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A. MONTILLA
Sábado, 24 de agosto 2013, 12:38
Mariano Rajoy reconoció el error de creer en un «falso culpable» y María Dolores de Cospedal acusó a Luis Bárcenas de «ser un delincuente que injuria para salir indemne», pero hasta ahora ningún miembro de la dirección nacional del PP había pedido perdón por el escándalo de los 38 millones de euros que el extesorero de los populares escondía en cuentas bancarias suizas. Alfonso Alonso, portavoz del grupo popular en el Congreso, entonó ayer el 'mea culpa' en nombre de la formación conservadora por haber tenido en nómina a Bárcenas durante casi tres décadas.
El dirigente del PP calificó de «bochornoso» tanto este escándalo como la trama corrupta que presuntamente dirigió Francisco Correa, en la que habrían participaron diputados y altos cargos del PP de Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla y León. Alonso fue más allá que el presidente y la secretaria general, pero sin pedir disculpas públicas por este caso, como han reclamado en varias ocasiones algunos barones territoriales, entre ellos el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. «En nuestro propio partido hubo una trama, que es la Gürtel. Hubo una serie de personas que se estuvieron enriqueciendo, que tenían cargos públicos, que han ido saliendo. Eso ha ocurrido en el PP. 'Mea culpa' pues», admitió Alonso.
Los populares anhelan pasar con la mayor celeridad posible la página que escribió el que fuera su cerebro financiero desde la década de los ochenta. Un deseo que choca de frente con la tarea de una oposición parlamentaria que prepara una batería de preguntas e interpelaciones para septiembre, además de la investigación del juez Pablo Ruz para establecer si hubo o no hubo financiación ilegal en el PP, como confesó Bárcenas en su declaración en la Audiencia Nacional el 15 de junio.
Alonso, no obstante, opina que la instrucción del magistrado puede ser una baza favorable para su partido. Confía en que Ruz logre aclarar el que, a su juicio, es el meollo del a cuestión: cómo consiguió amasar tan magna fortuna desde su despacho de la calle Génova de Madrid. El juez, hasta ahora, ha determinado que el grueso del capital en el extranjero del extesorero procede de comisiones pagadas por constructoras a cuenta de la adjudicación de contratos de infraestructuras por parte de administraciones gobernada por el PP.
Cortinas de humo
El portavoz popular en la Cámara baja aseguró que lo que su partido quiere es que se sepa la verdad. Alonso, como ya han hecho otros compañeros, dijo no temer lo que pueda declarar a partir de ahora Bárcenas, al que acusó de querer «levantar cortinas de humo y desviar la atención». El dirigente y exalcalde de Vitoria reclamó de paso al PSOE mesura en sus declaraciones porque «ellos tienen la trama de los ERE en Andalucía».
También puso en valor el compromiso adquirido por Mariano Rajoy de «limpiar del partido a cualquier persona que haya tenido una actuación irregular». Un recordatorio que apunta la la tesis de que el líder del PP hará en septiembre importante cambios en la estructura de su formación. Alonso, sin embargo, eludió responder a cualquier pregunta directa sobre esta supuesta regeneración interna.
El portavoz parlamentario intentó asimismo romper una lanza en favor de María Dolores de Cospedal, criticada por un sector del partido por señalar implícitamente a Rajoy ante el juez Pablo Ruz como el autor del acuerdo económico al que llegó el PP con Bárcenas durante una reunión en la que también habría participado Javier Arenas. «Fue a declarar como testigo y no tengo más información que la que ella trasladó; que contó al juez la verdad que ella conocía», indicó el parlamentario alavés.
Dentro de la complejidad que encierra este caso, la posibilidad de que Álvaro Lapuerta, antecesor de Bárcenas en la tesorería del PP, vuelva a declarar ante Ruz -el 5 de septiembre se someterá a unas pruebas forenses que establecerán si está en condiciones físicas de hacerlo- se ha convertido en una pesadilla para la dirección popular. Si respalda la tesis de Bárcenas y confirma la existencia de una contabilidad B, algo que negó durante su primera comparecencia ante Ruz, el partido que preside Mariano Rajoy vería peligrar su principal argumento de defensa, el de que que nunca existieron pagos ni aportaciones opacas.
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