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ANTONIO SANTOS
Domingo, 6 de noviembre 2011, 03:16
Arnaldo Otegi se puso ayer al frente de Amaiur, la coalición que conforman la izquierda abertzale, EA, Alternatiba y Aralar. La lectura de una carta del exportavoz de Batasuna protagonizó el mitin de esta formación en el pabellón Anaitasuna de Pamplona. Ninguno de los tres candidatos que intervinieron en la jornada -Rafa Larreina, Maite Iturre y Sabino Cuadra- provocó el nivel de aplausos que suscitó el dirigente independentista encarcelado en el centro penitenciario de Logroño.
El pronunciamiento de Otegi, leído desde el atril por Pernando Barrena, histórico representante de HB en Navarra, mantuvo las líneas básicas del discurso que la izquierda abertzale viene sosteniendo en los últimos meses, aunque estuvo marcado por un claro tono triunfalista. El exlíder de Batasuna se siente ganador tras un «trabajo de dos años» y de «pasos unilaterales» que han culminado con la declaración de ETA de «cese definitivo de la actividad armada». «La izquierda abertzale -subrayó- ha cumplido con la parte que le correspondía» para lograr el final de la violencia terrorista. Y ante quienes defienden la tesis de que hay «vencedores y vencidos», el dirigente abertzale se colocó en el primer grupo. «Quienes dicen ser vencedores no pueden disimular las caras largas y tristes de grandes derrotados. Están asumiento su derrota política», sostuvo.
El representante independentista, que está a la espera de que el Supremo revise la condena de diez años impuesta por la Audiencia Nacional por el 'caso Bateragune', negó, sin embargo, que «la paz haya llegado a Euskal Herria» y aseguró que ese escenario solo se alcanzará cuando se reconozca el derecho a decidir del País Vasco. «Las armas de ETA han callado para siempre», subrayó antes de lamentar que Francia y España no reconozcan aún el «derecho de existir» del pueblo vasco. Una reivindicación que, señaló, «no es un capricho», sino «un deseo ineludible».
Animó a PSOE y PP, y a sus dirigentes en Euskadi y Navarra -«Barcina, López y Basagoiti», ennumeró-, a que admitan que «Euskal Herria es una nación que tiene derecho a decidir» su futuro. «Decían -añadió - que sin ETA todo era posible. Ya no hay excusas». La lectura de la misiva se vio interrumpida en varias ocasiones por gritos en favor de los presos y de la independencia por parte de las más de 2.500 personas que llenaban el pabellón Anaitasuna.
«Trabas» del PNV
Otegi reiteró una de las ideas que más ha repetido en los últimos tiempos: la necesidad de proseguir por el camino abierto hace dos años en favor de las vías exclusivamente pacíficas y la acumulación de fuerzas independentistas. Una tesis que recordó hace dos meses a través de otra carta leída en la manifestación contra la sentencia del 'caso Bateragune' y que también destacó la pasada semana al valorar el comunicado de ETA en un mensaje colgado por sus colaboradores en su página de Internet.
El exportavoz de Batasuna lamentó las «trabas» que, en su opinión, ha puesto el PNV para conformar un fuerte «bloque independentista en Madrid», pero se mostró convencido de que Amaiur conseguirá abrir «las puertas del Estado con la presión democrática» y hacer realidad «los derechos de nuestro pueblo». Una lucha que, insistió, se llevará a cabo «desde la movilización social, las instituciones y la desobediencia». Y llamó a la movilización de «todos» los soberanistas para conformar una «mayoría social» que les dé réditos electorales, porque Amaiur es el «único voto útil» para la independencia de Euskadi. «Por primera vez en la historia, los independentistas tenemos posibilidades reales de ser la primera fuerza», recalcó el exdirigente encarcelado.
Entre los cálculos de la izquierda abertzale se dan por seguros al menos cuatro escaños, en las estimaciones menos optimistas. Muchos, no obstante, están convencidos de que en la próxima legislatura contarán con grupo propio en el Congreso y desplazarán al PNV al segundo puesto entre las fuerzas vascas representadas en Madrid.
Otegi acabó su carta con un recuerdo para el colectivo de presos, del que forma parte. Aseguró que los reclusos de ETA dejarán pronto sus actuales celdas, lo que no implicará una rápida excarcelación. «Pronto podremos traer a todos los presos, primero a Euskal Herria y luego a casa», señaló antes de pedir a los suyos «una sonrisa». «Reíd, porque estamos ganando». concluyó.
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