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Violencia de género
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De miembro del mayor narcobar de Vitoria a «pegar y amenazar de muerte» a su noviaDe peón del mayor narcobar de Vitoria a maltratador habitual de su pareja. Un varón de 40 años ingresó el mediodía del lunes en el ... centro penitenciario de Álava. Acababa de ser condenado –de manera exprés– por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer tras «pegar» y «amenazar de muerte» a su pareja sentimental. No era la primera vez. «Hemos intervenido con ambos en demasiadas ocasiones. Siempre por la violencia empleada por él», apostillan medios internos de la Ertzaintza y la Policía Local.
Esta relación tóxica –por la agresividad de este hombre– arrancó hace «más de un lustro». En todo este tiempo, los altercados detectados por efectivos de ambas comisarías de Vitoria se han sucedido «puntualmente», con pequeños intervalos motivados por las anteriores entradas en Zaballa de este vecino de la capital alavesa nacido en 1983. Esas 'visitas' correspondieron a su estrecha relación con el menudeo de drogas. No en vano estaba considerado como unos de los principales secuaces del que fue el mayor narcobar de la ciudad.
Ese local, ya fuera de circulación, se localizaba en Zaramaga. Durante años supuso un continuo quebradero de cabeza para los vecinos de la zona y para la propia Policía. En marzo de 2019, la unidad de Investigación de la Guardia urbana culminó «meses» de discretas pesquisas con el desmantelamiento de la cúpula al frente de este negocio ilegal.
Se incautaron 40 kilogramos de hachís, 50 gramos de cocaína, 19.000 euros en billetes pequeños y 4.000 dirhams, la moneda oficial de Marruecos. El ahora interno en Zaballa fue uno de los seis detenidos. Los cabecillas, sin embargo, eran una pareja que se movía en coches de alta gama, aunque residía en una vivienda social de Zabalgana.
El ahora preso ejercía de camarero. Lo de camarero es un decir, porque «también se dedicaba al menudeo», deslizan fuentes de aquella investigación. Al final de cada jornada, el jefe de la trama le pagaba una cantidad en metálico, que «rondaba los 50 euros». Con ese dinero se compraba la cena –su primera comida del día– y se recogía en su domicilio.
La relación sentimental con su víctima comenzó «en aquella época». El domingo volvió a pegarle y amenazarle de muerte «varias veces» en un piso del barrio de Aranbizkarra. De hecho, en alguna de aquellas vigilancias al bar, los agentes fueron testigos de sus ataques a su novia.
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