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IÑAKI ESTEBAN
Miércoles, 18 de mayo 2011, 11:08
Las invitaciones para la inauguración del Museo Balenciaga de Getaria ya han empezado a llegar a los buzones y direcciones de correo electrónico. Las firma el presidente del patronato, Hubert de Givenchy, leyenda de alta costura, como lo fue su maestro, el propio Cristóbal Balenciaga. Givenchy emplaza a los invitados a celebrar esta esperada apertura el día 7 de junio, después de diez años de construcción del edificio con un presupuesto final de 20 millones de euros, 14 más de los previstos al inicio del proyecto.
La reina Sofía será la encargada de inaugurar este centro que expondrá, fundamentalmente, la colección que el Gobierno vasco compró en 1990 al secretario del modisto, Ramón Esparza, por 40 millones de pesetas (240.000 euros). A ella se unirán diversas donaciones, como la del propio Givenchy. En total, el museo expondrá un centenar de vestidos, y el edificio albergará también una escuela de alta costura.
El arquitecto bilbaíno Toño Foraster, socio del estudio AV62 junto a Victoria Garriga, está terminando el interiorismo del centro, al que aún le faltan detalles y parte del mobiliario para que luzca en su aspecto final. Ambos ganaron un concurso para dar una solución final a un edificio que había pasado por las manos de dos personas, Julián Argilagos y Rolando Paciel González, sin un título válido de Arquitectura en España.
El caso judicial
La inauguración del 7 de junio pone fin a la historia más enrevesada y tortuosa de la museología española. El proyecto nació como una iniciativa del exalcalde peneuvista de Getaria Mariano Camio, que logró implicar a Givenchy y a otras autoridades relacionadas con la moda y con Balenciaga. También consiguió el apoyo del Ministerio de Cultura y de la Diputación de Guipúzcoa. Pero su gestión, desde finales de los noventa, descarriló por las presuntas adjudicaciones a dedo, malversación de fondos públicos y falsedad documental, delitos por los que está siendo juzgado.
El Gobierno vasco se unió en 2005, cuando sus responsables vieron que el proyecto no saldría adelante sin su aportación económica. Con altibajos y peleas en el patronato, la situación se fue reconduciendo y el entendimiento entre las instituciones implicadas va ahora sobre ruedas.
Con Chillida Leku cerrado, el nuevo museo será uno de las grandes atractivos artísticos de Guipúzcoa, junto al recién inaugurado Museo San Telmo en San Sebastián.
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