Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
JESÚS PRIETO ES ANTROPÓLOGO Y PROFESORJESÚS PRIETO MENDAZA
Sábado, 22 de enero 2011, 03:37
ETA ya lo ha dicho: nos perdona la vida en tanto en cuanto se logre la normalización política de Euskal Herria. Es como si el violador del Ensanche dijera que no va a atacar más a las mujeres siempre y cuando logre un aceptable desahogo sexual. Y en esta tesitura Brian Currin se paseará de nuevo por estas tierras y su figura como mediador desatará las alabanzas de unos y las críticas de otros. No es asunto baladí, pues de ellas se desprende quiénes están satisfechos con su supuesta mediación y quiénes ven en ella un empingorotado intento de suplantación de la labor que corresponde a un Estado de Derecho. Mal comienza la labor de un supuesto mediador cuando parece inclinar el fiel de la balanza hacia un lado más que hacia otro y mucho más se complica si se realiza en el seno de un Estado de la UE que no ha demandado dicha intervención, intentando aplicar parámetros de resolución empleados en realidades notablemente diferentes, como son los casos de Sudáfrica, Ruanda, Skri Lanka e Irlanda.
No puedo cuestionar las competencias en esta materia de Brian Currin, pues supongo que son muchas, pero de algunas de sus declaraciones sí se desprende una imagen estereotipada de Euskadi y desconocedora de la realidad plural de la sociedad vasca. En este sentido, la equiparación que hace entre la violencia de ETA y la violencia opresora ejercida por el Estado me parece más una opinión cercana a las tesis mantenidas por la denominada izquierda abertzale que una afirmación documentada. También de sus muchas reuniones mantenidas con eso que ahora se conoce como agentes de la mayoría social vasca podría deducirse cierto desequilibrio, que puede introducir serias dudas sobre la imparcialidad de su gestión y del denominado Grupo de Contacto Internacional; fundamentalmente en clave de transversalidad e inclusión de diversas sensibilidades, no sólo la independentista. Debiera el señor Currin zafarse de sus anfitriones, para, como decía hace unos días el profesor Reyes Mate, releer la historia que le han contado sobre la geografía del sufrimiento de las víctimas inocentes.
Durante varias décadas los movimientos pacifistas vascos se han movido entre el voluntarismo y la falta de recursos económicos. En Gesto por la Paz, por poner un ejemplo que conozco, en numerosas ocasiones no ha habido dinero ni para poder imprimir carteles, no han existido personas liberadas a sueldo para llevar adelante la gestión de la organización y muchas de las actividades no habrían sido posibles sin el compromiso personal de grupos parroquiales y de familias enteras. Por esto precisamente me preocupa el montante económico que, desde hace varios años, se ha dedicado por parte de administración y de determinadas plataformas u organizaciones (además de los cuáqueros, chocolates Kit Kat, la Joseph Rowntree Charitable Trust y otras en las que prefiero no pensar) a estas actividades que, en mi opinión, deberían resolver aquellos que han sido elegidos para el ejercicio de la política por la sociedad vasca, a quienes para eso les pagamos. Es decir, nuestros legítimos representantes, no entelequias peligrosas -la mayoría socio-sindical- de las que ya hablaron otros dictadores hace décadas.
Mucho me temo que la costosa, en términos económicos, actividad de Brian se parezca a aquella que denunciaba con genial sentido del humor la conocida película de los Monty Python, 'La vida de Brian'. A ver si va a resultar que aquí estamos inmersos en un conflicto similar al que enfrentaba a los miembros del Frente Popular de Judea contra los opresores romanos representados por Pijus Magníficus.
Espero que la mediación de este Brian no termine como la secuencia en la que la madre de aquel otro Brian se topa con los Reyes de Oriente junto al portal de Belén.
-Somos los Reyes Magos.
-¿Y que hacéis dando vueltas a un pesebre a las tres de la mañana? ¡Pues vaya mierda de magia!
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
La chica a la que despidieron cuatro veces en el primer mes de contrato
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.