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E. C.
Sábado, 12 de marzo 2011, 04:20
Los gobiernos central y vasco se felicitaron ayer por la caída de los jefes del aparato militar y logísitico de ETA, detenidos el jueves en Francia junto a otros dos miembros de la banda, porque supone «un paso más» hacia el final definitivo del terrorismo. El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui -que ejerció ayer de portavoz por la enfermedad de Alfredo Pérez Rubalcaba- y el lehendakari Patxi López subrayaron la importancia de las detenciones, no sólo porque demuestran que la política antiterrorista «no ha variado» pese al alto el fuego, sino, sobre todo, porque contribuyen a acercar la desaparición de una banda «cada vez más debilitada».
«Es una noticia importante y feliz porque, si hay un terrorista más detenido, es un paso más que avanzamos» hacia la desaparición de ETA, recalcó el jefe del Ejecutivo de Vitoria.
Ambos se pronunciaron también sobre los últimos pasos dados por Sortu que, horas antes de la operación policial contra la cúpula etarra, salió a la palestra para rechazar las últimas acciones violentas, entre ellas varios episodios de kale borroka, los «presuntos planes» para asesinar al lehendakari con un rifle de precisión en el homenaje al inspector Eduardo Puelles y también las torturas denunciadas por los miembros del comando Otazua de ETA.
López prefirió quedarse con lo positivo, aunque con la cautela y el escepticismo habituales, y Jáuregui insistió en el mensaje de máxima firmeza al recalcar que la democracia «tiene derecho a dudar» de la nueva marca de la izquierda abertzale, que, para convencer a los tribunales y a la sociedad de su «fehaciente» alejamiento de la violencia, deberá «sufrir la prueba del tiempo»; es decir, acreditar su rechazo a ETA aun en el caso de ser excluida de las elecciones.
No obstante, el ministro de la Presidencia negó que existan discrepancias entre la postura defendida por el Ejecutivo central y el vasco más allá de que se ponga el acento en una u otra idea. Jáuregui calificó el papel del lehendakari de «prudente» e «inteligente» y agregó que, como ya apuntó José Luis Rodríguez Zapatero, no basta con rechazar, tras una semana de silencio, planes fallidos para atentar contra López porque la filosofía de fondo es que «con violencia no puede haber política» y la única «vía segura» para que la izquierda abertzale retorne a la legalidad es «el fin de ETA».
Una paz sin precio
En una entrevista en Radio Nacional, el jefe del Ejecutivo vasco sí valoró como «positivo» el repudio de Sortu a su intento de asesinato porque «es la primera vez que el mundo de la izquierda abertzale rechaza directamente actos de kale borroka o posibles atentados». También consideró «muy importante» que la nueva marca defienda que sus principios no obedecen a una táctica y que asuma que «la paz no tiene precio político».
«Quiero creerles», dijo López respecto a la sinceridad de su apuesta, y confió en que la «presión» de los demócratas les haya hecho moverse «en la dirección que todos exigíamos» aunque dejó claro que mantiene el escepticismo porque «otras veces nos han engañado».
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