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El rejoneador Hermoso de Mendoza planta el rejón de muerte a su primer toro. / EFE
Sendas orejas para los rejoneadores Hermoso de Mendoza y Álvaro Montes
Feria de toros

Sendas orejas para los rejoneadores Hermoso de Mendoza y Álvaro Montes

Fermín Bohórquez ha estado correcto pero no ha logrado conexión con el respetable

EFE |

Sábado, 8 de agosto 2009, 00:01

Los rejoneadores Pablo Hermoso de Mendoza y Álvaro Montes han visto premiado su arte y esfuerzo con una oreja cada uno, mientras que Fermín Bohórquez ha realizado una actuación discreta y silenciada por el respetable. Se han lidiado toros de la ganadería Murube. Bien presentados.

Bien presentados los toros de la ganadería Murube. El primero ha resultado justo de fuerzas; el segundo ha sido noble pero falto de fuerzas; el tercero ha exhibido falta de fijeza; el cuarto ha sido de codicia escasa, y el quinto y sexto han manseado. Fermín Bohorquez: pinchazo y rejón (silencio); y cinco pinchazos, rejón y cuatro descabellos (silencio). Pablo Hermoso de Mendoza: pinchazo y rejón (oreja); y, rejón y descabello (ovación). Álvaro Montes: dos pinchazos, rejón, dos avisos y doce descabellos (silencio); y, dos pinchazos y rejón (oreja). La plaza de Vitoria registró el lleno en una tarde gris y fresca

Fermín Bohorquez ha estado correcto con el primer toro de la tarde. Ha aportado notas pero no ha llegado a componer en su totalidad la sinfonía necesaria para llegar al tendido. Después de completar suertes y ver cómo el animal se caía, ha tomado el rejón de muerte para dar carpetazo a una aseada faena.

Con el cuarto astado de la corrida, Bohorquez ha retomado la vía emprendida por el primero en lo que lo más destacado han sido los adornos en la monta y las banderillas de cierto calibre. No ha habido comunión en la lidia y su errática ejecución con el hierro le ha pasado la consiguiente factura negativa.

Pablo Hermoso de Mendoza ha lidiado al segundo de la tarde. Ante su primer rival tuvo que trabajarse la atención de 'Labrador' que hacía más por los tendidos que por la cabalgadura. El de Estella ha cubierto el vacío con su arte equino, muy aplaudido. Ha destacado la puesta de banderillas en redondo y con gran sentido del ritmo y ha culminado poniendo el codo en la testuz del toro. Lidia completa que de no haber fallado con el rejón le habría valido más del apéndice auricular que obtuvo.

El caballero navarro ha brindado el quinto al alpinista de Vitoria Juan Oiarzabal. Montado sobre Chenel reo luciendo cabalgadura y estética, la faena ha ofrecido destellos pero el toro ha dado poco de sí. La intención del maestro ha sido premiada con una gran ovación.

Álvaro Montes ha salido garrocha en mano para vérselas con el primero de su lote, tercero del día. Ha marcado con el útil el paso al toro arrancando las primeras palmas del respetable. Ha arriesgado en la montura y el toro ha apuntado a sus cuartos traseros. Lo más notable han sido un par de banderillas a mano cambiada tras hacer brincar a su caballo, pero no ha atinado en la suerte final. Se ha ofuscado y después de fallar con el rejón ha asestado una docena de descabellos antes de que el animal se echara en la arena. El silencio ha sido clamoroso, llegando a escucharse algún pito entre el respetable.

Obligado a desquitarse del bochorno pasado en su anterior puesta en escena, Montes ha apostado desde el primer rejón de muerte por el espectáculo. Ha marrado al colocarlo de manera poco ortodoxa, pero se ha recompuesto y ha puesto unas notables banderillas. Ha hecho bailar al caballo al son del pasodoble, ha girado la monta sobre la cornamenta y ha rematado sendas banderillas al violín. Ha ganado, poco a poco, en autoestima y, algo acelerado, ha ejecutado las banderillas cortas a mano cambiada. Ha titubeado con el rejón de muerte y ha propinado dos pinchazos al ejemplar de Murube antes de darle muerte. El público ha premiado su entrega y profesionalidad con una oreja.

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