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Un grupo de agentes franceses custodia el acceso a la vivienda de Willencourt donde fueron arrestados los presuntos etarras. :: AP
Una banda sin organigrama
POLÍTICA

Una banda sin organigrama

La organización, que tendría menos de cien activistas, afronta una reestructuración con el propósito de combatir la presión policial Las fuerzas de seguridad creen que ETA puede estar ahora en manos de Iratxe Sorzabal y David Pla

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

Sábado, 12 de marzo 2011, 04:17

Durante los últimos años, los mandos de las fuerzas de seguridad han sostenido que crear un organigrama de ETA carecía prácticamente de sentido. Tras la detención ayer del jefe militar y del responsable del aparato logístico, aparte de otros dos terroristas, la sensación de esos mismos responsables es que pensar en una estructura de la organización ya ha dejado de tener razón. La banda, según este punto de vista, estaría formada en la actualidad por menos de un centenar de personas, donde todos hacen de todo y la jerarquía resulta cada vez más difusa.

Los analistas policiales consideran que ETA podría quedar en estos momentos en manos de David Pla e Iratxe Sorzabal, dos activistas con recorrido en la historia de la banda y que habrían accedido a su dirección tras las sucesivas caídas de la cúpula.

David Pla tiene 35 años y fue un dirigente de Segi cuando la organización era todavía legal. En 1995 llegó a ser candidato municipal de Herri Batasuna. En 2000, año en que la banda desató una ofensiva sin precedentes, fue arrestado como presunto miembro de un comando de información. Tras diversos avatares judiciales, quedó en libertad. Las discrepancias entre los jueces franceses y las fuerzas de seguridad españolas también le dejaron libre en abril del año pasado, cuando fue detenido en Francia como presunto responsable del aparato etarra encargado de mantener la disciplina en las cárceles. Pla salió a la calle pese a que en España se le acusaba de impartir órdenes a los abogados de la izquierda abertzale. Según las acusaciones policiales, él es también la voz masculina que lee el comunicado que anuncia la última tregua de los terroristas.

Iratxe Sorzabal, por su parte, nació hace 38 años en Irún. En 2001 fue detenida por su presunta participación en tres asesinatos, cuando era una de las dirigentes de Gestoras en Guipúzcoa. Denunció haber sido torturada. Tras resultar absuelta de las acusaciones, pasó a la clandestinidad en Francia, donde fue detenida y cumplió tres años de condena. También su nombre se ha barajado como el de la mujer que leyó el comunicado de tregua.

La tercera persona que, según los expertos de las fuerzas de seguridad, podría estar en la cúpula de la banda es Izaskun Lesaka. Su historial, sin embargo, es mucho más breve que el de sus compañeros. Perteneció a Haika y Segi y se encuentra huida desde 2005.

En la práctica, las detención de Alejandro Zobarán Arriola, 'Xarla', y Mikel Oroz Torrea, 'Peru', en las cercanías de la frontera con Bélgica supone dejar al frente de ETA a los sectores encargados del área política y laminar a los encargados de mantener activa la maquinaria militar. Sin embargo, los expertos no creen que ese escenario vaya a influir en los próximos movimientos de la organización. Según su análisis, en los últimos meses ya se había detectado que la prioridad de la banda era reorganizarse para intentar blindar sus estructuras ante la presión policial. No se descarta que la reunión entre 'Xarla' y 'Peru' pudiera tener como objetivo discutir los próximos movimientos de ETA de cara a continuar reformando sus antiguas estrategias.

Coches y tarjetas

Las fuerzas de seguridad han detectado en las últimos meses en Francia un importante incremento de los robos de coches atribuidos a los terroristas, lo que permite deducir que la organización armada está multiplicando sus movimientos. De la misma manera, permanece sin resolver el robo de 6.000 tarjetas magnéticas cometido a finales de 2010 y que permitiría a los activistas pertrecharse de los documentos falsos necesarios para mantener su clandestinidad.

ETA no va a tener muchos problemas para esta recomposición, calculan los expertos antiterroristas, ya que, tras las continuas operaciones policiales, el número de sus componentes es cada vez más pequeño y, por lo tanto, más fácil de gestionar. De la misma manera, una organización reducida necesita menos dinero para funcionar, por lo que se considera que no tendrá problemas económicos a medio plazo con el fin de continuar activa. Estos datos preocupan a las fuerzas de seguridad, que sospechan que la intención de la banda sería la de prolongar aún su existencia, de modo que todavía no contemplaría el final de la violencia.

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