

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Unos hablan de 'boicot' y los otros creen que el Ayuntamiento ha hecho una expansión de Vitoria «sin planificación». Las tiranteces entre los nuevos vecinos ... del barrio de Goikolarra y los del pueblo de Gardélegui, poco a poco engullido por las nuevas edificaciones, están impidiendo que sus rutinas diarias se desarrollen con normalidad y tranquilidad. El principal motivo que les enfrenta es un local municipal -conocido como Gardeleku- que tienen que compartir desde hace cinco años ante la falta de equipamientos en el nuevo distrito, que cada año crece y ya cuenta con 3.416 vecinos.
Lo que antes funcionaba sólo como una Casa del Pueblo para las reuniones habituales de la junta administrativa, desde hace un tiempo acoge también todas las actividades semanales que organiza la asociación vecinal de la zona, Guztion Goikolarra: desde clases de yoga, talleres de todo tipo hasta ludoteca para niños, dirigidas a casi 400 socios. Y estos usos cada vez más habituales, a la par que diversos, son los que están provocando una falta de convivencia en esta instalación.
Goikolarra denuncia que el problema, en auge, parte de algunos de los residentes del concejo anejo, que llevan a cabo «sabotajes todas las semanas» y que se dan justo antes de iniciar alguno de sus actos «preparados con meses de antelación». En este sentido, detallan que se han encontrado las cerraduras bloqueadas con «silicona o palillos», la calefacción bajada «a seis grados», así como les consta que «ha desaparecido material».
Portavoces de Gardélegui desmienten que esos hechos vengan de su parte y defienden que los problemas con los que se está encontrando Goikolarra ahora ya lo habían vivido ellos antes. «No les hacen boicot a ellos, sino a la Casa del Pueblo de Gardélegui», apuntan. Sí que creen que las necesidades que tiene cada entidad difieren por completo «porque la forma de organizar un pueblo de 70 habitantes y la de una asociación de un barrio que aspira a llegar a 10.000 vecinos no tienen nada que ver, es otra realidad». Por lo que, consideran, no pueden seguir compartiendo espacio.
Por el momento, es el Consistorio el que gestiona los días que puede reservar unos y otros pero, según relatan, «cuando recibimos el calendario de marzo, apenas nos quedaban cinco jornadas libres. Necesitamos que el tiempo disponible para ambos sea equitativo porque no se puede llegar a un sitio pisando a los que ya estaban», dicen los de Gardélegui. Así, están pendientes de saber si el departamento de Participación Ciudadana, que dirige la jeltzale Miren Fernández de Landa, prepara un «convenio de usos» que regule el tiempo que puede tener el Gardeleku cada uno.
En cualquier caso, ambas partes confían en que esto sea «provisional» porque, si en algo coinciden, es en la necesidad de un nuevo local para Goikolarra. La asociación de los nuevos residentes le pide al Gabinete Etxebarria un «lugar seguro y digno» para estar «en igualdad de condiciones que otros barrios» y ha recurrido a la Síndica, que podría tratar de intermediar entre las dos partes y buscará influir en la decisión que acabe tomando el Consistorio. Mientras, Gardélegui piensa que «el conflicto no va a parar hasta que el Ayuntamiento no quiera porque lo ha generado él».
Por su parte, el Gobierno local dio los primeros pasos para la creación de un nuevo espacio en 2024 al habilitar una partida presupuestaria de 150.000 euros fruto del acuerdo con EH Bildu para «equipamiento» de un centro social en Goikolarra que, aunque no se ejecutó, queda como excedente y «está disponible».
A lo largo del pasado ejercicio se barajaron varias opciones, después de verificar que no había disponible ninguna otra lonja municipal ni de Ensanche 21. El asunto quedó en manos del departamento de Hacienda, liderado por el socialista Jon Armentia. y, como alternativa, se contempló instalar un inmueble prefabricado en una parcela de 7.409 metros cuadrados de superficie.
No llegó a cuajar y, según ha podido saber este periódico, recientemente se ha encontrado un local privado que se inclina como una de las opciones más factibles, a la espera de estudiar cómo sería el proceso de habilitarlo. Así, y si bien no es una decisión definitiva, portavoces municipales autorizados trasladan que «confían resolverlo en breve y, cuando se defina, lo comunicaremos».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Noticias recomendadas
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.