Puebla (México) ·

Ander Godoy lleva ocho meses en México como estudiante de intercambio de Arquitectura. Muere por estar en Sevilla, pero el partido le pillará en el aire

Lunes, 1 de abril 2024, 00:58

Ander Godoy, estudiante vizcaíno de Arquitectura de 21 años, no puede disimular cierta decepción al no poder acudir con sus amigos a Sevilla para asistir a la final de Copa. Lleva ocho meses viviendo en la ciudad mexicana de Puebla como universitario de intercambio, así que el partido contra el Mallorca le va a pillar en el otro lado del mundo. «Saber que llevas toda la vida esperando a ver una final que se siente tan cerca y estar a casi 10.000 kilómetros no lo llevo nada bien», confiesa este athleticzale, de los que llevan la camiseta del club a todas partes. Seguro que una de las primeras cosas que metió en la maleta para cruzar el charco fue la equipación de los leones.

«Si te crías en Bilbao o en alguna localidad de los alrededores de la capital vizcaína todo te empuja a ser rojiblanco. La familia, los amigos... ¿A quién no le han regalado la camiseta de niño? Empiezas casi por inercia, pero a medida que vas creciendo te vas dando cuenta que el Athletic es mucho más y empiezas a entender por qué somos únicos: fidelidad, ambición, unión, singularidad...», comenta este athleticzale «con mucho orgullo».

Con la cuadrilla

Ander reconoce que está viviendo estos días «con una sensación agridulce. Estoy contento por haber estado siempre ahí para el club. Por ver reflejado todo el esfuerzo y el apoyo que los seguidores hemos dado al equipo en todo momento, pero también siento tristeza por no poder disfrutar con toda mi gente lo vivido en los últimos meses tanto en la Liga como en la Copa». Aunque la diferencia horaria no se lo pone fácil, Ander procura ver en directo todos los partidos que juegan los leones. «Muchas veces todavía estoy en clase, pero mis compañeros suelen ayudarme para que los pueda seguir y a alguno ya se la ha escapado un ¡Aupa Athletic!», bromea.

De hecho, el partido de vuelta de la semifinal contra el Atlético de Madrid lo vio en la facultad de Arquitectura. «Reconozco que en el de ida falté a clase, pero mereció totalmente la pena», confiesa este athleticzale habitual de San Mámés. «Los días de partido hago videollamadas a mis amigos que están en el campo porque siempre es bonito sentir el ambiente», añade.

Casualmente, el día de la final tiene programado un viaje a Bolivia, así que intentará ver el partido en el aeropuerto de La Paz, aunque es probable que parte del encuentro le coincida en pleno vuelo. «Si ganamos, me quedará la pena de no estar con mis amigos y, sobre todo, de no ver la Gabarra, que es el sueño de muchos jóvenes, pero invitaré a mis vecinos a unas tortillas de patata por todos los gritos que han tenido que sufrir en estos meses», promete.

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