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«La Justicia no puede parar»
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Pese al desplome de hurtos y robos, aún hay mucho trajín en los juzgados de Vitoria. Esta magistrada lo ha comprobado en su semana de guardiaA pesar de la caída en el número de robos, hurtos y peleas, el Palacio de Justicia de Vitoria carbura a muchas revoluciones. Se han desbocado los conflictos familiares al calor de la cuarentena. 'ERTE' se ha convertido en palabra de referencia. Y todavía hay que emitir órdenes de confinamiento a positivos de actitud irresponsable. En el edificio de la Avenida de Gasteiz se estudia cada uno de estos asuntos, aparte de registrar con buena letra todo nacimiento, deceso, enlace o separación.
Ana Jesús Zulueta es la magistrada al frente del Juzgado de Instrucción número 2 de Vitoria. Su sala cubrió una de las primeras guardias del coronavirus en Álava. Junto a una LAJ (antigua secretaria judicial), media docena de funcionarios, un fiscal y varios agentes judiciales de la Ertzaintza se enfrentaron, sobre todo, a distintos casos de violencia intrafamiliar. Hijos que pegaron a sus padres por no dejarles salir a la calle, mujeres golpeadas por sus parejas y viceversa, compañeros de piso que llegaron a las manos...
Una mampara separa al equipo de Instrucción 2 de todo aquel que acude al juzgado de guardia. Entre mascarillas, guantes y geles tratan de atajar cualquier injusticia. «Estamos mejor que en otros sitios, pero tomamos medidas de precaución. No hay miedo, eso sí. Es nuestro deber estar aquí. No podemos parar», matiza Zulueta. Una empleada de la limpieza pasa hasta tres veces al día por esta estancia y otras del palacio, una pequeña urbe de cuatro plantas.
«Todo lo urgente sigue abierto», aclara Zulueta. Sobre su mesa reposan varias causas con presos. Se trata de personas en reclusión preventiva. «Se estudian como si no hubiera coronavirus, cualquier retraso en una resolución supondría un perjuicio muy grave para estas personas», abunda. Tampoco para el Juzgado de Violencia sobre la Mujer ni el de Menores.
Un abogado aguarda fuera mientras apura un pitillo. Le toca representar a un detenido la noche anterior. «Apenas hay actividad presencial. Todo lo no urgente se ha paralizado, aunque todos los compañeros trabajan en sus casas para sacar adelante sus causas, lo mismo que la Fiscalía», describe Zulueta.
En las salas de lo Contencioso Administrativo han entrado algunos asuntos curiosos. Y es que el Gobierno vasco ha denunciado a un puñado de pacientes que, tras recibir el alta médica, se negaron a abandonar su cama. Por esta vía también se canalizan los ERTEs de las empresas. «Todos los flancos inaplazables están cubiertos».
«El Registro Civil sigue funcionando y la clínica forense ejerce las funciones necesarias para autopsias y reconocimiento de lesionados urgentes», enfatiza esta magistrada mientras ojea la última instrucción del Consejo General del Poder Judicial para un nuevo protocolo.
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