
Ver fotos
Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Ver fotos
A finales de la década de los 80, la ropa interior masculina no tenía ningún misterio. Los hombres la adquirían por pura necesidad, atendiendo solo a su comodidad, mientras que el diseño jugaba un papel irrelevante. Ni mucho menos se podía hablar de una lencería 'sexy' para ellos, al contrario que las piezas para mujer, siempre llenas de encajes, transparencias, maravillosas sedas o, incluso, pedrería. El diseñador bilbaíno Manuel de Gotor se encargó de cambiar esta realidad cuando fundó su firma homónima de ropa interior en el año 1989. «El punto de partida fue masculinizar los tejidos que pertenecían al universo femenino», explica. Su arriesgada primera colección, bajo el nombre de 'Todo Tuyo', se presentó en la pasarela San Telmo de San Sebastián. «Jugué a cara o cruz. Me costó mucho convencer a los propios modelos. Yo les avisé que, o triunfábamos, o nos tirarían las sillas a la cabeza», rememora entre risas. Durante el carrusel final, un silencio absoluto reinó en la sala hasta que el público prorrumpió en aplausos. El éxito fue rotundo. Y así es cómo comenzó a construir una trayectoria que perdura en la actualidad.
A principios de marzo, la exposición, 'Anthology', un recorrido por los últimos 30 años de la moda interior masculina del diseñador bilbaíno, tomó la primera planta del Museo Vasco, situado en el Casco Viejo. «Estoy tremendamente ilusionado por poder mostrar mis diseños en la ciudad que me vio crecer. Y, en concreto, en uno de los museos que despertó mi interés por el arte cuando era tan solo un niño», devela. Desde que se inauguró la exposición, el día 5 de marzo, todo iba como la seda. Los diseños se convirtieron en un reclamo para los visitantes hasta que el coronavirus se estableció en nuestras vidas y lo cambió todo. «Aquella misma semana, el museo tuvo que cerrar sus puertas por la crisis sanitaria. Fue una pena porque estaba eufórico por el éxito que estaban teniendo mi diseños», lamenta.
Tres meses después, la galería reabrió el pasado 3 de junio en una 'nueva normalidad' y con todas las medidas preventivas, que incluyen aforo reducido al 50%. «Me da la sensación de que todas las obras de arte, por fin, toman vida después de tanto tiempo», menciona De Gotor. Además, el creador espera impaciente que los responsables de las instalaciones le permitan alargar el tiempo de la exposición por «los meses perdidos», debido al cierre al público durante el estado de alarma. Una decisión que ya han tomado los encargados de otros museos de la villa, como el Guggenheim y el Bellas Artes. «Todo apunta a que los visitantes podrán disfrutar más tiempo de mis diseños, pero todavía no es seguro», concluye. En este nuevo punto de partida tras el parón, De Gotor prepara una visita guiada al mes para que los bilbaínos conozcan la historia de cada una de las piezas que componen su exposición. «La primera tiene lugar este jueves 25 de junio y a ella están invitados todos los asociados del museo», aclara.
En la entrada de la exposición hay un atlante, obra del escultor Jorge Egea para Manuel de Gotor, que simboliza el logo de la firma y da paso a las más de 100 piezas que conforman esta peculiar muestra de arte de ropa interior, bañadores, batas y pijamas de lujo. En la sala, los maniquíes lucen unos arriesgados diseños y, algunos, tienen al lado la imagen del modelo que lo subió a la pasarela. Es el caso de una bata de cola negra de algodón rizado con capucha que exhibió el actor Rubén Cortada en la pasarela Fashion Week de Valencia en 2009. «Era una pieza que no se había visto nunca para hombre. Le añadí la capucha porque le daba un toque de misterio», explica.
A lo largo de la galería, también hay espacio para la colección 'Embrujado por la Luna', compuesta por unos diseños 'animal print' que ideó inspirado por el artista e íntimo amigo suyo, Tino Casal. Pero la pieza más especial se encuentra en la recepción del museo, aguardando a los visitantes. Se trata de un 'look bridal' - con ramo de flores incluido- creado con una bata de cola blanca de piel y un calzoncillo lleno de piedras que Manuel presentó en Sevilla durante el desfile realizado por el 25º aniversario de la firma. Ambas piezas tienen su historia. «Convertí un abrigo que diseñé para una obra de teatro en una bata de cola, mientras que las piedras del calzoncillo son de una lámpara que compré en el rastro de Madrid», explica.
Cuando era niño, Manuel quiso ser médico y más tarde arqueólogo, hasta que la moda ganó la partida. «Lo llevo en la sangre, mi madre trabajó toda su vida en una sastrería de Bilbao. Todavía me acuerdo de los abrigos de doble faz en tonos rosados y azules con un estilo setentero. ¡Cómo me encantaban!», exclama. Tuvo que cambiar la villa por Madrid para estudiar moda y abrirse paso en la industria nacional. Con esmero y dedicación, se labró una trayectoria brillante en este sector. Pero eso sí, este creador lleva la ciudad que le vio crecer por bandera. «Cuando me presento en cualquier punto del mundo, lo primero que digo con orgullo es que soy de Bilbao».
Desde su estudio de la capital, y junto a un equipo de profesionales, Manuel concibe unas maravillosas colecciones de ropa interior que ya se han subido a las pasarelas más prestigiosas del mundo, desde la Fashion Week de Madrid hasta la de París. Además, modelos de renombre como Jon Kortajarena o Krys Pasiecznik, conocido por su cuerpo repleto de tatuajes, han desfilado con sus rompedores diseños. Y, a pesar de que sus piezas despiertan entusiasmo en nuestro país, admite que sus clientes más fieles están fuera de España. Concretamente, en Japón y en Emiratos Árabes. «Hombres con alto poder adquisitivo adquieren mis diseños, miembros de la realeza y rostros conocidos», desvela. Desean unos diseños exclusivos y, por ello, algunas de sus piezas se producen solo 50 veces. Por su parte, de los modelos que pertenecen a la línea 'Ten', solo existen diez piezas en todo el mundo.
A la hora de crear, admite que se puede inspirar en una ruptura amorosa, en el arte, en el mundo místico... Pero sea cual sea, indica que su sello personal es diferente. «Quizás sea por el rojo que tiñe muchas de mis piezas o por su corte».
Con los años, el universo de la ropa interior masculina ha avanzado y no tiene nada que ver con el que se podía apreciar hace 30 años. «Ahora, con el culto al cuerpo que existe entre las nuevas generaciones, los chicos también quieren lucir calzoncillos y bañadores bonitos. De hecho, cada vez eligen más unos diseños llamativos que saquen a relucir todas las horas que pasan en el gimnasio». Además, en el sector del diseño de baño y moda íntima, el diseñador bilbaíno advierte una marcada inclinación por los materiales sostenibles y reciclables. «Desde hace varias temporadas, en mis colecciones he incluido piezas con tejidos fabricados con las botellas de plástico que llegan al mar».
De Gotor fue uno de los primeros modistos en proponer unos diseños diferentes y arriegados en el sector de la moda íntima para hombres, pero, lamentablemente, pocos creadores le han tomado el relevo. Por ello, este bilbaíno se ha convertido en uno de los principales exponentes de lencería masculina de Europa. Y sus piezas más especiales llegan a Bilbao para hacer honor a la ciudad en la que comenzó la verdadera revolución de la lencería masculina.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Una moto de competición 'made in UC'
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.