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Samuel Sánchez, instantes después de su caída en el Tour de Poitou- Charentes. :: E. C.
«Esto es una ruina», dice Samuel Sánchez
Ciclismo

«Esto es una ruina», dice Samuel Sánchez

El ciclista del Euskaltel, que ya se perdió los Juegos, se cae por cuarta vez este año, sufre un esguince en la clavícula y se aleja del Mundial

J. GÓMEZ PEÑA

Viernes, 24 de agosto 2012, 04:15

Samuel Sánchez pasaría con nota un examen de traumatología en cualquier facultad de Medicina. Tiene las prácticas hechas. Sabe de metacarpianos, escápulas, acromios, clavículas y huesos rotos varios. Ayer, en el primer kilómetro de la tercera etapa del Tour de Poitou-Charentes (Francia), se cayó por cuarta vez esta temporada. Hasta este año, el excampeón olímpico nunca se había roto nada. No se caía. Hábil como pocos. Pero en 2012, la suerte le ha olvidado. Ayer, por cuarta vez, acabó la etapa en un hospital. Sufre un «esguince de la articulación acromio-clavicular» y teme que haya algo más. «Me duele como cuando me caí en el Tour. Hay algo roto», diagnostica vía telefónica. «Esto es una ruina». Hoy se somete a una resonancia en Oviedo. Su participación en el Mundial -23 septiembre- pende de ese hilo.

Tenía la voz baja, dolida. Cansada de narrar desgracias: «Se ha salido muy rápido. Popovych iba despistado y se ha producido la caída. Me lo he comido». Ahí ha funcionado el instinto. En ese fogonazo que dura una caída, Samuel ha protegido la mano derecha, la que se rompió en el Tour. «No me he apoyado en ella y he dado con la espalda en el suelo». El dolor ha sido inmediato. ¿La clavícula? ¿La escápula? Otra vez sentado en el asfalto mientras la carrera se le iba. «Llevo cuatro golpes buenos este año. Y tres en Francia». Empieza ya a creer en supersticiones, en gafes, en la mano negra del azar. «Me he caído con el mismo dorsal que en el Tour, el 31». Ya tiene número maldito para la temporada 2012, el año que cursó Medicina a la fuerza, a golpes.

«Desde luego es mi peor racha de lesiones», comenta. Tiene, eso sí, una capacidad única para el optimismo. Siempre hay ejemplos a los que agarrarse. «Mira Wiggins, el año pasado se retiró del Tour por caída y fíjate qué temporada acaba de hacer».

Infortunio

La cuarta caída de Samuel destroza los planes del Euskaltel-Euskadi en la recta final de la campaña. Si hay fractura, dará por finalizado el año. Y si no, acudirá muy disminuido a las carreras que le quedan (Lombardía, China y el Mundial). 2012 se lo ha dado todo al principio: victoria en la Vuelta al País Vasco y dos etapas en la Volta. Después, le ha quitado el resto: una caída en el Dauphiné casi le tachó del Tour. El infortunio insistió y le tiró en la octava etapa del Tour, con dos fracturas: un dedo de la mano derecha y la escápula del hombro zurdo. Esa doble rotura tuvo un efecto colateral aún más doloroso: el campeón olímpico de Pekín no pudo acudir a los Juegos de Londres.

Samuel tiene 34 años, acaba de renovar por tres temporadas con el Euskaltel-Euskadi y era, hasta 2012, un ciclista inmune a los tropezones. «Nunca me había roto nada». La desgracia le avisó, y fuerte, en la pasada Volta a Cataluña. Chocó contra un coche. La primera caída. «Fue tremenda, para haberme hecho mucho daño». Al día siguiente se levantó tieso, pero siguió, ganó dos etapas y, unos días después, la Vuelta al País Vasco. Parecía un mal recuerdo.

Y no. En el camino de preparación del Tour, Samuel tocó suelo en el Dauphiné. Segunda caída. Estaba ya en la camilla cuando se bajó de la ambulancia y continuó pedaleando durante 140 kilómetros con las costillas trituradas. Retirarse habría comprometido la participación en el Tour. Todo por la Grande Boucle. Se presentó en la salida de la ronda gala con ese lastre. Demasiados golpes. Se libró de los accidentes de la primera semana, pero no de un descuido en la octava etapa. La acabó en la sala de urgencias del hospital de Belfort. Roto. Tercera caída. Adiós al Tour y los Juegos. Le quedaba el Mundial. Ahora, tras la cuarta caída, quizá ni eso. «¡Qué ruina!».

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