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Los componentes de Suede en 2003, antes de su disolución. :: E. C.
El BBK Live sustituye a Amy por Suede
CULTURA

El BBK Live sustituye a Amy por Suede

El festival bilbaíno cubre la baja de Winehouse por la reunificada banda de precursores del brit pop, en horas un tanto bajas

JOSU OLARTE

Viernes, 1 de julio 2011, 04:19

Es lo que tienen los problemas de última hora que cabría intuir como previsibles tras contratar a una artista con el historial de Amy Winehouse. Con el calendario musical internacional cuajado de eventos masivos, el margen de maniobra es pequeño y resulta casi una quimera poder hacerse con un nombre estelar con un poder de convocatoria comparable al de la tóxica cantante de 'Rehab'.

Con el festival ya encima, la empresa promotora de Bilbao BBK Live, Last Tour Internacional, ha optado por cubrir el hueco situando como cabezas de cartel de la jornada del viernes 9 a Suede, reunificada banda británica que vivió su apogeo en los 90, y que en mayo causó una grata impresión en el festival SOS 4.8 de Murcia, donde actuaron ante cerca de 40.000 personas. Last Tour considera un logro su contratación, que ha podido ultimarse gracias a «la buena disposición de management» del grupo y de los organizadores del SOS murcianos, a los que les habían programado en exclusiva para España.

Pese a su aparente buena forma y a contar con un puñado de sencillos memorables, como atestigua la exitosa antología de sencillos que certificó su desaparición en 2003, a estas alturas Suede tienen más historia que presente. Su carismático cantante, líder y compositor principal, Brett Anderson, sigue mediatizando al quinteto londinense, reunido el año pasado para un único concierto benéfico en el Royal Albert Hall, y a la postre perpetuado para el directo con una alineación que completan los cofundadores Mat Osman (bajo) y Simon Gilbert (batería), Richard Oakes (guitarra) y Neil Codling (teclados). Por supuesto, se echa de menos al crucial guitarrista Richard Butler, que abandonó en el 94 para lanzarse en solitario, pero que, olvidando disputas y choques de ego con Anderson, se sumó al efímero proyecto The Tears, que ambos pusieron en marcha en 2004. La aventura de pop elegíaco no cumplió las expectativas y a Butler le ha ido mejor produciendo a The Libertines o a cantantes en la estela del éxito planetario de Amy Winehouse como la galesa Duffy.

Clásicos modernos

En todo caso, nadie puede discutir a Suede su condición de clásicos contemporáneos para una amplia minoría. Después de todo, antes que Oasis y Blur, fueron ellos los que abonaron el terreno para el 'boom' del orgulloso brit pop de los 90. En una andadura salpicada de altibajos («Hemos tenido el mundo a nuestros pies, pero también momentos en que lo veíamos todo negro», nos dijo Brett Anderson en 2003 parafraseando a los Stones), Suede coparon con su glam pop agridulce las ondas británicas desplazando a las bandas asociadas al grunge y al sonido 'Madchester'.

De la combinación de estudiada ambigüedad de un Brett Anderson, ligado entonces a la luego guitarrista de Elastica Justine Frinschman, y de la guitarra de Butler surgió la pareja más celebrada desde Morrisey y Johnny Marr, amén de dos discos ya clásicos, 'Suede' (93) y 'Dog Man Star' (94), con esbeltos temas de lírica violenta, pretenciosa o decadente firmados por un Anderson proclive a declaraciones tipo «soy un bisexual que nunca ha tenido una relación homosexual», que provocaron una relación de amor-odio con la crítica británica.

Para cuando Oasis les apartaron de lo alto de las islas británicas, las diferencias entre el dúo dinámico del pop británico de los 90 se habían saldado con el abandono de Butler. El grupo continuó su progresión con 'Coming Up', un glamouroso y difuso retrato de la generación británica del éxtasis, antes de ir perdiendo fuelle a medida que flirteaban con la electrónica y el recuerdo ácido de Happy Mondays en 'Head Music' (99). Tocaron fondo con 'A New Morning' (02), epílogo de corte clásico gestado tras el retiro pastoral por el que optó Brett Anderson para superar sus conocidas adiciones químicas.

Tras la separación y el posterior acercamiento a Butler con The Tears, Anderson lo intentó en solitario mostrando maneras de crooner indie y flirteando incluso con el trip hop en tres discos con rescoldos de sus dramas urbanos, metafísicos o sexuales: 'Brett Anderson' (07), 'Wilderness' (08) y 'Slow Attack' (09). Una tríada fallida a la que ha dado réplica alimentando la inercia del eterno retiro que parece planear sobre la música popular del nuevo milenio.

Un recuerdo de los buenos tiempos que, bien entrados ya en los cuarenta (46 tiene Brett), Suede evocan con la sapiencia de los perros viejos. «Cuando tienes 22 años no transiges con nada. Los primeros ensayos de Suede son del 89, así que ha pasado mucho tiempo y sabemos más de todo. Somos más profesionales y controlamos mejor lo que hacemos. Además, somos mucho mejores músicos e intérpretes porque cuando empiezas con un grupo nunca sabes muy bien lo que estás haciendo. Das palos de ciego, los primeros ensayos de Suede eran muy malos, cómicamente malos», dice Brett.

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