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LETIZIA GÓMEZ
Jueves, 15 de abril 2010, 04:32
El Eibar sigue siendo el segundo clasificado, aunque sea por los pelos (el Alavés empató ante el Palencia y está a sólo un punto), pero ayer pareció el colista en casa del último clasificado. El Compostela, un equipo desahuciado, cuyo plantel lleva cinco meses sin cobrar, dio una lección de entrega, y en muchos momentos de juego, y dejó patente que ahora mismo el cuadro armero no está en condiciones de afrontar con garantías el play off de ascenso. Todo eso si logra clasificarse, porque como no frene la sangría de las últimas semanas se puede quedar compuesto y sin poder luchar por el objetivo marcado.
La dramática imagen mostrada otra vez exige un golpe en la mesa por parte del técnico azulgrana, que debe hacer que los suyos se levante para ganar al Lugo, porque de lo contrario las soluciones drásticas podrían venir desde más arriba.
Injustificable
Lo que no tiene ninguna justificación es que un equipo que lleva desde Semana Santa sin entrenar pillara al Eibar absolutamente dormido nada más comenzar el partido. El colista, que hace ya tiempo que sabe que su destino es la Tercera División, tardó exactamente 20 segundos en dejar en ridículo a los armeros. El camerunés Tiko se marchó como quiso de Andrés González y llegó con comodidad a las inmediaciones del área armera, pero con todo, lo más grave no fue eso, sino que Rubén pudiera rematar a placer un rechace desde la frontal del área. Para echarse a llorar.
El reloj no había llegado al primer minuto y la pesadilla del Eibar no había hecho más que empezar. Quien esperara una reacción inmediata por parte azulgrana sólo encontró inoperancia. Al margen de un buen remate de Sutil, que tuvo una mejor respuesta por parte de Alberto y de una volea de Etxaniz que se marchó alto, el cuadro eibarrés sólo exhibió impotencia.
Pero es que, además, Ángel Viadero dio pie a todo tipo de especulaciones, primero al dejar a Arruabarrena en el banquillo para otorgar la titularidad de nuevo a Urko Vera, y después por dar entrada al tolosarra en lugar de Cuevas cuando ni siquiera se había llegado al minuto 15 de partido. El extremo de Abadiño se marchó al vestuario con un cabreo de mil pares, aunque según explicó después el técnico armero su salida del campo se debió a un problema muscular.
El caso es que con la entrada de Arruabarrena, que apenas tocó balón, el panorama no cambió e incluso pudo empeorar, puesto que Zigor tuvo que arriesgarse a cometer penalti para evitar una peligrosa internada de Iván.
Incapacidad
El segundo tiempo fue más de lo mismo. Al menos por parte del Eibar, ya que el Compostela siguió a lo suyo, sin pasar apuros y creándolos de cuando en cuando, como hizo Iván con un disparo que casi se coló en la meta armera, o con un córner posterior que estuvo a punto de convertirse en un gol olímpico. El árbitro escamoteó un claro penalti a Sutil a los 15 minutos de la reanudación, pero eso tampoco puede servir de excusa.
La incapacidad, la desesperación mostrada por los de Viadero ante el colista no hace sino cimentar las dudas que ellos mismos se han encargado de crear en las últimas semanas, en las que también ha perdido ante equipos como la Cultural Leonesa y Zamora, conjuntos inmersos en la lucha por eludir el descenso. La derrota ante el Compostela, algo inimaginable hasta hace un par de meses, muestra la cruda realidad de un Eibar, al que se le ve fundido físicamente y, lo que es más preocupante, hundido psicológicamente.
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