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«Totalmente. De hecho, creo que voy a empezar a definirla como novela generacional». Así responde la cineasta y escritora Beatriz de Silva (Cáceres, 1996) ... cuando se le pregunta si 'Otro verano sin pueblo' (Temas de Hoy) puede encajar en esa etiqueta. Su debut en la narrativa, que llega a las librerías el 2 de abril, sigue la historia de una joven de 27 años que aterriza en un piso compartido con dos desconocidas y se inventa una vida para tratar de ser aceptada por el grupo.
En esta ficción, De Silva aborda temas como la salud mental, el precio desorbitado del alquiler o las dificultades para la emancipación juvenil. También explora el tirón de los festivales como alternativa de ocio e integra en la trama a grupos como los alaveses Dupla -descritos en el libro como «dos mesías poperos euskaldunes»- o los madrileños Sexy Zebras, bandas con un público fiel entre esa generación.
Criada en Badajoz hasta los 15 años, cuando se mudó con su familia a Vitoria. «Es mi casa, donde están todos mis seres queridos. El cambio fue duro, pero me forjó como soy y es una experiencia que no cambiaría». Hace dos años se convirtió en la cineasta española más joven como candidata a los Oscar, con su cortometraje 'Tula' (2023). Ahora se prepara para rodar en junio en Madrid su primer largometraje. En el ámbito literario, la autora ya había publicado dos poemarios, 'Mármol' y 'Barro', antes de dar el salto a la novela con 'Otro verano sin pueblo'.
- Arranca la tragicomedia con el primer día de la protagonista, Isabel, en un piso compartido. ¿Cuándo surge esta novela? ¿Se filtran muchas experiencias propias?
- Es una conjunción de diferentes cosas. Es verdad que he tenido que pasar un tiempo en Madrid, he compartido piso en varias ocasiones y eso me ha aportado distintas experiencias. Ha influenciado esa sensación de estar en Madrid, conocer a gente y ver cómo algunas compañeras de piso se convierten en un pilar importante en tu vida. Vivir lejos de mi familia durante mucho tiempo para mí ha significado tener muchos hogares y sobre todo construirlos, algo que puede ser bonito.
- En el caso de los personajes de la novela -Isabel, Lali y Jimmy- son entrañables. ¿Ha tenido compañeras de piso así?
- He tenido de todo (risas). De hecho, las que tuve el año pasado se iban a sus pueblos los fines de semana como ocurre con algunos personajes. Yo, al no tener pueblo, me iba a Vitoria, pero era una sensación diferente. De alguna manera me daba envidia no tener pueblo y me empecé a hacer preguntas. ¿Cómo será ir los fines de semana?
- ¿Cómo fue la escritura? ¿Hubo mucho trabajo precisamente en esos fines de semana en que sus compañeras se iban?
- Ha habido mucha escritura todo el rato. En fines de semana de verano, también. Como curiosidad, conocí al grupo Dupla (sus miembros Gari y Beñat aparecen como personajes) en fiestas de Vitoria hace dos años y fueron parte de la inspiración de la novela. Me hice bastante colega de ellos, que son de Agurain, y me fui allí a documentarme con ellos y lo tomé como referencia. Digamos que al final he conseguido tener pueblo.
- La localidad en la que ambienta la novela se llama Arambain. Más de uno buscará si existía algún municipio, pero acaba desvelando que tiene mucho que ver con Agurain...
- Sí, hay un montón de referencias. Pero al final también lo ficcioné para generar algo mágico. Para que cualquiera que no tenga pueblo se pueda sentir representado.
- Toca temas como la salud mental, los altos precios de alquiler o el fracaso de la emancipación juvenil. ¿Tiene algo de novela generacional?
- Totalmente. Aunque de momento la ha leído poca gente, en mi entorno me lo han comentado. Mi madre (la directora y productora Maite Ruiz de Austri) es mi primera lectora y me comentó que le hablaba a una generación.
- La mentira ocupa un lugar central en la novela. Uno puede llegar a pensar que es un acto de supervivencia para la protagonista.
- Aparte de ser un mecanismo de comedia, la mentira está sustentada en una realidad bastante dramática, que es la soledad del personaje, alguien que no tiene familia ni un pueblo a donde ir. Eso justifica las locuras que pueda llegar a cometer esta persona en la historia.
- Todos nos contamos pequeñas mentiras a nosotros mismos...
- Claro. A nivel de supervivencia, en esta novela se hace superexplícita la mentira e incluso la protagonista es consciente de ella. Pero luego en el día a día hay un montón de mentiras que soltamos que nos las acabamos creyendo. Es una forma también de enfrentarnos al mundo cuando no queremos ver lo que tenemos delante.
- La parte más trepidante del libro recoge unas carreras ilegales de coches. En los agradecimientos comenta que ha podido conocer el mundo de los rallyes. ¿También de las que se encuentran fuera de la ley?
- No (risas). Pero es verdad que en mi travesía por pueblos, en ese viaje del héroe que he hecho para escribir esta historia, me han contado anécdotas y curiosidades de carreras ilegales y me parecía más épico incluirlo. Estuve en unos rallyes con unos colegas y fue una experiencia muy divertida.
- En ese mundillo se mueve el personaje de Puri, uno de los más fascinantes.
- Cuando estuve en esos rallyes pensé por qué todos son hombres y que molaría ver a una señora de repente que fuera la mejor de todos. De esas ideas surgió el personaje de Puri.
- Hay una banda sonora muy reconocible en las páginas. Dupla, Gaviria y Sexy Zebras.
- Soy muy musical escribiendo. El óvulo principal de esta novela se fecundó en un concierto de Sexy Zebras, el primero de ellos al que fui. Cuando escuché la canción 'Jaleo', empezaron a venirme imágenes que luego han aparecido en la novela. Además, un año más tarde conocí a Dupla. A través de la música que he ido conociendo, escribí la novela.
- Isabel no quiere que la llamen Isa… Su nombre ha aparecido en muchas promociones como Bea de Silva. ¿Cómo se lleva con los diminutivos?
- Me llevo bien. Para lo personal prefiero Bea. Siempre he tenido la duda de si usar Bea o Beatriz a nivel artístico. Pero la protagonista no soy yo. Las reflexiones, sí, pero he sido capaz de pensar desde otra mente.
- No es tan 'montacristos' como la protagonista.
- Hay muchas cosas que jamás haría ni diría. Pero te diré que algo se me ha pegado. No sé si ha sido a raíz de escribir esta novela, pero estoy empezando a sacar cosas del personaje. Soy mucho más 'montacristos' ahora que cuando empecé a escribirla (risas).
- ¿Es cierto que alumbró una novela con 13 años?
- La terminé con 16 y la tengo encuadernada. Ahora me parece muy tierna, me engancha y hay cosas muy interesantes, pero habría que editarla mucho.
- Aparte de una afición plena por la escritura, ¿tiene algo terapéutico la creación?
- Mucho. A veces es terapéutico incluso antes de ponerte a escribir. Tan solo pensar que luego puedes ponerte a ello. A mí me ha ayudado a pasar situaciones y experiencias desagradables. Ese pensamiento de decirme ya podré sacar algo que en un principio es una faena me ha servido.
- Fue valiente cuando contó que fue víctima de 'bullying' tras ser preseleccionada para los Oscar, con 'Tula'.
- Tiene que ver con eso mismo que comentaba. Algo que hablo mucho con mis seres queridos es que de una experiencia mala, sobre todo de esas veces en que estás un poco perdida o vives una injusticia... Suelo decir 'esto es material', para algo servirá.
- Autora de dos cortos, dos poemarios, una novela..., ¿qué es el poder del arte?
- Para mí es una forma de experimentar la vida de una manera que me gusta mucho. Con más riqueza, ternura y esperanza. Sobre todo es eso: la forma de acercarme a la vida y a lo que ocurre alrededor.
- ¿Cuándo rueda su primer largometraje 'Todos los colores'?
- Lo rodamos en Madrid a finales de junio y durará unas seis semanas.
- Muchos pensábamos que se grabaría por el País Vasco.
- He aterrizado en Madrid por los planes de producción, pero me muero de ganas por rodar otra vez en el País Vasco. Y de hecho lo pienso con vistas a la película de la novela, que es una idea que me ronda y para la que he empezado a escribir el guion.
- O sea, que proyecta rodar algún día 'Un verano sin pueblo'.
- Sí, sobre todo porque la novela es muy visual y cuando la lees estás viendo imágenes. Entonces creo que es un paso muy natural para dar. Me gustaría mucho ponerles cara a los personajes.
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