

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Con 395 empresas asociadas y casi 26.000 trabajadores, la Fundación San Prudencio es uno de los mejores termómetros de la economía alavesa. Y su ... gerente, Esther Unceta-Barrenechea, no esconde que hace frío: «Cuando hay incertidumbre, la gente quiere que le pille con los bolsillos lo más llenos posible». Augura un descenso del gasto de los alaveses y, aunque reconoce que los jóvenes deberían cobrar mejor, les pide que sean «corresponsables» con sus empresas.
– ¿Qué es la Fundación San Prudencio a día de hoy para Álava?
– Un punto de encuentro entre las empresas y los trabajadores. Tratamos de mejorar su calidad de vida poniendo a disposición de las empresas una serie de herramientas de forma mancomunada. Pymes y micropymes consiguen acceso a servicios de alto nivel y calidad que ellas individualmente no podrían. El buque insignia de la Fundación a día de hoy es la salud laboral –la física y la mental–, que es en lo que más estamos trabajando en los últimos años. Más si cabe después de la pandemia. Nosotros lanzamos el proyecto de PsicoLan, que puso en primer plano este asunto.
Noticia relacionada
– Las bajas por salud mental se han duplicado desde 2016. ¿Qué les trasladan quienes vienen a la Fundación por estas cuestiones?
– Bueno, no puedo contar qué nos dicen los trabajadores porque eso lo hablan con los psicólogos. Pero las empresas que están usando los servicios de psicología ven que sus trabajadores se reincorporan o que incluso no se cogen la baja porque hemos podido sujetar su salud acompañándolos durante esos periodos de dificultad. Las personas que usan el servicio nos lo agradecen mucho. En alguna ocasión nos han dicho incluso que les hemos salvado la vida. Es un servicio muy valorado.
– ¿Cómo ve a la economía alavesa? Se juntan el frenazo del auto y los aranceles norteamericanos.
– En Álava estamos con la tormenta perfecta. Tenemos la población más envejecida de Europa, la menor tasa de natalidad, una media de edad en las empresas altísima... Tenemos un problema de retención de talento. Y a todo esto se suma la incertidumbre mundial: la guerra de aranceles, la guerra de Ucrania, Trump, Putin... El dinero es muy miedoso. Dentro de poco veremos en prensa cómo los niveles de ahorro empiezan a subir y se deja de gastar. Cuando hay incertidumbre, la gente quiere que le pille con los bolsillos lo más llenos posible.
– ¿Cree que a los alaveses les motiva su trabajo? Hace unos meses se hablaba de una 'gran rotación' de gente que dejaba su empleo en busca de otro mejor.
– No creo que ese fenómeno haya sido grande. Es cierto que después de la pandemia la gente se ha podido replantear su estilo de vida y quizá ha cambiado un poco el sistema de valores. Antes la gente entraba en una empresa y se quedaba en ella para toda la vida. Hoy en día, no. Las empresas tenemos que trabajar ahí para retener ese talento. Atraer a los jóvenes. Que les parezcamos interesantes. Cuidar la salud es importante. Supongo que se pueden hacer más cosas con el salario o los planes de promoción interna. Nosotros no podemos intervenir en eso, pero sí podemos dar ese marco de cuidados que una empresa debe ofrecer a sus trabajadores.
– ¿Considera, como el presidente de Kutxabank, que hay que pagar mejor a nuestros jóvenes?
– Sí, probablemente las empresas tienen que esforzarse un poco más para retribuirles. Pero también tiene que haber un mayor compromiso por su parte. Hay jóvenes con mucho talento y ganas de trabajar que merecerían tener un salario mejor. Pero hay otros que no están haciendo honor al salario que se les paga. Se puede hacer un esfuerzo mayor, pero también los jóvenes tienen que ser más corresponsables con las necesidades de su empresa. Para la empresa es importante que pueda rentabilizar las inversiones que hace en su capital humano.
– Antón Arriola también dijo hace unos días que el euskera es un «factor limitante» para atraer talento. ¿Está de acuerdo?
– Lo que puedo decir aquí es alguna cuestión que he oído de grandes empresas. Hay algunas que tienen dificultades para atraer talento de fuera porque no hay colegios internacionales donde sus hijos puedan estudiar en inglés o alemán. Pero no creo que afecte a la pyme de forma generalizada. Quizás en la gran empresa es relevante, pero no en las pymes.
– No puedo dejar de preguntarle por el absentismo.
– Los datos son terroríficos.
– Se han duplicado en los últimos años.
– Pero es que el problema va a ir a más. La curva es muy ascendente. Y eso es un problema de competitividad para las empresas y de salud para los trabajadores. Tiene que haber una dinamización desde las administraciones. No digo que las empresas no tengan que comprometerse, pero están en esa línea, preocupadas y quieren hacer cosas.
– Cuando habla de «dinamizar» desde lo público, ¿se refiere a Osakidetza?
– Por una parte no hay médicos suficientes. Esto es un tema de largo recorrido. Un médico tarda diez años en hacerse. No se ha intervenido cuando se debía y ahora llegamos tarde. Los médicos están saturados y no me extraña que se quejen; están hasta el moño y los pacientes, más todavía. Llega un punto en el que hay trabajadores que están de baja muchísimo tiempo porque no les atiende un médico. Es un problema de primer orden, por eso tratamos de influir en él. Si un trabajador de una empresa de la Fundación tiene un problema psicológico, en una semana le hemos atendido y la segunda cita la tiene en 15 días. Si tú vas a atención primaria, el especialista quizá no te ha visto en cuatro meses, pero es que la siguiente cita es para dentro de otros nueve. Aquí creo que la inteligencia artificial nos puede ayudar a acortar plazos.
– Tienen la sede en pleno centro de la ciudad. ¿Notan un declive comercial en esta zona?
– Creo que es una cosa del comercio en general. En el centro también de un modo particular. El comercio debe adaptarse a los nuevos tiempos. Nos guste o no, el comercio online ha venido para quedarse. Imagino que al final triunfarán fórmulas mixtas. Tengo un amigo que me dice que el problema no es de oferta, sino de servicio. La gente tiene que sentirse bien atendida. Si hay una experiencia satisfactoria, se retendrá a los clientes en Vitoria. Tenemos que ser punteros en servicio y calidad de atención al cliente. Y, por supuesto, también tiene que haber una dinamización del espacio comercial. Las administraciones se tienen que poner las pilas.
– ¿Va a impactar en las tiendas la zona de bajas emisiones?
– Ahora estoy alejada del comercio, pero escucho a la gente de Gasteiz On y sí parece que puede impactarles. No creo que sea el centro lo que más contaminación tiene salvo en las calles Manuel Iradier y Florida, en las que no han hecho absolutamente nada. El resto son zonas peatonales y al Casco Medieval va mucha menos gente que a estas dos calles. Hay zonas industriales donde hay más contaminación. Se hacen exenciones, además, que tampoco entiendo. Contamina todo el mundo. Si no se puede, no se puede. Al final van a poder contaminar los que menos dinero tienen y los otros no. En mi opinión, o es para todos o es para nadie.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias recomendadas
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.