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Con un puente de diciembre que apunta a récord turístico en Vitoria, la celebración de la feria enogastronómica Ardoaraba va dejando su rastro, gota a gota, del atractivo turístico que tiene Vitoria. La apuesta de esta cita –que cuenta con tres grandes carpas, en la plaza de España, Fueros y plaza de la Provincia– no va solo de probar los mejores vinos que se producen en el territorio, sino que también es la excusa perfecta para mostrar algunos de los edificios más emblemáticos.
Este jueves, el festival vinícola, con el que colabora EL CORREO, volvió a combinar la cultura artística con una muestra de las mejores cepas con el programa 'Edificios singulares'. ¿El plan? Un recorrido por los tesoros del Museo de Arte Sacro y, posteriormente, una cata. Precisamente, la Catedral de María Inmaculada, en cuya girola se encuentra el museo, batió este miércoles festivo el récord de visitas diarios del año con 400 personas, como trasladó el equipo encargado de realizar las visitas guiadas.
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Una pista más del atractivo de cómo este macropuente coincide con un gran pico de visitantes. Esta buena cifra se suma a la elevada ocupación hotelera, con ocho de cada diez camas reservadas durante estas fechas. La propuesta por el templo duró una hora y media. No fue la única actividad extraordinaria, ya que los más pequeños también se metieron en faena con un 'show cooking' en la plaza de los Fueros. También el restaurante Dólar presentó su aclamado pintxo, 'Fondo de mar', ganador de la Semana Grande del Pintxo de Álava.
En el templo religioso, el vino, vinculado desde hace siglos al ritual de la eucaristía como símbolo de la sangre de Cristo, cambió ese sentido por un día. El caldo que reinó entre las copas de la sacristía era de Txakoli Txikubin, en el valle de Ayala. Una veintena de visitantes se detuvo ante algunas de las obras más icónicas, como la talla original de la Virgen Blanca o el 'Cristo Crucificado', de Ribera, dos grandes ejemplos también de restauración. «Es sorprendente que hace tanto tiempo realizaran unas piezas tan expresivas», se le escuchaba susurrar a una de las visitantes alrededor del conjunto de bustos relicarios de mediados del siglo XVI que se atribuyen al taller de la familia bruselense Borman.
Ese mismo gesto de agrado se repitió cuando se probaron los caldos del txakoli (Txakoli Txikubin), que produce Fede Verástegui en unos terrenos alrededor de la Torre de Murga. «En un documento del siglo XVI descubrimos que había viñedo alrededor y nos dio pie a empezar con esta historia», contó Verástegui antes de que todos se dispusieran a oler el vino.
Fue hace 14 años cuando comenzaron con el cultivo de la uva. «Plantamos cuatro hectáreas de txakoli, que es el cuatro por ciento de denominación de origen (Arabako Txakolina)», explicó refiriéndose a que este distintivo de la zona de Ayala se limita a la producción de un total de 100 hectáreas de viñedo distribuidas entre siete bodegas. «Es la denominación de origen con menos terreno de toda España», apuntó Verástegui.
De ello tomaron buena nota los asistentes, entre los que se encontraban dos 'influencers' vitorianos 'Guk Green' y 'Makurrina' y el madrileño 'Hitcooking'. Entre los tres suman casi 100.000 seguidores en Instagram. Estos creadores de contenido ponen también el foco hasta el domingo en la mejor cosecha alavesa.
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