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Las ferias vascas concitan en verano el interés de los aficionados, que pueblan los tendidos. :: MIREYA LÓPEZ
El Parlamento vasco echa un capote a la Fiesta
Debate sobre la prohibición de los toros en Euskadi

El Parlamento vasco echa un capote a la Fiesta

La Cámara rechaza prohibir las corridas de toros en Euskadi y revela su incapacidad para acercar posiciones en torno a una ley sobre maltrato animal

FERMÍN APEZTEGUIA

Viernes, 12 de noviembre 2010, 08:51

Pobre faena la presenciada ayer en el Parlamento vasco. Los toros lograron el indulto, pero si se hubiera tratado de una corrida de verdad ninguno, o casi, se hubiera salvado de una buena lluvia de almohadillas. El esperado debate sobre la prohibición de la Fiesta en Euskadi resultó pobre y tedioso; y puso de manifiesto el escaso interés de los grupos por debatir una cuestión convertida en noticia de primera plana por la reciente decisión del Parlamento catalán de poner fin a este tipo de festejos. El País Vasco no es Cataluña. Solo Aralar y EA secundaron la iniciativa de Ezker Batua; seis únicos votos, seis, que salvaron el espectáculo, pero no la lidia política.

En una jornada en la que sus señorías abordaban asuntos aparentemente tan trascendentales como la estrategia del Departamento de Cultura en torno al museo Guggenheim Bilbao y el aumento de las listas de espera en Osakidetza, el debate sobre la continuidad de las corridas de toros en Euskadi se convirtió en el que mayor interés suscitó a lo largo de la jornada. Numerosos medios -Prensa, radio, televisión, agencias- esperaban impacientes la llegada del punto ocho del orden del día, el último, pese a que se sabía que la falta de consenso entre los grupos no invitaba a sorpresas. En las gradas para invitados se dejaron ver, entre otros rostros conocidos del mundo del toreo en Euskadi, al empresario Óscar Chopera; al vicepresidente de la junta de la plaza de toros de Bilbao, Javier Aresti; y a Ramón Garín, portavoz de la comisión asesora del Ayuntamiento de Vitoria para asuntos taurinos Vitauri.

Las dos enmiendas a la totalidad presentadas por el PNV y el PP revelaron la incapacidad de los grupos para consensuar un texto único en torno al maltrato animal. Pero no solo. También se evidenció lo incómodo que este asunto resulta para las formaciones políticas, con afiliaciones muy divididas en torno a este debate. Tampoco dentro de los grupos parlamentarios se vive con unanimidad el debate de los toros, lo que había alimentado las especulaciones en las últimas semanas. Finalmente se impuso la disciplina de voto, algo que disgustó al promotor del debate. «Han optado por cerrar filas y ordenar la disciplina de voto. No habrá libertad. Este es un tema que no se quiere afrontar», se lamentaba el parlamentario de EB, Mikel Arana.

Libertad individual

En su intervención ante la Cámara, Arana explicó que las normativas nacionales e internacionales sobre protección de animales domésticos y salvajes han llegado prácticamente a todos los ámbitos, menos al taurino. «No queremos un debate sobre toros sí o no, sino sobre el maltrato animal», clamó Arana. «Que nadie dude de que determinadas salvajadas no caben en nuestra cultura», insistió.

El Partido Popular buscó sin éxito el respaldo de la Cámara a una propuesta a favor del derecho individual de cada ciudadano a elegir el tipo de actos al que acude y la consideración de la Fiesta como parte del Patrimonio Cultural de España. «No nos engañemos. Ustedes creen que la Fiesta nacional es un elemento de cohesión entre españoles y se sienten en la obligación de cargar contra ella», acusó el dirigente popular, quien protestó también por la existencia en Euskadi de otros espectáculos en los «que también se inflige dolor a los animales, como las pruebas de bueyes».

La jeltzale Bakartxo Tejería se quitó el debate de en medio con dos capotazos. Dijo que su grupo no quería hablar de toros, sino «de los derechos de todos los animales» y defendió, en línea con su enmienda, la necesidad de modernizar la legislación con un texto «más moderno, eficaz y actualizado».

Gorka Maneiro, de UPyD, rechazó la iniciativa con el argumento de que «bastantes prohibiciones tenemosya » y apeló «a la libertad individual». No le gustó esta idea a Eusko Alkartasuna, que defendió «la soberanía de este Parlamento» para impulsar el fin de la Fiesta en Euskadi». «No queremos ver maltrato animal», afirmó Juanjo Agirrezabala.

Dani Maeztu, de Aralar, se quejó de que se hablara tanto de «la Fiesta 'nazi-onal', cuando no sabemos a qué nación se refieren. Creo que es a Euskal Herria» -ironizó-, «porque los toros tienen más arraigo en Bayona y Pamplona que en Bilbao o Donosti». Por el PSE-EE intervino Pilar Pérez Fuentes, quien se confesó «no partidaria» de las corridas de toros, pero que para tomar una decisión «es necesario que el debate social avance», como lo ha hecho en Cataluña. En definitiva, la Fiesta continúa... con permiso de la autoridad parlamentaria.

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