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Imagen de archivo de la última promoción de la Ertzaintza, en un acto celebrado el pasado diciembre. :: J. ANDRADE
Un exfuncionario de Interior declara al juez que el EBB dirigía la unidad antiterrorista
Levantado el secreto de sumario de la trama de espionaje

Un exfuncionario de Interior declara al juez que el EBB dirigía la unidad antiterrorista

Testigo en la investigación sobre el espionaje en Álava, aseguró que «ni Balza ni Atutxa» mandaban en la Ertzaintza

OSCAR B. DE OTÁLORA

Lunes, 17 de enero 2011, 12:38

La investigación del supuesto espionaje a políticos y empresarios llevado a cabo por el exburukide alavés Aitor Tellería y dos agentes de la unidad antiterrorista de la Ertzaintza sigue deparando sorpresas. En el sumario del caso, secreto hasta el pasado jueves, figura la declaración de un antiguo responsable del Departamento de Interior que asegura que la Policía autónoma y la lucha contra ETA «no la dirigían ni Balza ni Atutxa, quien mandaba era el difunto Gorka Agirre», en referencia al histórico miembro del Euskadi buru batzar (EBB) del PNV entre 1988 y 2008, y fallecido el año pasado.

Agirre era yerno de Luis María Retolaza -uno de los fundadores de la Ertzaintza-, sobrino del primer lehendakari, José Antonio Aguirre, y, durante dos décadas, un alto cargo del partido jeltzale. En 2006 fue acusado en la Audiencia Nacional de haber hecho llegar a ETA dinero de empresarios extorsionados, aunque el juez Baltasar Garzón le dejó fuera de la causa dos años después al no haber encontrado pruebas de su implicación en los hechos.

Su nombre ha vuelto a aparecer ahora en la investigación del juzgado número cuatro de Vitoria. Lo cita uno de los testigos de la investigación, llamado a declarar después de que aparecieran en el ordenador de Aitor Tellería -'exnúmero dos' del partido en Álava- datos sobre su actividad privada, camuflados bajo un apodo. El juez consiguió localizarle gracias a la Guardia Civil, ya que la Ertzaintza aseguró desconocer de quién se trataba.

La declaración de este antiguo cargo de Interior tenía dos objetivos: informarle de que podía personarse en la causa como perjudicado, e interrogarle sobre las circunstancias por las que sus datos, que sólo debían figurar en las bases de la unidad antiterrorista de la Ertzaintza, se encontraban en poder de un dirigente jeltzale.

En su testimonio, sin embargo, el afectado no se limitó a explicar su relación con la causa judicial, sino que detalló su trabajo en el departamento y su papel en el ambiguo mundo de los servicios de información. Los documentos de Tellería le definían, en este sentido, como «un tío que trabaja y hace cositas con el CNI. Trabaja en el GV (Gobierno vasco)». El texto, que presuntamente fue enviado por los dos ertzainas imputados en esta misma causa, comenzaba así: «Gente con la que queremos hablar. Si hay alguno que pensáis que es peligroso, o no es necesario, nos lo comentáis».

En su declaración ante el juez Roberto Ramos, el exfuncionario reconoció que era el enlace de la unidad antiterrorista con los servicios secretos españoles. Al detallar su labor, se remontó a su relación con el primer consejero de Interior del Gobierno vasco y fundador de la Ertzaintza, Luis María Retolaza, fallecido en 2007. «En el 81 me llamó para que pasara a Interior. Yo trabajaba en el Gobierno civil pero aposté por el país», explica a Ramos. En ese momento, era un experto en transmisiones que había estado en el Ejército del Aire.

«Vaciábamos zulos de ETA»

En un principio, de su testimonio se deduce que formaba parte del grupo de personas, algunas procedentes de las fuerzas armadas, que ayudaron a poner en marcha el núcleo fundacional de la Ertzaintza cuando todavía no era más que un proyecto que debería simbolizar el autogobierno en Euskadi. Sin embargo, su papel comenzó a tener una trascendencia más allá de los aspectos técnicos. «Retolaza me dijo: aunque estés adscrito a otra unidad, tú dependes de mí. En él (Retolaza) primaba la lealtad sobre la adscripción política», continuó.

Según relató al juez, estuvo al tanto de los viajes a Alemania para tratar con expertos policiales germanos sobre el despliegue de la Policía autónoma y para gestionar la compra de material. Además, el exfuncionario confesó que se introdujo también en la primera unidad antiterrorista. «Yo conseguí una gran confianza del equipo de Genaro García de Andoain y acabé en su equipo», explica. García de Andoain fue el primer delegado general de la Ertzaintza. Fue asesinado por ETA en 1986 en un enfrentamiento con el comando que mantenía secuestrado al empresario Lucio Aguinagalde. Sobre esos años, el excargo policial interrogado por el juez Ramos declaró: «cuando nos daban información de que un comando cruzaba la frontera con armas y explosivos, nosotros íbamos a vaciar sus zulos. Hacíamos muchas cosas».

Según su testimonio, permaneció en Interior hasta 1997, cuando fue trasladado a la dirección de Meteorología al no ser de la confianza del equipo del consejero Juan María Atutxa. Posteriormente, estuvo destinado en los servicios de Presidencia. Pese a ya no estar en el departamento, reconoció que siguió manteniendo contacto con ertzainas dedicados a la lucha antiterrorista y con agentes del CNI. «Cambiábamos algunos cromos», resumió.

Durante su testimonio ante el juez, le preguntaron si conocía a Aitor Tellería. «¿Es un cargo de la unidad antiterrorista?», preguntó el funcionario jubilado. «No, es un miembro del PNV». En su respuesta, el testigo quiso precisar: «la Ertzaintza la dirigía el difunto Gorka Agirre. Ni Balza ni Atutxa, era Gorka Agirre quien mandaba». El excargo de la consejería de Interior pidió en su declaración que sus datos se mantuvieran ocultos y rechazó emprender acciones contra quienes los habían utilizado.

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