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RUTH QUEVEDO
Martes, 15 de abril 2014, 02:22
La belleza de la comarca está más cerca de gozar de cobertura legal. Así, el Gobierno vasco calificará como Biotopo Protegido de la Zona Minera un área de casi 960 hectáreas de superficie comprendidas entre los municipios de Galdames y Güeñes, que incluye una «parte significativa» del monte Grumerán. A tal efecto, la consejería de Medio Natural y Planificación Ambiental anunció ayer la aprobación previa del proyecto de decreto, en fase de audiencia e información pública durante 45 días naturales a partir de hoy. La iniciativa pretende conservar y poner en valor de forma sostenible la «singularidad» de estos terrenos y sus usos tradicionales, «cuyos valores están asociados al legado minero y al patrimonio cultural».
Según se recoge en el documento aprobado, el paisaje kárstico destaca por albergar un sinfín de manifestaciones externas como fuentes o sumideros, mientras que el subsuelo cuenta con infinidad de cuevas. Asimismo, el vaciado de los filones de hierro ha dado lugar a espectaculares cortas en superficie. Por ello, el valor «excepcional» de este sistema hace necesario, según afirman desde Lakua, un marco normativo que lo preserve de «amenazas físicas» como los vertidos o la actividad extractiva.
El paraje también dispone de algunas construcciones a tener en cuenta, como la Estación Megalítica de Eretza o la Zona Arqueológica del Campo de los Ferrones de Tellitu, ambas catalogadas como Conjunto Monumental; sin olvidar las múltiples 'haizeolas' o ferrerías de monte utilizadas desde la Edad Media hasta el desarrollo de la industria moderna, que serán promovidas como bienes de interés cultural. De hecho, en esos siglos se fraguó un enorme patrimonio formado por «minas, poblados, cargaderos y lavaderos de mineral», además de otras infraestructuras, según figura en el texto aprobado por el Ejecutivo.
Paisaje, flora y fauna
En el ámbito natural, el documento engloba, además, la cima del monte Eretza, con 887 metros de altura, así como otras cumbres que los mendizales transitan con frecuencia. En este sentido, otros hábitats «de interés» son los bosques de los barrancos de Aranaga, Cepal y Grazal, al margen de pastos, arroyos y humedales. En este contexto, se sustituirán las masas forestales exóticas por otras locales, al tiempo que se ordenarán los pastizales y la cabaña ganadera según sus usos tradicionales, mientras que se velará por la conservación de las balsas. Igualmente, se apuesta por establecer medidas que garanticen la perpetuación de especies animales «en peligro» como la fauna típica de las cavernas o las rapaces que se crían en la roca.
En consecuencia con el espíritu de la norma, se prohíbe levantar nuevas edificaciones «sin autorización» del órgano gestor competente. Por último, se restaurará la red de pistas forestales y se podrían eliminar algunas infraestructuras como antenas o tendidos eléctricos.
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