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JORGE SAINZ
Viernes, 17 de junio 2011, 10:21
La asamblea regional del PNV de Guipúzcoa analizó ayer los resultados electorales de las forales y municipales. La formación jeltzale ha decidido empezar a trabajar en una nueva estrategia para «regenerar el partido» y acometer «nuevas formas de acción política», según fuentes peneuvistas. El Gipuzku buru batzar ha abierto de cara al verano un periodo de reflexión y aportación de propuestas para dotar de contenido a esta nueva estrategia y afrontar la nueva etapa que le espera a los jeltzales en ese territorio. Un nuevo ciclo en el que deberá trabajar desde la oposición ante el previsible gobierno de Bildu en la Diputación y en la mayoría de ayuntamientos, muchos de ellos en manos peneuvistas hasta hace una semana.
El cónclave, presidido por Joseba Egibar, repasó los datos de los últimos comicios, que han dejado un sabor agridulce en los jeltzales. Pese a haber subido en número de votos respecto a hace cuatro años, han sufrido una significativa merma de poder institucional por la irrupción de Bildu. De hecho, el PNV asume que va a perder la Diputación y solo gobernará en cuatro ayuntamientos (Elgoibar, Hondarribia, Urnieta y Aia). Por el camino quedan localidades tan importantes como Tolosa, Oñati, Azkoitia, Azpeitia y Orio, donde el pacto de Bildu y una plataforma vecinal le dejó sin Alcaldía pese a ser la lista más votada.
La formación ha abierto un periodo de reflexión sobre cómo definir la tarea de oposición que les aguarda, al ser el PNV un «partido de gobierno». Los peneuvistas consideran que en su nuevo papel pueden influir también decisivamente en las políticas del territorio, en especial al no tener la coalición de EA, Alternatiba e independientes mayoría absoluta.
En este sentido, la experiencia del PNV en el Parlamento Vasco, donde lleva dos años en la oposición, pero influyendo en la gestión a través de las competencias transferidas gracias a los pactos con Zapatero, es un modelo a seguir, señalan las fuentes consultadas. El reto es que el partido «marque impronta» tanto en Diputación como en los distintos ayuntamientos de ese territorio, y que pueda fiscalizar la labor de Bildu, ante la posibilidad de que se oponga a proyectos e infraestructuras que los jeltzales consideran claves para el desarrollo del territorio.
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