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El vasco Endika Montiel no tiene pelos en la lengua cuando habla de lo suyo: la alimentación. Defiende las ideas con firmeza y tampoco siente vergüenza al confesar que él también se ha equivocado con las dietas, pese a ser técnico superior en dietética y nutrición. Durante la pandemia publicó 'Ayuno consciente', donde contaba qué era eso de no comer durante varias horas y qué beneficios aportaba. Gustó mucho.
Tiene un perfil en Instagram con más de 240.000 seguidores donde desmonta mitos relacionados con la comida e invita a cuidar más lo que nos metemos por la boca, pero sin obsesionarnos. Como él ha sido cocinero antes que fraile -fue futbolista y campeón de Mr. Olympia Europa, el mayor evento del culturismo a nivel mundial-, sabe de lo que habla.
Su experiencia le ha servido también para trabajar con atletas de la talla de Ibai Gómez, Raúl García, Fernando Torres, Thiago Alcántara, Virginia Berasategui... Ahora viene con otro libro, 'Esclavos de la comida', donde hace un alegato por reconducir nuestra relación con los alimentos y liberarnos de su dependencia. Lo hace en primera persona: «Yo creo que ayuda a empatizar».
- Le advierto que cuido lo que como. Pero qué quiere decir con «la comida es información constante».
- Pues que cada alimento genera una respuesta bioquímica diferente en nuestro cuerpo. No es lo mismo comerse un dónuts que una fruta. Cada uno genera un impacto distinto en nuestro organismo y lo importante es fijarse en eso, estudiar qué estimula y qué no. En función de eso, unas cosas nos van mejor que otras.
- ¿Puede la fruta ser mala en nuestra dieta porque contiene azúcares?
- Esto es como decir que el agua causa ahogamiento. No, lo que causa ahogamiento es no saber nadar. El problema no está en la fruta, está en la persona, en sus niveles de glucosa, de insulina, etc. En nuestra sociedad, son muy altos y por eso la fruta puede perjudicarnos. El 88% de las personas tienen rigidez metabólica y en esos casos igual no es el alimento más adecuado. Pero la fruta no es la culpable.
- Es usted el técnico dietista, pero defiende la 'no dieta'. ¿Puedo comer lo que quiera?
- Una dieta es sinónimo de fracaso y, además, acabarás engordando con ella. De lo que se trata es de cambiar los hábitos primero. Tenemos que reconciliarnos con la comida, con la alimentación real. Y dejar de lado los procesados, responsables de nuestros picos de glucosa y nuestros altibajos energéticos.
- Cómo que si hago dieta engordo...
- Una dieta restrictiva no la seguirás más de dos o cuatro meses. Y esa restricción acaba generándote tanto deseo que llegará un punto en que no puedas resistirte. Por eso digo que hay que reconciliarse con la alimentación.
- Entonces, por el 'cheatmeal' (comida trampa de la semana) ni le pregunto.
- Es como si entre semana bebes un Gran Reserva y el fin de semana lo cambias por Don Simón. La restricción no es saludable y puede conducirte a un trastorno.
- Pero ¿y si quiero comer pizza y helado?
- Adelante. Yo lo hago, pero no le pongo una etiqueta. No soy un perro, no necesito un premio. Luego, vuelvo a la alimentación que hago habitualmente y ya está. Tampoco hay que tratar de compensarlo.
- Por qué siempre hay tanta polémica al tratar los temas de nutrición.
- A ver... es que queremos extrapolarlo todo. Esto no es ni blanco ni negro. Es una escala de grises. No tenemos en cuenta el contexto, y es vital. Puede hacer sol y que tú lo veas y yo no porque tengo delante un árbol. No se puede generalizar.
- «Puedes comer muy bien y estar enfermo». Es otra frase de su libro.
- Así es. A mí me pasó. Sufrí un trastorno de la alimentación cuando hacía fisioculturismo. Contaba calorías, micros, macros, compensaba con deporte... Hasta dejé de salir. El problema es que cuando hablamos de salud también nos regimos por patrones estéticos y hay que dejarlos de lado. Se trata de ver cómo te sientes, no cómo te ves en el espejo.
- ¿Las grasas son el Satán de la cocina?
- Las grasas son esenciales. Forman parte de lo que se llaman ácidos grasos esenciales. Y nuestras células están constituidos por ellos. Sin ellos nos debilitamos y nos enfermamos. Si faltan grasas, las células no se reparan. Es como si quitáramos las proteínas.
- Voy a prepararme ese bocata de chorizo tan rico que...
- Cuando hablo de grasas me refiero a las saludables que son cardioprotectoras. De todos modos, estamos equivocados con una cosa: el culpable de la mayoría de los infartos es el azúcar no las grasas.
- Uno de sus clientes es el exfutbolista Ibai Gómez.
- Él y Marcos Llorente fueron los primeros que hablaron en público de otra manera de alimentarse siendo deportistas.
- Y les criticaron por ello.
- Fueron muy valientes, demostraron que había otra forma de hacer las cosas. En el caso de Ibai, a raíz de una lesión de rodilla buscó cómo mejorar y lo que empezó a hacer él es lo que practican muchos ahora.
- ¿Ha cambiado mucho la nutrición deportiva?
- Cuando yo empecé a defender el consumo de grasas, el ayuno y que no hacían faltan tantos carbohidratos fueron todos a por mí. Ahora mismo ya hay muchos profesionales que defienden lo mismo. Sí que ha cambiado.
- ¿Los rostros conocidos se preocupan más de lo que comen?
- Están en el mismo punto que el resto de personas. No hay una gran diferencia.
- ¿Está de moda ir al nutricionista?
- Debería estarlo más. ¡Debería ser una asignatura en los colegios!
- ¿Hay muchos trastornos de la alimentación entre los más jóvenes?
- Sí, es un tema que me asusta.
- Pero por qué ocurre, si hay más información que nunca.
- Porque no les vale sólo con eso. Necesitan el ejemplo. De ahí que a mí me guste predicar con él. Date cuenta de que están mediatizados por la restricción del modelo calórico predominante.
- A la industria famacéutica le llama 'farmafia'. No ha venido a hacer amigos con este libro ¿eh?
- No, la verdad. Son empresas. Es un negocio. Fíjate que hay marcas que hacen papillas para bebés llenas de azúcar y al mismo tiempo producen el medicamento para combatir la diabetes.
- ¿Podemos curar todo con la alimentación?
- Podemos curar el 98% de las patologías. Solo hay un 2% en el que no podemos actuar con ella, y son las que tienen que ver con alteración de los genes. En España, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte y estas se solucionan con una alimentación adecuada.
- Se me están quitando las ganas de salir a cenar con mi cuadrilla para no comer lo que no me conviene.
- Lo que hay que ser es flexible. Sal sin castigarte. No pienses que la has cagado. Ve, come y luego sigue.
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