Real Madrid 5-0 Alavés

El Alavés es apabullado por el ritmo del campeón

El conjunto vitoriano se queda sin opciones en una primera mitad de pequeñas concesiones y acaba goleado por un imparable Real Madrid

Miércoles, 15 de mayo 2024, 00:21

Hay partidos que se dan prácticamente por perdidos antes de empezar y cuyo desarrollo, desde el arranque, solo invita a profundizar en esta idea o en una peor. El Alavés visitaba el estadio del campeón, que recuperaba casi su once ideal, y en una primera ... parte sin opciones el equipo albiazul sufrió el ritmo y el acierto de un adversario de otra dimensión. El que colocó un inapelable 3-0 en el marcador antes del descanso y después apabulló cuando el choque se convirtió en un ida y vuelta. Pequeñas concesiones albiazules al tirar la línea defensiva del fuera de juego y grandes aciertos de un oponente que quería festejar el título resumieron lo que sucedió mientras existió partido. Si además una escuadra de esta calidad anota el primer tanto con fortuna -Bellingham trató de centrar y encontró la red- poco más hay que discutir. Apenas hablar en voz baja. Se trata más bien de sacar el paraguas y tratar de que el aguacero cale lo menos posible. Aún así, chorreando salió el equipo vitoriano. Quizás fue uno de los peores momentos para estar en el peor escenario. Ante un oponente que no necesitaba siquiera dosificar, pretendía agradar a su gente y resultó simplemente imparable.

Publicidad

Real Madrid

Courtois; Carvajal, Nacho, Militao (m. 71, Rudiger), Mendy; Camavin-ga (m. 61, Güler), Valverde (m. 82, Mario), Kroos (m. 71, Ceballos), Bellingham; Rodrygo y Vinicius.

5

-

0

Alavés

Owono; Gorosabel (m. 61, Tenaglia), Abqar, Marín, Duarte; Guevara (m. 61, Guridi), Blanco; Sola (m. 61, Alkain), Hagi (m. 71, Panichelli), Rioja; y Samu (m. 77, Abde).

  • Incidencias: 68.954 espectadores. Árbitro: Busquets Ferrer.

El Alavés había saltado al césped con un once reconocible respecto al resto de la temporada, pese a la acumulación de cambios. Más allá de la continuidad de Owono bajo palos y la titularidad de Hagi: las dos únicas decisiones que hubieran chirriado en otras condiciones. El preparador alavesista recuperó también a Duarte, Gorosabel, Sola, Luis Rioja y Samu, aunque todos ellos han sido más o menos habituales o indispensables durante el ejercicio. El Bernabéu siempre es un escaparate, más aún para hombres forjados en la casa blanca, y el entrenador no se olvidó de Rafa Marín y Blanco, aunque no recordarán el día con agrado. Todo ello para medirse a un campeón de Liga prácticamente con pleno de titulares y la única 'baja' inicial de Rudiger. Courtois, Carvajal, Kroos, Valverde, Vinicius, Bellingham, Rodrygo... Amenazas de todo tipo, como quedaría pronto claro.

Noticia relacionada

A ningún partido, en realidad, se pareció el disputado frente a la escuadra madrileña. Ni por el desarrollo ni por el resultado. Un Alavés que arrancó metiendo miedo tras un remate de Samu después de un saque de banda largo. Poco más. Embocó el primero Bellingham y el Real Madrid apretó. Con todos los registros del equipo que prácticamente se ha paseado por la competición. Fútbol de creación si es necesario, con Kroos o Camavinga al mando, laterales funcionando como extremos, movilidad permanente en ataque para complicar las tareas defensivas, un Vinicius encendido que hizo dos goles y pudo hacer varios más, Bellingham goleador y asistente, Valverde a plena potencia...

Duelo sin control

Apenas lograba responder un cuadro vitoriano que perdía balones cuando intentaba atacar y solo encontraba ocasionalmente soluciones individuales. Se hartó Hagi de intentarlo, en ocasiones con grandes disparos, pero también apareció Courtois. Por si era poco, emergió el meta que niega goles. El rumano, quizás individualista en exceso, fue en cualquier caso de lo poco peligroso por parte albiazul. Al Real Madrid, ya se sabe, no le hace falta demasiado para romper partidos. Anotó prácticamente en tres de las cuatro ocasiones que generó antes del descanso. Con esa efectividad, pocas opciones hay de réplica. Una puntería que, por fortuna, se redujo después.

Publicidad

Con todo perdido el Alavés tiró de coraje para, al menos, morir matando. Lejos de optar por encerrarse, se desplegó para rozar el tanto en numerosas ocasiones. Sobre todo tras el regreso del vestuario. Si Samu ni Hagi pudieron con Courtois. A campo abierto, ya se sabe, el conjunto blanco se multiplica. Vinicius, desatado, hizo el 4-0, aunque se trató en realidad de un mal menor. Por momentos existió la sensación de poder encajar una goleada de otros tiempos. En una noche donde Luis García Plaza cumplió con su promesa de dar minutos a algunos de los menos habituales. Como Alkain, que volvía al césped después de varios meses, o Abde. También Guridi o Tenaglia saltaron al césped, igual que Panichelli, para distribuir los esfuerzos. Sin más expectativa ya que anotar algún tanto o reducir los daños. En la herida abundó Güller para anotar el quinto y Owono, que también flojeó en alguna acción, salvó después ocasiones clamorosas del rival.

Diferencia sideral

Así que casi a la medianoche el Alavés se llevó un bofetón en la cara, pero de los que no dejan marca por llegar en un momento de tranquilidad. Ni siquiera se puede decir que el cuadro vitoriano se relajara o compitiera muy por debajo de sus posibilidades, más allá de algún despiste aislado. La diferencia de presupuesto y plantilla es sideral. Así que hay ocasiones aisladas donde puede rozarse la sorpresa -en Mendizorroza el Real Madrid se impuso en el último minuto- y otras donde la inercia hace de las suyas. Ningún desdoro para una escuadra albiazul salvada a cuatro jornadas del final y que disfruta ahora del camino. Incluso cuando es pedregoso. La alfombra de terciopelo queda para ese duelo del sábado donde la afición albiazul despedirá a uno de esos equipos que por su esfuerzo colectivo y notable rendimiento quedarán en el recuerdo.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Accede todo un mes por solo 0,99€

Publicidad