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Nuria López de Guereñu, ex consejera de Transportes y nueva secretaria general de Confebask. :: EL CORREO
El PNV suma poder social
ANÁLISIS

El PNV suma poder social

La ex consejera López de Guereñu accede a Confebask tras una pugna que se repetirá al elegir al nuevo presidente

ALBERTO AYALA

Domingo, 19 de diciembre 2010, 03:42

El PNV nunca ha ocultado su pretensión de ser algo más que un simple partido político. Hace décadas que se puso manos a la obra, y con evidente éxito. Año y medio después de perder el Gobierno, el poder jeltzale se visualiza en las tres diputaciones, en buena parte de los ayuntamientos vascos -aunque sólo en una de las tres capitales, Bilbao- y hasta en Madrid gracias a la acelerada caída a los infiernos políticos del presidente Zapatero.

Pero la influencia peneuvista va bastante más allá. Con el tiempo, el partido que lidera Iñigo Urkullu ha logrado 'colocar' a gentes de su órbita en un significativo número de organizaciones y entidades económicas, socioculturales y deportivas vascas, esas que conforman la sociedad civil organizada. La extensión de esa mancha de aceite de poder jeltzale difiere notablemente según los territorios, con máximos en Vizcaya y mínimos en Álava. Pero la estrategia -que en la medida en que se acentúa tiende a desmovilizar a la sociedad civil 'sin carné'- persiste. Así se ha puesto de relieve en Confebask.

La próxima jubilación de José Guillermo Zubia obligaba a la patronal vasca a designar un nuevo secretario general. Confebask encargó a una empresa la preselección de aspirantes. La firma lo hizo por invitación, no en convocatoria abierta, según las fuentes consultadas. Al final, la quincena de nombres de partida quedó reducida a tres: el secretario general de los empresarios vizcaínos, Francisco Javier Azpiazu; y los peneuvistas Juan Diego, antigua 'mano derecha' de Andoni Ortuzar en EiTB, y la 'imacista' Nuria López de Guereñu, ex consejera de Transportes con Ibarretxe y ex diputada foral guipuzcoana.

Las negociaciones de pasillo entre las tres patronales territoriales -Cebek, Adegi y SEA- llevaron a sumar a la lista un cuarto nombre: el del director de Relaciones Laborales de la patronal vasca Jon Bilbao, quien puso una condición para aceptar el cargo, la unanimidad. Cuando esta parecía al alcance, el PNV movió pieza y SEA se encontró de golpe con que guipuzcoanos y vizcaínos inclinaban la balanza del lado de López de Guereñu. Consciente de su nulo margen de maniobra, la organización alavesa apoyó finalmente la elección de la ex consejera, pese a su bajo perfil empresarial y a su marcado sesgo político. La futura secretaria general no ha deslizado que tenga intención de dejar su militancia en el PNV antes de acceder al cargo.

La batalla, de personas y de poder, se repetirá, y previsiblemente con mayor crudeza, dentro de seis meses cuando Miguel Lazpiur complete su sexenio al frente de Confebask. Según el pacto no escrito que funciona en la organización empresarial, el sucesor debe ser un hombre de Cebek. Que vaya a ser quien preside la patronal vizcaína desde 1992, José María Vázquez Eguzkiza, no pasa de ser un posibilidad, por extendida que esté. Y es que, a diferencia de la secretaría general, el futuro presidente de Confebask deberá contar con el aval de las tres territoriales. En algunos medios políticos y económicos se observa con cierta reticencia una patronal vasca comandada por el eje Eguzkiza-Guereñu.

Y poder es también lo que está en juego en el proceso de fusión 'fría' que se ha empezado a negociar. Formalmente, entre BBK y Caja Vital. En realidad, entre PNV, PSE y PP. Que haya o no un SIP va a depender en primera instancia de los populares, curiosamente apartados del poder en la caja alavesa hace más de dos años por el pacto que rubricaron el peneuvista Iñaki Gerenabarrena y el socialista Txarli Prieto.

Una decisión, dos frentes

¿Qué va a determinar el plácet o el veto final de los conservadores? La letra pequeña del acuerdo: el peso de cada entidad en el grupo financiero que surgiría del compromiso, que debería gestionar al menos el 40% de los activos de cada caja. Sólo son tanteos preliminares, pero desde el PNV se ha empezado a especular con una relación 86-14 para la BBK. Desde las filas populares se reclama para la Vital un mínimo de entre un 20% y un 25%. La Kutxa guipuzcoana, por ahora, está al margen.

El PSE seguirá adelante con la fusión 'fría' que quieren el Gobierno y el Banco de España si el PP ve satisfechas sus exigencias y da finalmente su apoyo. ¿La razón? Entiende que afrontar el proyecto sin los populares menguaría sus opciones electorales en Álava.

El tercero en discordia, el PNV, es quien dispone de más ases en la manga. A los jeltzales no les ha gustado nada conocer los criterios que barajan el Gobierno de López y su socio por el cambio para la nueva Ley de Cajas, que busca desmontar en parte el entramado legal que diseñó el PNV en 2003 para garantizarse más poder. Por ello en Sabin Etxea se quiere que la negociación sea global y contemple los términos de la fusión 'fría' y la reforma de la norma que regula el sector.

A estas alturas del calendario, los partidos concentran esfuerzos en apuntalar posiciones y tapar carencias de cara a la cita con las urnas de mayo. Nada extraño, pues, el apoyo de ministros y del lehendakari al alcalde socialista de Vitoria, Patxi Lazcoz. Ni la visita de Antonio Basagoiti a Euskaltzaindia. O la reanudación de los contactos entre el PNV y H1! para llegar a algún tipo de acuerdo, que en ningún caso será una coalición, por la evidente diferencia de peso entre ambos grupos.

El veredicto de las urnas y los pactos postelectorales serán presumiblemente muy diferentes si la izquierda abertzale ilegalizada logra o no pasar los filtros legales. En el nacionalismo moderado se piensa que, en este último supuesto, Batasuna intentará concurrir a las municipales tras las siglas de Alternatiba -el partido de Oskar Matute surgido de una escisión de EB- y a las forales, en coalición con Eusko Alkartasuna.

Si prospera alguna de estas fórmulas la bolsa de votos del PNV y de Aralar tenderá a menguar. Consecuencia directa: los jeltzales tendrán un poco más complicado mantener las diputaciones de Álava e incluso de Guipúzcoa.

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