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«Me duele infinitamente que se acuse a Eguiguren de defender a Batasuna»
Rafaela Romero | Presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa

«Me duele infinitamente que se acuse a Eguiguren de defender a Batasuna»

Pretende zanjar cualquier polémica con las víctimas y ensalza el trabajo de los políticos amenazados por ETA

LORENA GIL

Domingo, 21 de noviembre 2010, 03:43

Rafaela Romero se encuentra en el centro del huracán político. La presidenta de las Juntas de Guipúzcoa y esposa de Jesús Eguiguren reconoce que no atraviesa por su mejor momento. Le han afectado los reproches a su marido por sus declaraciones sobre el último proceso de paz y su relación con Arnaldo Otegi y el etarra 'Josu Ternera' y el rifirrafe que mantuvo con la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, en el juicio contra el ex líder de Batasuna. «Soy una persona muy sensible; nunca es fácil», confiesa. Recibe a este periódico en su despacho, consciente de que sus palabras son interpretadas en clave no solo política, sino también personal. Junto a su mesa, numerosas fotografías familiares. Entre ellas, la de su amigo Isaías Carrasco, asesinado por ETA. «Los peores momentos que he vivido son aquellos en los que el terrorismo ha matado a alguien: a mis amigos, a compañeros de otros partidos... He pasado tanto dolor antes que nada es comparable a aquello, esto tampoco», apostilla en referencia al enfrentamiento que ha protagonizado con Pedraza.

- ¿Cómo lleva que se acuse a Eguiguren de defender a Batasuna?

- Son los tribunales los que tienen que pronunciarse sobre si una persona que lleva 25 años escoltada, que ha perdido amigos, compañeros, adversarios políticos y toda la libertad que tenía en su vida por luchar aquí, en Euskadi, por la paz está colaborando con ETA. Como socialista me duele infinitamente, pero también me dolería si se acusara de lo mismo a Antonio Basagoiti o a Iñigo Urkullu. No lo compartiría, ya no como política, sino como vasca. No es justificar lo injustificable.

- ¿Está siendo su marido objeto de un linchamiento orquestado?

- No sé si es linchamiento, pero desde luego creo que puede ser desconocimiento. No es lo mismo luchar por la paz aquí que verlo desde Madrid. Quizás ese desconocimiento de lo que señores como Basagoiti, Oyarzábal, Eguiguren, Ares, López o Isaías Carrasco han sufrido por defender la libertad en Euskadi haga que no nos entiendan o no puedan entendernos cuando hacemos ciertas manifestaciones. Espero que no sea un linchamiento porque, de un color u otro, linchar a una persona que se ha comprometido con la búsqueda de la libertad es algo que los vascos no entenderíamos nunca.

- ¿Cómo vivió, a título personal, la implicación de su marido en la última negociación con ETA?

- Fueron momentos difíciles, tanto en el ámbito familiar como en el personal, porque él no estaba en casa. Los miedos se quedan en la esfera privada. Lo que sí recuerdo es el tremendo trabajo que hizo. No entendí que no hubiera la comprensión política y social que creía que iba a haber. Sobre todo, cuando quieres algo bueno, como es ganar la libertad para Euskadi. No entendía que se le acusara de hacer daño a los que defendía. Lo peor fue cómo y de la manera que acabó todo.

- ¿Qué fue lo primero que le dijo después de que los terroristas rompieran la tregua con el atentado de la T-4?

- Le di ánimos y le dije que seguiríamos luchando, y en eso estamos.

- Otegi y Eguiguren dicen, pese a todo, que sienten aprecio mutuo.

- No me sorprende. Los vascos somos muy pocos y los que nos dedicamos a la política, menos. Nuestro país es pequeño y, al final, las historias comunes provocan cariños auténticos porque has compartido tu vida con un objetivo.

El único incidente serio en el reciente juicio a Otegi no lo protagonizaron ni el ex dirigente de Batasuna ni el presidente del PSE, sino Romero y Ángeles Pedraza. Al acabar la intervención de su marido, la presidenta de las Juntas se aproximó a la responsable de la AVT y le dijo al oído «cuando nos maten, no nos lloréis». La presidenta del colectivo de víctimas se giró y le contestó: «a nosotros ya nos han matado, Rafaela».

- ¿Qué le llevó a acercarse a la presidenta de la AVT y decirle 'si nos matan, no nos lloréis'?

- Lo primero que quiero hacer es expresar mi máximo respeto a la señora Pedraza. Perdió a su hija en los atentados del 11-M y sé cuánto ha llorado por el totalitarismo. Lo que hice aquel día fue hacerle un comentario privado que voy a dejar ahí. Nunca polemizaré con ella ni con ninguna asociación. La bronca y el enfrentamiento en cuestiones que afectan a la libertad de las personas, como es el dolor del terrorismo, no pueden ser alimentados a base de polémicas porque sería utilizado por aquellos que desean que se olvide lo que ha ocurrido en este país. Las víctimas merecen más respeto que yo, siempre.

- ¿Por qué esa frase concreta?

- Porque ETA ha hecho lo que ellos llaman un cese de 'acciones ofensivas' y yo no sé si cuando te defiendes puedes matar. Lo que sí sé es que continúan extorsionando y poniendo dianas. Vivimos tutelados. Hay diferentes formas de ser víctimas y una de ellas es la persecución. No puedo estar tranquila si ETA se ha guardado las armas por si las necesita para matarnos.

- La respuesta de Pedraza fue contundente. Afirmó que ella «ya ha llorado mucho» porque mataron a su hija, e insinúo que usted «no sabe» lo que es llorar.

- Yo he llorado por ellos y por muchos otros. Hemos llorado mucho, pero no solo yo. Ha llorado mucha gente en Euskadi. No hay una exclusividad del dolor. Ahora bien, hay que entender a todos aquellos a los que el terrorismo les ha hecho tanto daño.

- El PSE remitió ese mismo día un comunicado en el que aseguraba que no polemizarían con las víctimas, y matizaba, «aunque haya provocación»...

- Agradezco y comparto ese comunicado. El Partido Socialista ha sido una de las formaciones más afectadas por la violencia y el terrorismo dentro y fuera de Euskadi. Como partido te puedes sentir profundamente dolido cuando, después de tanto llorar y luchar, se te acusa de matar.

- ¿Cuál cree que debe ser el papel de los damnificados en un hipotético proceso de paz?

- A las víctimas las mataron por algo y eso hay que tenerlo en cuenta. Deben ser los cómplices necesarios que nos acompañen en ese camino. Yo diría que se deben cumplir tres pilares: la deslegitimación de la violencia, la memoria y la necesidad de mantenerlas informadas de aquellas cuestiones que les afecten directamente, como los procesos en los que se encuentran quienes asesinaron a sus familiares.

- Usted afirmó hace unos días no estar al cien por cien de acuerdo con las reflexiones de su marido sobre un posible proceso de paz, pero en ocasiones parece que tienen opiniones opuestas.

- Por eso es tan rico el partido. No es que tengamos posiciones contrarias, sino posiciones que se encuentran. Yo me atengo más a los hechos; me tomo las cosas con prudencia y cautela porque me acuerdo muy bien de cómo rompieron la tregua en 2006. La de Jesús Eguiguren es una reflexión distinta a la mía. Puede ser mejor o peor, seguro que la mía es peor que la de él, pero merece también ser escuchada.

Micrófonos y bombas

- ¿Sigue sin ver «coraje y valentía» en la izquierda abertzale tradicional para condenar la violencia de ETA?

- Me consta que hay gente que tiene el objetivo de apostar por la política y rechazar la violencia. Pero que les falta coraje para hacerlo, también. ¿Tanto se tarda en condenar que se mate a alguien por sus ideas? No lo puedo entender, ni aun siendo una joven democracia como la española. Yo no necesito cincuenta años ni que nadie me prometa nada a cambio. Yo lo condeno.

- ¿Cómo valora entonces los movimientos en Batasuna?

- Ha hecho la misma evolución que la sociedad vasca, solo que más lenta, y creo que han entendido que no se puede tener en una mano el micrófono y en otra, una bomba. Ellos vieron quién y cómo se rompió el anterior proceso. Las negociaciones pueden ser criticables, yo no sé si son buenas o no, pero si algo hacen es desnudar voluntades.

- ¿Habrá un paso definitivo de ETA en Navidad?

- Los católicos dicen que la paz viene en Navidad, pero los que no lo son no la celebran. Por eso, creo que en una cosa tan seria es mejor esperar. Lo que sí que tengo claro es que la paz por partes, con un comunicado tras otro, no me suele gustar. Yo la quiero entera. Pero no puedo hacer una predicción porque no es algo que esté en mi mano, sino en la de ETA. Los demás tenemos los deberes hechos desde hace años.

- ¿Debe tener el lehendakari un papel más activo en un hipotético proceso de paz?

- El lehendakari ha hecho un papel extraordinario. No vale solo con tener determinadas actitudes ante un comunicado de ETA, también hay que deslegitimar el terrorismo, acompañar a las víctimas, evitar que las calles sean de quienes amenazan... y gobernar. Dicho esto, creo que está dando los pasos suficientes para liderar la pacificación y el entendimiento entre los vascos. ¿Cómo lo está haciendo? Cada político tiene sus ritmos, y el suyo es el adecuado.

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