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JOSÉ DOMÍNGUEZ
Miércoles, 15 de septiembre 2010, 15:53
El mapa político de Castro Urdiales se presenta muy competido de cara a las elecciones municipales de mayo. Los partidos tradicionales en el Ayuntamiento corren el riesgo de perder representación en favor de nuevas siglas que aspiran a obtener varios concejales. Hace tres meses se presentaba oficialmente La Unión en la localidad costera y ahora ha hecho su aparición Anexión a Vizcaya, un grupo cuyo mera denominación no deja indiferente. Según subrayan los promotores de la iniciativa, nace con la vocación de «estrechar lazos» con el territorio histórico, sobre todo culturales, económicos y sociales.
El Ministerio de Interior autorizó el 18 de agosto la inscripción de este grupo en el registro nacional de partidos políticos tras comprobar que cumple con todos los requisitos materiales y formales que exige la normativa vigente. Remarca, en cualquier caso, que su ámbito de actuación se circunscribe al municipio de Castro Urdiales y desvela que su presidente es César Barco Gravano, que en los comicios de 2007 figuró como número 15 en la plataforma Acuerdo por Castro, cuyo cabeza de lista es Rufino Díaz Helguera, alcalde de la localidad entre 1991 y 2003 bajo las siglas del PSOE.
El símbolo de Adhesión a Vizcaya es una 'Y' que evoca al árbol de Gernika. Encima, sus hojas presentan una forma de 'C' curvada hacia abajo en alusión a la ciudadanía castreña, «que se abraza» al tronco en alusión a la «hermandad de los pueblos». Porque entre sus fines principales se encuentra reivindicar el desarrollo de «nuestra cultura cántabra y vizcaína y la promoción de todos sus aspectos». Aunque remarca la importancia de defender los «valores integrales solidarios que han determinado la esencia y el carácter del pueblo castreño».
Anexión a Vizcaya, en cualquier caso, incide en la necesidad de ahondar en la colaboración entre Castro y la provincia vecina, de donde proceden gran parte de sus habitantes. De ahí que apueste por promocionar la creación de espacios comunes en los terrenos económico y social.
Su planteamiento aboga, además, por la regeneración democrática de la vida pública en la localidad. Sobre todo en lo que hace referencia al rechazo a la corrupción y la recuperación de la ética política y los espacios a la participación ciudadana.
Castro Bai se desmarca
En un principio, se atribuyó el nacimiento de esta formación a la agrupación vecinal Castro Bai, que aboga por fomentar la cultura vasca en el municipio. Portavoces de este colectivo, sin embargo, se desmarcaron ayer de cualquier relación. «Nos parece muy bien que se propongan iniciativas contra una gestión municipal que es un desastre, pero no queremos saber nada de política y sólo aspiramos a un local para reunirnos, estudiar euskera y enseñar danzas vascas», subrayaron.
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