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Escenografía de la banda

El teatro de ETA

Expertos en lenguaje audiovisual desentrañan la escenografía que envuelve el vídeo del alto el fuego

JOSÉ MARI REVIRIEGO

Domingo, 23 de enero 2011, 19:11

Las declaraciones con las que ETA ha escenificado la tregua vigente encierran todo un microcosmos de poderosos símbolos. Tres encapuchados -una trinidad de connotaciones religiosas- flanqueados por banderas como única concesión a la emoción. El mensaje llega con claridad en una rítmica cadencia. Hay un piano de fondo. Es jazz.

El teatro es la representación de una obra dramática. Y bastante de eso tienen los dos comunicados con los que la banda terrorista ha declarado un alto el fuego. Anunció el pasado 5 de septiembre que cesaba «las acciones armadas ofensivas» y refrendó su decisión el 10 de enero al decretar una tregua «permanente», aunque no definitiva. En los dos casos, la escenificación es simple. Un fundido en negro da paso a una imagen que parece repetida: un encapuchado acompañado de otros dos lee un texto en un plano fijo. Apenas gesticulan. Se ve un micrófono delante del único orador. El decorado es espartano, dominado por el hacha y la serpiente. El discurso, escueto, concluye con una sucesión de 'goras', puño en alto. Fundido en negro y aparece el sello de ETA.

Expertos en lenguaje audiovisual consultados por este periódico han profundizado en la puesta en escena y constatan que ETA mantiene los signos propios de «un grupo cerrado y endogámico», a excepción de un puñado de cambios que podrían considerarse auténticas novedades. Se trata de gestos civiles con los que la organización armada buscaría alejarse ligeramente de la estética militar. Por ejemplo, el puño en alto, como en los mítines de los grupos de izquierda; y el atuendo, pese a la cada vez menos inquietante y más ridícula capucha, símbolo de toda una anomalía en la Europa del siglo XXI.

Pero los especialistas tampoco ven una señal clara que revele una apuesta por el abandono definitivo de las armas. El ritual se repite; la simbología, también. Han pasado cincuenta años y la banda conserva el plano fijo como «tosco» recurso visual, en plena era de las nuevas tecnologías. Mala noticia. Las razones que justificarían, para ellos, «la confrontación armada» persisten. Poco o nada ha cambiado, vienen a decir los terroristas, después de casi 900 asesinatos, miles de heridos y más de 700 presos. Por eso, ETA amenaza en el párrafo final de su última declaración con «no cejar en su lucha».

De entrada, la «continuidad» expresada por la banda «es una mala señal», explica Román Gubern, el mayor experto sobre el discurso audiovisual que existe en España. Los terroristas vuelven a mostrar su «armamento simbólico», en lo que Gubern define como «fetichismo»: el escudo de ETA, junto a las banderas que dan forma a la Euskal Herria secular -la ikurriña, la de Navarra y el 'arrano beltza', al que se atribuye la representación del antiguo reino navarro-. «Los elementos figurativos dan cohesión al grupo y rellenan el vacío ideológico porque su ideología es muy simplista», anota.

Román Gubern es catedrático de Comunicación Audiovisual por la Universidad Autónoma de Barcelona y ha impartido la asignatura de cine en California, entre otros méritos. En su opinión, el despliegue heráldico del que hace gala ETA en el vídeo, con el anagrama en el centro de la escena, es una seña de identidad de la masonería política, «una tradición de la nobleza aristocrática» asumida por una organización supuestamente «revolucionaria» y de raíz «proletaria». Esta contradicción refuerza su idea de que la representación de ETA «es de cartón».

El ritual se mantiene

La amenaza del tutelaje «confirma que en la banda hay debate, pero que han ganado los inmovilistas». La imagen ratifica su tesis: «Si los terroristas apostaran por romper con la violencia, hubieran aparecido a cara descubierta. Y, en cambio, siguen reproduciendo el ritual».

Un ritual que se expresa con un discurso audiovisual «absolutamente elemental y burdo». En la época de las facilidades para grabar y editar las imágenes, el cineasta Imanol Uribe se sorprende por el uso aún del plano secuencia. «Es un lenguaje antiguo, alejado incluso de su gente. Cuando se detienen comandos, los arrestados muestran una estética actual, moderna», señala.

Imanol Uribe ha retratado el mundo de ETA y su entorno en 'El proceso de Burgos', 'La fuga de Segovia', 'La muerte de Mikel' y 'Días contados'. Al examinar los vídeos de la última tregua, aprecia una estética con matices «religiosos». «Los encapuchados son tres, una trinidad, en una imagen con aires de catacumba, como de primeros cristianos. De secta», indica. Uribe dibuja una especie de mesa de la Inquisición. «Es un tribunal que dicta sentencias. El del medio habla, pero destacan los dos acólitos». Los guardianes de la ortodoxia. «El de la izquierda mira, vigilante. Controla, es el que manda. El otro asiente. Es el ladrón bueno», describe sobre el anuncio de septiembre, que ofrece más detalles que el de enero.

Las capuchas no parecen impresionar ya. Uribe se acuerda como referente cinematográfico más inmediato del protagonista del 'Hombre elefante', pero sin el afecto que provocaba el monstruo filmado por David Lynch. «Es como la típica grabación de fin de curso de unos estudiantes», afirma el director de cine.

Hay un curioso detalle en el vídeo de septiembre, emitido por la BBC: se escucha una melodía de piano en el arranque y el final. Un experto musical consultado por EL CORREO ha podido confirmar que se trata de la pieza 'The Köln Concert', obra del pianista estadounidense de jazz Keith Jarrett. El artista grabó esta improvisación en 1975 y se convirtió en uno de sus mayores éxitos -3,5 millones de copias vendidas-. En el comunicado de 2006, ETA utilizaba la txalaparta como banda sonora. Aunque la decisión de meter jazz al anuncio fuera de la BBC, seguro que la banda terrorista le dio su visto bueno porque no deja nada a la improvisación en la escena.

El comunicado de enero es otro ejemplo de ello, según el asesor en comunicación Joseba Lopezortega. «El encapuchado del medio da lectura al texto, aunque no tiene que ser necesariamente el líder, pero sí el que mejor lee. Los otros dos siguen la lectura de forma sincronizada. Parecen empujar, dar ánimo. Quieren que el mensaje llegue y funcione. Hay un extraordinario afán en que salga bien», explica.

Capucha por pasamontañas

Lopezortega trabaja el sector del marketing y la publicidad, y es delegado del festival de cine cortometraje y documental de Bilbao. A su juicio, ETA ha introducido leves pero importantes cambios en el último anuncio. Las capuchas ya van por fuera, como recién puestas para la ocasión. En 2006 iban por dentro, mientras que en 1998 la estética estaba dominada por los pasamontañas de aire guerrillero, como de soldado emboscado. «El ámbito militar ha dado paso a una óptica más civil. ETA parece querer decir: 'Nos hemos ido civilizando. No somos los del bosque. Somos civiles que se ven forzados a una actividad secular. Pero ya no somos soldados'».

El puño en alto es otra novedad. «Antes no lo hacían, aunque la proclama final fuera parecida. Se trata de una actitud civil, un gesto con el que los simpatizantes de Batasuna acostumbran a concluir sus actos. Por eso el último comunicado es más parecido a un mitin que a un anuncio militar», resume Lopezortega.

Los partidos, casi por unanimidad, han coincido en calificar de insuficiente el último comunicado y en exigir a ETA su disolución. Aunque el anuncio está ensombrecido por las exigencias de negociación y el tutelaje, el consultor político Iván Redondo considera que «está muy bien redactado», con una estructura clara: «Comienza con un diagnóstico, sigue con una propuesta y hay una decisión como desenlace».

Su empresa, Redondo y Asociados, fue galardonada el año pasado por la asociación de consultores políticos de EE UU por una campaña para el PP vasco. El experto ha diseccionado el comunicado, del que resalta su economía de palabras y referencias internacionales. Según su análisis, las claves están en el llamamiento a la ciudadanía vasca, menos identitario que los anuncios precedentes, y en el reconocimiento de cierta legitimidad a los partidos, así como a «las autoridades» de España y Francia, para afrontar la «responsabilidad histórica» de un eventual proceso de paz. «Técnicamente, es el mejor comunicado elaborado nunca por ETA», subraya. A excepción, claro está, de aquél en que anuncie que baja el telón para siempre.

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