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Agresiones sexuales en Euskadi
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Agresiones sexuales en Euskadi
Una vitoriana denuncia que su tío la violó, vejó y robó a lo largo de 30 añosUna alavesa enlazó durante décadas innumerables ingresos psiquiátricos, sufrió anorexia de adolescente y otros episodios relacionados con la salud mental, su origen respondería a un ... rosario de agresiones sexuales a manos de un pariente directo. Ese supuesto verdugo –acusado también de vejarle y quitarle dinero a lo largo de treinta años– es su tío. La Audiencia Provincial de Álava escuchó ayer miércoles –siete horas duró la vista oral– las versiones de ambos, de sus familiares, un par de ertzainas y de cuatro peritos para determinar si hubo delito o si semejante martirio respondería a la imaginación de esta mujer, que entremedias estuvo casada sin que nadie sospechara.
Por de pronto, el fiscal Fidel Cadena y la acusadora particular, Sara Lorenzo, solicitaron un global de dieciocho años de cárcel para este procesado por los cargos de «agresión sexual, robo y lesiones». La defensa, a cargo de Roberto Gutiérrez, abogó por su absolución al entender que nada de lo relatado se ajusta a la realidad.
Y es que su representado, un sexagenario ya jubilado, quiso aclarar varios puntos en su interrogatorio. En especial, que nunca la tocó. «Nada, ni una caricia. No la he agredido ni sexualmente ni físicamente», clamó. También puntualizó que, pese a cuidar de ella de niña al compartir techo, no la echa de menos. Según él, «por lo que me está haciendo ahora». Dejó otra frase contundente. «Desde que se fue de casa cuando alcanzó la mayoría de edad no he vuelto a saber de ella». Las dos hermanas y la actual pareja de este hombre secundaron esa versión exculpatoria.
La víctima, por su parte, destapó un relato diametralmente opuesto. Debido a su delicado estado de salud, esta mujer declaró a puerta cerrada. Según ha sabido este periódico, su testimonio se ajustó bastante a lo manifestado en la fase de instrucción del caso. Cabe recordar que denunció en el otoño de 2020 unos hechos iniciados en los 90.
Enumeró numerosos ataques sexuales en casa, sin testigos. También los golpes y amenazas de su tío. Cuando encontró un empleo y comenzó a ganar dinero, éste le exigía pequeñas 'mordidas'. Ese presunto régimen de terror continuó incluso cuando estuvo casada. Es decir, se estiró desde los 9-10 años hasta casi la cuarentena. El procesado le saca dos décadas.
En este intrincado procedimiento penal, va camino de los cuatro años de investigación, ella también ha referido al menos un «aborto en Londres» al quedarse embarazada de este hombre. Sin embargo, ayer no se presentaron evidencias al respecto.
Tres testigos validaron su testimonio. La expareja del encausado le definió como «agresivo». Narró asimismo «maltratos físicos que se agravaban cuando él bebía» que, al parecer, pasaba a menudo. El exmarido de la denunciante confirmó que esta mujer «a veces llegaba con golpes y me decía que se había caído de la bici, cuando me cansé admitió que su tío le pegaba».
Y por último, la hija biológica del investigado. Entre lágrimas desveló que «una noche llegó superborracho se metió en la cama, me tocó y me dijo que 'cuando me crecieran las tetitas íbamos a jugar como con mi prima'. Yo tenía 9 años». A su vez, expresó que la denunciante «me contó que él le agredía».
Dado lo sensible del asunto, hasta cuatro peritos pasaron por la sala principal del Palacio de Justicia. El primero, el psicólogo que empezó a tratar a la víctima en 2014. «Tengo claro que su trastorno de alimentación (la anorexia) fue un intento de dejar de ser una diana sexual y que ha sufrido una realidad con la que no puede». Por estos hechos, predijo «secuelas de por vida».
El psiquiatra que la tuvo bajo su tutela entre 2017 y 2020 le diagnosticó «un trastorno por estrés postraumático muy grave». Cuando le preguntaron por qué, en un primer momento, esta mujer señaló a un pariente muerto como su agresor, lo enmarcó «en un mecanismo de defensa». Dos miembros de la Unidad Forense de Valoración Integral hablaron de «maltrato cronificado económico, físico y psicológico».
Los magistrados Jesús Poncela, Francisco García Romo y Ana Zulueta serán los responsables de emitir la sentencia dentro de unas semanas.
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