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Es su primera referencia discográfica como líder de una formación jazzística. Pero no hay duda de que el álbum '0202' de Fran Serrano va ... a marcar un antes y un después en la trayectoria de este contrabajista. En más de un sentido: el músico ha conseguido conjurar toda la negatividad asociada a un año en el que la pandemia, la falta de actuaciones y la dificultad para desplazarse –cursaba un máster de Interpretación en Barcelona– lo pusieron todo patas arriba. Ahora, su música sale por la puerta grande en el Iradier Arena, donde sonará el 14 de julio al mediodía, dentro del 44 Festival de Jazz de Vitoria.
Pero todo ha llevado su tiempo. Y un ritmo más bien complejo. «Viajaba en el tren entre Barcelona y Vitoria y, durante esas horas, iba componiendo temas con el ordenador portátil», recuerda quien quiso sacar armonía de la disonancia, ritmo de la parálisis y melodía del silencio forzado. Hasta el punto de «darle la media vuelta a 2020. Me gustan los números, pero no el año» y, pese a todas las complicaciones, el álbum ha podido der la luz. Eso sí, por el camino el músico alavés se ha hecho un más que eficiente usuario del sofware Logic –«ahora podría hacer un disco en mi habitación», comenta– y es que esta herramienta, junto con el corrreo electrónico, ha sido esencial en el proceso, compartido sobre todo con el pianista Adrián Royo, clave en la producción.
Pero vamos ahora con una parte 'b'. Los dedos de Serrano no eran de tocar en vertical, sino que venían de recorrer las cuerdas entorchadas del bajo eléctrico en el contexto de la música pop-rock e indie que ha sido la marca propia de la banda Kubers. Pero su afición por el instrumento de caja le hizo preocuparse por la formación y profundizar hasta llegar al título de Contrabajo Jazz.
Como ya sabemos, la cosa no terminó ahí y le ha sumado «un máster en interpretación Contrabajo Jazz y música moderna en ESMUC (Barcelona) con docentes como Horacio Fumero, Mario Rossy y Marcelo Escrich entre otros». Y el trabajo final como líder de una formación fue el embrión de esa búsqueda que desembocó en los estudios Pottoko de Beasain.
Así que –de vuelta a la improvisación forzada por las circiunstancias–, en lugar de trabajar con su banda de Barcelona, Fran Serrano logró convencer a profesores como el baterista Juanma Urriza, el saxo AlbertoArteta o el pianista Royo, así como al guitarra Dani Artetxe, para participar en el proyecto. Y, además de registrar un directo en estudio, se hicieron con los cinco originales y un estándar en tres tomas. «Es un disco pensado para la improvisación y enfocado a las sensaciones que provoca su escucha», dice Serrano.
Suena. 'El camino' se abre con una introducción de contrabajo: «cuando el músico busca sonido, por qué toca, para quién... y todo lo que te vas encontrando y aprendiendo», como por ejemplo en su labor en el blues con Itziar Yagüe. '0202' tiene tanto de ying-yang como de alegría y melancolía, según su autor que, en 'Parece que sí', celebra que una pieza suena en el estilo que buscaba, un tanto en la línea de Kurt Rosenwinkel.
'Te estaré viendo' es un estándar con ritmos afro y polirritmias, mientras 'Sensaciones' es una balada cuyos 16 compases beben del 'Central Park West' de Coltrane, precisa quien la ha arreglado. Y luego, llega 'Cuando todo comienza', un 7/4 en Sol m, que mira hacia adelante con alma.
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