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ANTONIO SANTOS
Lunes, 8 de noviembre 2010, 14:51
Miguel Ángel Idigoras habla sin tapujos. Contundente. En una semana en la que parte de la plantilla de EiTB se ha concentrado acusándole a él y al resto de la dirección de promover la censura en la Redacción, el responsable de los dos canales de la televisión vasca asegura que existe una guerra abierta por el control de la casa. De un lado, el equipo encabezado por Alberto Surio que tomó las riendas tras la salida del PNV de Ajuria Enea. De otro, sectores de la izquierda abertzale radical que «durante años han campado a sus anchas» por esta empresa pública.
- ¿Qué está pasando en ETB?
- Durante 30 años, en ETB se ha convivido gracias a un pacto de no agresión entre las direcciones nacionalistas y el mundo más radical de la plantilla. El PNV dirigía la televisión y, a cambio, la izquierda más radical, respaldada por ELA y LAB, campaba a sus anchas. Eso permitía una televisión para medio país y que salieran informaciones que sorprendían mucho por cercanas a la izquierda más radical.
- ¿Eso es diferente ahora?
- Esta dirección no puede tener un pacto de no agresión hacia el mundo radical dentro de ETB. Queremos dirigir la empresa y, al hacerlo, los sectores más radicales han puesto pie en pared para decirnos que son ellos los que tienen el poder y marcan la pauta.
- Los sindicatos hablan de ataque a la libertad de expresión.
- Esta dirección tiene por bandera no permitir que la izquierda ilegalizada pueda tener a ETB como altavoz. Por eso, la izquierda radical dentro de la casa habla de ataque a la libertad de expresión.
- La situación parece insostenible.
- Es que también hay elementos radicales de la antigua dirección que, desde fuera, están azuzando para que haya conflicto dentro. Entienden que es la manera de hacer daño a esta dirección. Fuera hay algún tonto útil que les está haciendo el juego para desestabilizar.
- ¿Se refiere al PNV?
- Los que están dentro son de la izquierda abertzale, pero hay sectores radicales del PNV que, desde fuera, se están apoyando en ellos para incendiar ETB y evitar que dirijamos la televisión.
- ¿Es todo una cuestión política?
- Por supuesto. Quieren demostrar que no tenemos capacidad de gestionar esta empresa.
Idigoras se extiende en explicar su versión del incidente que provocó que el pasado miércoles trabajadores de EiTB se concentraran en Bilbao y San Sebastián por el expediente abierto a dos periodistas. Cuenta que, después de tres días de conversaciones, una redactora y el jefe de Política «consensuaron» cómo ofrecer un vídeo de minuto y medio en el 'Teleberri' sobre el 31 aniversario del Estatuto de Gernika. La pieza incluía referencias al «histórico» acuerdo del PNV con Zapatero para completar las transferencias y aludía a la ausencia de los jeltzales en la recepción del lehendakari. «En el último instante», la periodista se negó a realizar el trabajo. Una segunda redactora remitió tras ese incidente un correo electrónico a toda la plantilla, «en base a una denuncia anónima» y «sin hablar con nadie», en el que acusaba al responsable de Política de haber empleado malas maneras para obligar a la otra redactora a leer un texto redactado por él, algo que la dirección de EiTB niega. Deciden abrir un expediente informativo a ambas. La pieza salió en el informativo de la noche realizada por una tercera trabajadora. «El vídeo se emitió sin generar el más mínimo ruido para ningún partido ni sindicato».
- El comité de empresa ve el incidente de otra manera.
- Han lanzado una campaña contra nosotros acusándonos de atacar la libertad de expresión de dos profesionales sin que en ningún momento hayan hablado con nosotros de lo ocurrido. Lo hacen sin que se haya determinado si el expediente sigue adelante, si es leve o no, si se archiva... Es el mismo comité que nunca se ha solidarizado con esta dirección, que vive escoltada, en lo que sí es un claro ataque a la libertad de expresión.
- A usted le acusan de autoritarismo.
- Cualquiera que ha trabajado conmigo, veinte años en TVE o seis en El Diario Vasco, sabe que no es así. Pretenden justificar con mentiras algo incierto. Ninguna de las dos redactoras con las que hablé puede decir que tuve una actitud autoritaria. Firme sí, como la de cualquier director cuando toma decisiones.
Pulso a la dirección
- Por lo que dice, parece que la plantilla de ETB es ingobernable.
- Hay grandes profesionales. Pero parte de la plantilla la forma gente que no quiere el enfrentamiento, que mira para otro lado y da la callada por respuesta, mientras otro sector, instigado desde fuera y por propia ideología, no permite que nadie ejerza la dirección. Los más radicales tienen el control interno.
- ¿Cómo piensan resolver eso?
- La solución pasa por que la amplia mayoría de la Redacción se dé cuenta de que quienes atacan la libertad de expresión, los intereses de ETB y no dejan trabajar a la dirección es la minoría radical. Están echando un pulso a la dirección para estrangular nuestra gestión. Cuando la mayoría se dé cuenta de que el enemigo es ese grupo, ETB tendrá un gran futuro.
- ¿Han heredado un problema que anteriores direcciones debieron remediar?
- Hubiera sido lo deseable. Nos hubiera gustado encontrar una plantilla con total libertad de decidir. Existe un entramado radical perfectamente tejido muy difícil de mover.
- Alguna culpa tendrán ustedes.
- Lo más sencillo para nosotros hubiera sido mantener el pacto de no agresión y callar. Lo difícil es decirles que no pueden campar a sus anchas en una televisión que es de todos, no de unos pocos.
- Dicen que antes se hacía una televisión solo para los nacionalistas, pero a ustedes les critican por hacerla para no nacionalistas.
- Lo que hemos hecho ha sido que ETB deje de ser una rémora en la deslegitimación del terrorismo. No tiene cabida la gente con el discurso de la izquierda ilegalizada. Eso ha propiciado cierta desafección entre determinado nacionalismo que ha visto que no íbamos por la línea anterior. Eso no quiere decir que hayamos pegado tal bandazo en ETB que ahora sea antinacionalista. Hemos cambiado la parrilla, pero intentado que sea una televisión lo más plural posible. Se puede notar el cambio en los informativos porque los hemos descargado de política y hemos puesto freno a la izquierda radical.
- ¿Cómo explica entonces la pérdida de audiencia? Están en mínimos históricos.
- Desde la implantación de la TDT todas las autonómicas han caído. De ocho cadenas hemos pasado a sesenta. Es cierto que en ETB es un poco más acusado porque el mundo nacionalista siente cierta desafección por el cambio de Gobierno y porque determinados sectores que militan contra el Ejecutivo actual han fomentado un boicot.
- ¿Prevé que la tendencia a la baja se detenga en algún momento?
- No creo que vayamos a tener mayor daño del que ya hemos tenido. Vamos a trabajar por mejorar la calidad de los programas, siendo conscientes de que el recorte presupuestario ha sido importante. La televisión es dinero. Sin él no puede haber buena televisión.
- El PNV les acusa de haber dilapidado su herencia.
- Eso es como si el franquismo acusara a la democracia de haber bajado la audiencia de TVE a la mitad por haber permitido las privadas. Hasta 2008, ETB competía con siete canales; ahora, con sesenta.
- El día 17 comparece en el Parlamento la anterior dirección de EiTB por las irregularidades en determinados contratos. ¿Espera que aparezcan nuevos problemas?
- El tema de los contratos mercantiles encaja con ese pacto de no agresión. Los sindicatos miraron para el techo cuando la anterior dirección estaba metiendo a gente en EiTB de forma irregular. ¿Por qué? Porque dejaban gestionar mientras ellos pudieran trabajar como quisieran.
- Los sindicatos afearon a Ortuzar los contratos mercantiles.
- Pero nunca se han quejado, ni han realizado concentraciones, ni protestado por la externalización del trabajo. Excepto los informativos, todo se ha externalizado. Los sindicatos sabían que se estaba tejiendo un entramado empresarial en beneficio de unos pocos y han callado. También sabían que se estaba metiendo a 150 personas de una manera irregular. Hacían aspavientos, pero ni punto de comparación con lo de ahora.
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