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Basagoiti charla con López en un pleno. :: I. A.
El PP vasco asume que el fin de ETA está cerca y prepara cambios en su estrategia
Final de la violencia en euskadi

El PP vasco asume que el fin de ETA está cerca y prepara cambios en su estrategia

Aspira a participar en la desaparición del terrorismo en primera línea como «garante de firmeza democrática»

JOSÉ MARI REVIRIEGO

Miércoles, 27 de octubre 2010, 10:15

El Partido Popular de Euskadi quiere estar en primera línea en la foto que retrate el fin de ETA. El PP que lidera Antonio Basagoiti ha llegado al convencimiento de que la organización terrorista camina hacia su desaparición definitiva. Sin rebajar sus «exigencias», los populares perfilan un cambio significativo en su discurso para «participar» desde la «firmeza democrática» en el eventual escenario que abrirá el final de la violencia en el País Vasco y en el conjunto de España. La formación de Basagoiti pretende modular su tradicional postura de resistencia y apostar por un protagonismo activo, con el objetivo de que «no se cometan errores» como en anteriores procesos de paz y de no verse apeada del debate político que se avecina.

Según ha podido saber este periódico de fuentes de la dirección popular, el PP vasco asume que el final de la banda está cercano y ha trasladado ya esta convicción a los pesos pesados de su ejecutiva. La cúpula del partido sostiene que la organización terrorista y su entorno político «se han dado cuenta de que su camino no es eficaz», después de años de presión policial y judicial «intensificada» a raíz del pacto suscrito entre el PP y el PSE.

Con todas las cautelas, reconoce una cierta «evolución» en la izquierda abertzale radical en su aparente apuesta por las vías exclusivamente pacíficas, tras pedir a la banda una tregua «unilateral, verificable y permanente». «ETA y su mundo querrán acelerar los plazos», explica un alto cargo conservador en línea con la tesis del Gobierno de Zapatero. El Ejecutivo del PSOE tiene la certeza de que se producirá en breve un desmarque de Batasuna de la violencia en su intento por volver a las instituciones.

Ante la posibilidad de que se produzcan «avances», los populares vascos quieren que se cuente con ellos para hacer valer su posición «decisiva» en Euskadi como socio preferente del PSE y como partido con aspiraciones de gobernar en España dentro de dos años. Para encarar la próxima coyuntura, se disponen a afinar su estrategia y «adaptar» el discurso. Las 'líneas rojas' siguen siendo «la negociación, la cesión, el precio político». Si se cruzara este umbral, el acuerdo con los socialistas que sostiene a Patxi López estaría tocado de muerte. Ni los de Basagoiti, por convicción, ni el PP nacional podrían aguantar un paso tan «inaceptable».

Las novedades residen en la actitud y el papel con que el PP vasco quiere encarar este posible escenario. Descolgados de anteriores procesos, los populares están decididos a participar en la recta final de ETA con un mensaje de «esperanza» en la consecución de la paz y sin renunciar a sus «principios». Optimistas con la actual política antiterrorista, aspiran a presentarse como «garantes de la firmeza democrática» en un momento de comunión de estrategias con los socialistas, tanto en el Gobierno central como en el vasco, al menos oficialmente. Y esto, entre partidos rivales, no es un hecho frecuente.

«Hay que estar informados»

El PP manifiesta una «gran» sintonía en esta materia con el lehendakari, confirmada en la apuesta conjunta por la deslegitimación de la violencia. A pesar de que la dirección popular no comulgue con los recientes mensajes de «mano tendida» lanzados por Patxi López a Batasuna, la comunicación con el Gobierno autónomo es «más que fluida». Los populares vascos también mantienen «abiertos» los canales con el ministro del Interior y nuevo hombre fuerte del Gabinete de Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien ven en la línea de «acabar con ETA sin cesiones». «Tenemos que estar informados para saber dónde situarnos», confiesa un alto cargo del PP.

En esta recolocación, que avala en parte la tesis de Jesús Eguiguren sobre la necesidad de que López y Basagoiti lideren la pacificación, el PP «mantendrá sus exigencias». Ayer mismo, su presidente reclamó una «deslegitimación total» de ETA para garantizar su final y evitar eventuales «disidencias», como ocurrió con el IRA. «Si no son vencidos, quedará el rescoldo de la violencia», alertó Basagoiti.

En esta senda hacia la desaparición definitiva del terrorismo, la dirección del PP propugna dos medidas contundentes para «asegurar la paz». Según su teoría, no sólo debe quedar acreditado que «asesinar y extorsionar jamás puede ser un medio», sino que los fines de la banda y de quienes han amparado su violencia «también son ilegítimos porque defienden un proyecto totalitario». «Cincuenta años de terror no pueden tener réditos políticos», subrayan en el PP.

Aunque la legislación se acaba de endurecer -y el consenso ha sido amplio- para impedir que Batasuna se cuele en las elecciones sin cumplir la ley, los populares plantean además que la izquierda abertzale ilegalizada «no pueda presentarse» a los comicios municipales y forales del año que viene en Euskadi. En lo que podría ser interpretado como un veto del gusto de los sectores más duros del PP, la formación de Basagoiti lo defiende para confirmar que la anunciada apuesta de la izquierda abertzale es «firme» y que «no va a volver a las andadas» si no concursa en las urnas en 2011.

Los populares vascos son conscientes de que pisan un terreno resbaladizo, sobre todo de cara a los suyos en Madrid, y muy sensible para las víctimas del terrorismo. Para evitar patinazos, han comenzado a tejer una tela de intereses comunes con los Gobiernos central y vasco, y con Génova, sede nacional del PP. La dirección del partido en Euskadi quiere dar con red el complicado salto de participar en el fin de ETA y para ello propone que Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero compartan en la medida de lo posible el diagnóstico sobre la desaparición del terrorismo. «Es bueno que el presidente del Gobierno conozca nuestras exigencias», destaca un dirigente conservador vasco. Al parecer, ese mensaje fue trasladado el sábado a Zapatero en la comida en La Moncloa con Rubalcaba y López, en la que debatieron sobre la situación de Batasuna y ETA.

Basagoiti y el lehendakari buscan una estrategia común para gestionar el adiós definitivo a las armas por parte de ETA. Sin ánimo de construir pistas de aterrizaje, «ya están analizando los posibles pasos a dar» si se va confirmando el punto y final de la banda y la renuncia nítida a la violencia de su entorno político. Se trata de que «no nos pillen con el pie cambiado», confiesan en el PP.

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